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A SÁNCHEZ LE ESTALLA EL PARTIDO ENTRE LAS MANOS

jueves 29 de septiembre de 2016, 08:56h
Si a Pedro Sánchez le queda algo de dignidad, ¿a qué espera para dimitir? Tras...
Si a Pedro Sánchez le queda algo de dignidad, ¿a qué espera para dimitir? Tras seis derrotas electorales, el centenario Partido Socialista le ha etallado entre las manos. Condujo al PSOE, en elecciones generales, a su peor derrota el 20-D. No dimitió. Repitió la hazaña retrocediendo todavía más el 26-J. Tampoco dimitió. Sufrió un descalabro sin precedentes en el País Vasco y Galicia, sorpassado además por Pordemos. No tuvo la decencia política de dimitir, como dejé planteado en esta misma columna de El Imparcial el pasado día 26.

Y, claro, le ha estallado el partido entre las manos. A pesar de lo cual todavía forcejea para no dimitir. ¿Pero cómo se puede pretender la continuidad en el cargo después de lo que ha ocurrido? No es solo Felipe González el que se siente engañado. Alfredo Pérez Rubalcaba, José Luis Corcuera, José Bono, Joaquín Almunia y tantos otros líderes históricos han reaccionado contra la fagotización del PSOE por Podemos. Media ejecutiva ha dimitido para provocar el cese de Pedro Sánchez y que una gestora se haga cargo de la dirección. Pero el hasta ahora secretario general, hombre de cortos alcances y larga ambición, se mantiene en plena pataleta para permanecer. Por lo menos hasta ahora.

No se pueden perder seis elecciones, instalar al PSOE en los peores resultados de su historia democrática, resquebrajar el partido hasta el escándalo, enfrentarse a casi todos para salvar su interés personal. Acuñé hace ya muchos meses la expresión de que Pedro Sánchez era un cadáver político pero de cuerpo presente. Lo que pretenden ahora destaca-dos dirigentes históricos y actuales del Partido Socialista es enterrarle de una vez. Son muchos los que piensan que es la hora de Susana Díaz. Pero antes hay que cerrar, con el menor daño posible para la imagen socialista, el capítulo del desastre Sánchez. Felipe González, el hombre de Estado que consolidó la democracia en España y engrandeció al PSOE, ha provocado una situación límite que es lo que se necesitaba para salvar al partido de la amenaza totalitaria de Podemos.