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ENSAYO

Enrique Moradiellos: Historia mínima de la Guerra Civil española

domingo 18 de septiembre de 2016, 18:22h
Enrique Moradiellos: Historia mínima de la Guerra Civil española

Turner-Colegio de México. Madrid, 2016. 298 páginas. 16 €.

Por Jordi Canal

La Guerra Civil española de 1936-1939 no fue, en ningún caso, un hecho glorioso. El escritor y periodista andaluz Manuel Chaves Nogales, en A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España (1937), pintaba las esencias de esta contienda fratricida, que le impelió inevitablemente al exilio: “Me fui cuando tuve la íntima convicción de que todo estaba perdido y ya no había nada que salvar, cuando el terror no me dejaba vivir y la sangre me ahogaba. ¡Cuidado! En mi deserción pesaba tanto la sangre derramada por las cuadrillas de asesinos que ejercían el terror rojo en Madrid como la que vertían los aviones de Franco, asesinando mujeres y niños inocentes. Y tanto o más miedo tenía a la barbarie de los moros, los bandidos del Tercio y los asesinos de Falange, que a la de los analfabetos anarquistas o comunistas.” La atracción de los extremos condujo al espectáculo de la estupidez y la crueldad que “se enseñoreaban de España”. El pasado mes de julio se conmemoró el ochenta aniversario del inicio del conflicto. En aquel entonces, mediados de julio de 1936, una insurrección militar contra la legalidad representada por la Segunda República condujo, en su parcial fracaso, a una guerra larga y cruenta. Batallas, revolución y procesos represivos se cruzaron en aquellos tiempos aciagos. Una guerra civil que, al tiempo que contenía retazos de otras guerras civiles, se enmarcaba de una guerra civil europea.

Como no podía ser seguramente de otra manera, el aniversario ha conllevado la aparición de numerosas obras dedicadas total o parcialmente al conflicto, ya sean originales o bien reediciones, tanto desde un punto de vista general como sobre aspectos, hechos o personajes más o menos concretos vinculados con dicho fenómeno. Algunos de los libros que han visto la luz en la primera mitad del año sugieren una esperanzadora normalidad historiográfica. Pienso, por ejemplo, en Algunos hombres buenos. Historias de mujeres y hombres que pusieron la justicia por encima de las ideologías durante la Guerra Civil, de Octavio Ruiz-Manjón, un excelente ensayo histórico que nos habla de hombres y mujeres de carne y hueso, no ahogados por estructuras o por campos invariablemente enfrentados de principio a fin, que vivieron en un momento excepcionalmente crítico sin abandonar unas mínimas exigencias de humanidad y justicia. También enVolver a las trincheras. Una arqueología de la Guerra Civil española, del arqueólogo Alfredo González Ruibal, una interesante historia material del conflicto, fundamentada en trabajos de prospección, excavación y exhumación. O, asimismo, en la excelente síntesis o introducción panorámica de Enrique Moradiellos, Historia mínima de la Guerra Civil española.

Han pasado ya ocho décadas desde 1936 y la Guerra Civil española es y debería ser sencillamente historia. La conmemoración constituye un buen momento para pensar y reflexionar sobre las causas, naturaleza y consecuencias de unos hechos que ya pertenecen a otra época. No ayudan a ello, evidentemente, algunas actitudes memoricidas de los tres últimos lustros ni la voluntad de algunos historiadores de reproducir, en el supuestamente incruento papel, batallas sangrientas de otros tiempos. La historia militante y combatiente es un lastre. Parece haber llegado o regresado ahora a la historiografía española sobre la década de 1930 -y esperemos que se quede por mucho tiempo- la hora de la historia sin adjetivos ni cortapisas empobrecedoras.

En el último de los libros más arriba citados, Historia mínima de la Guerra Civil española, su autor, el profesor Enrique Moradiellos, se propone, como principal objetivo, presentar el conflicto en toda su complejidad y con el mayor grado posible de rigor historiográfico. Con luces y sombras, pero sin “ánimo beligerante sectario, ni propósito maniqueo intencionado” (p. 12). Este deseo se alcanza con creces en esta obra dividida en ocho capítulos y vertebrada a partir de la historia política. Moradiellos es, sin lugar a dudas, uno de los principales especialistas sobre la guerra de 1936-1939, autor, entre otras obras, de El reñidero de Europa. Las dimensiones internacionales de la guerra civil española (2001), 1936. Los mitos de la guerra civil (2004), Don Juan Negrín (2006) o La guerra de España (1936-1939). Estudios y controversias (2012).

