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NOVELA

Eva Blanch: Corazón amarillo sangre azul

domingo 25 de septiembre de 2016, 16:06h
Eva Blanch: Corazón amarillo sangre azul

Tusquets. Barcelona, 2016. 280 páginas. 18 €. Libro electrónico: 12,99 €.

Por Esperanza Castro

Las razones que llevan a un lector a internarse en el mundo de un libro son muy diversas, íntimas y muchas veces insospechadas. Acercarse a leer Corazón amarillo sangre azul obedecerá a alguna de estas, pero casi con toda seguridad, la que más pese es saber que en el texto se reflejan los últimos días de la vida de Esther Tusquets (Barcelona, 1936- 2012), una de las figuras más determinantes dentro de la historia de la edición española.

La pregunta que surge una vez atravesada la portada (realmente atractiva), el título (muy sugerente) y una exposición del índice un tanto desconcertante es por qué la historia que esperaba (testimonio real) se encuentra “disfrazada” de ficción.

Hace poco, Milena Busquets, hija de Esther Tusquest, abordó en clave de autoficción en También esto pasara la compleja relación con su madre. Ahora, Eva Blanch (Barcelona, 1968), autora de esta obra pseudo-biográfica y cuñada de Esther Tusquets, nos hace llegar en su segunda novela, Corazón amarillo sangre azul, por un lado, los últimos meses de la editora y, por otro, una somera descripción de la personalidad de la misma. Para ello se sirve de una serie de personajes fácilmente reconocibles (Emma es Esther Tusquets, Clara la propia Eva, Héctor el marido de esta y hermano de la anciana, Ginebra es Milena, hija de la primera, entre otros). ¿Con qué fin? ¿Por qué recurrir a la máscara en lugar de hablar a cara descubierta? Quizá por sentir que el maquillaje proporciona protección, valentía, arrojo para decir lo que sin él no sería capaz de decir; también porque resulta un parapeto ante las dudas que pueden llegar a surgir en el lector que podría reclamar “eso no fue así”.

La novela va entrelazando los capítulos de los dos hilos conductores: el devenir de la enfermedad y la muerte de la anciana, con un narrador en tercera persona que describe, de la forma más aséptica posible y como si de un guion cinematográfico o teatral se tratase, el escenario y los personajes; y que lee unos diálogos prácticamente carentes de entonación o acotaciones. Y la reconstrucción de la vida de la editora por parte de su cuñada a través de entrevistas llevadas a cabo por esta, y narradas en primera persona, a las figuras más influyentes (todas ellas encubiertas detrás de un alter ego fácilmente identificable) y en el desarrollo de aquella época.

Ambos hilos no discurren en paralelo, sino que van trazando una hélice, como si fuera un ADN, cuyos extremos se unen al final. Este desdoblamiento de la trama, que coincide con el realizado para dibujar la semblanza de Emma/Esther, logra delatar el carácter de la propia Clara/Eva, quedando, además, al descubierto y sin máscaras, la enmarañada relación que mantenían ambas.

¿Se trata de un homenaje? ¿Es, tal vez, un ejercicio de expiación de la autora? Cuestiones que habrá, o no, oportunidad de aclarar a través de la lectura.

Eva Blanch se pregunta en un pasaje de Corazón amarillo sangre azul: “…cómo se maneja esto de mezclar ficción y realidad…”. Este es, probablemente, el tema más relevante de la novela, al margen del interés que pueden aportar los aspectos biográficos más o menos domésticos alrededor de la gran dama de las letras que fue Esther Tusquets.

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