La denominada guerra de España fue un conflicto modélico, en el sentido que responde de manera perfecta a las características supuestamente canónicas de las guerras civiles en la historia, con la fragmentación del poder unitario del Estado por el surgimiento de dos facciones armadas que pugnan por el control de un mismo territorio y población mediante el recurso a una generalizada violencia. Una contienda hispánica, en cualquier caso, como destaca con acierto el autor, profundamente internacionalizada, que debe ser inscrita, como episodio central, en la gran crisis europea de la década de 1930.

Tras un primer capítulo centrado en la presentación de los mitos -épicos y trágicos- y la historiografía de la Guerra Civil española, Moradiellos dedica el segundo a la Segunda República. Destaca, en especial, los contrastes socioeconómicos y la crisis económica de la España de la época; una pugna política e ideológica triangular -como en casi toda Europa- entre reforma, reacción y revolución, que se transformó progresivamente en dual, con los vértices ahogando al centro; un proyecto democrático-republicano, en 1931, erosionado progresivamente en sus bases de apoyo políticas, territoriales y sociales; la radicalización y creciente agresividad de los discursos -Largo Caballero o Gil Robles constituyen buenos ejemplos-, en los que la apelación a la violencia o la guerra civil no faltaron; los hechos de 1934 como “un tajo en el devenir de la República” (p. 69), y, asimismo, la larga conspiración militar de 1936, la tensión en las calles y campos de España y la debilidad intrínseca del conglomerado frentepopulista tras las elecciones victoriosas de febrero. Quizás esta parte, que constituye un preámbulo imprescindible, sea un poco larga.

El tercero de los capítulos se ocupa del estallido de la guerra, esto es, de una sublevación fallida en la mitad del territorio que transformó un golpe de Estado militar en una guerra civil. El fracaso dio paso, en cada uno de los bandos en formación, a una violencia extrema, represiva o revolucionaria, en el frente y en la retaguardia, contra militares y civiles. Los dos capítulos siguientes se centran, respectivamente, en los bloques en conflicto: la reacción y militarización en la España insurgente, con la progresiva construcción de un Nuevo Estado y de una dictadura caudillista -fascistizados al principio, aunque nunca plenamente fascistas- que iba a encabezar Francisco Franco, y la guerra y la revolución (o la guerra o la revolución, según el caso) en la España republicana, en donde las divisiones internas florecieron por doquier y la defensa de la democracia no estuvo siempre en primer plano.

De la dimensión internacional de la guerra de 1936-1939 se ocupa Moradiellos en el capítulo sexto del volumen. Constituye, para el autor, un elemento fundamental a tener en cuenta: “Sin la constante ayuda militar, diplomática y financiera de la Alemania nazi y la Italia fascista, es harto difícil de creer que Franco hubiera podido obtener su rotunda victoria. De igual modo, sin el asfixiante embargo de la no intervención y la inhibición de las grandes democracias occidentales, con su gravoso efecto en la capacidad defensiva, disponibilidad material y fortaleza moral, es poco probable que la República hubiera sufrido una derrota militar tan total.” (p. 241)

La Historia mínima de la Guerra Civil española se cierra con un par de secciones en las que se trata del curso militar, desde una guerra que, en palabras del autor, iba a ser breve a otra que se hizo muy larga (cap. VII), y del coste humano del conflicto (cap. VIII). Entre julio de 1936 y abril 1939 se registraron, según Moradiellos, entre 150 y 200 mil muertos en acciones de guerra, algo más de 150 mil en acciones de represión de retaguardia -100 mil en zona franquista, sin contar la represión de posguerra, y 55 mil en la zona republicana-, y, asimismo, en torno a 346-380 mil víctimas de la sobre-mortalidad por hambre, enfermedades y privaciones varias. En total, entre 651 y 735 mil muertos, a los que deberían añadirse los no nacidos en el desplome de las tasas de natalidad y los exiliados.

La Guerra Civil española provocó, sostiene el autor, “víctimas mortales, sufrimientos inenarrables, penas profundas y muchas privaciones y sinsabores entre la población española” (p. 277). Enrique Moradiellos ha escrito, a fin de cuentas, un pequeño gran libro. Pequeño por el formato de la exitosa colección de las “Historias mínimas” que impulsan la editorial Turner y el Colegio de México. Grande ya que se lleva a cabo en él un difícil y meritorio ejercicio de síntesis y de escritura, adecuadamente sustentado, bien planteado y felizmente resuelto. La Historia mínima de la Guerra Civil española está destinada a convertirse, desde ya mismo y por mucho tiempo, en una obra de referencia ineludible sobre este tema.

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