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MISIÓN PREVISTA PARA 2018

Telescopio Espacial James Webb: en busca de la primera luz del universo

jueves 29 de septiembre de 2016, 12:37h
Un equipo conjunto de la ESA, la NASA y la Agencia Espacial Canadiense ultima el ensamblaje de las pieza del Telescopio Espacial James Webb, el observatorio espacial más grande y preciso jamás construido cuyo lanzamiento está previsto para 2018 y que indagará en el universo más primitivo, estudiando la formación y evolución de las galaxias tras el Big Bang.
Telescopio Espacial James Webb: en busca de la primera luz del universo
La aventura de descifrar los secretos del Universo está cerca de abrir un nuevo y apasionante capítulo con el que la comunidad científica se marca uno de los objetivos más ambiciosos de la exploración espacial: el de estudiar la primera luz del universo, la que emiten los objetos que se formaron poco después del Big Bang. El reto es ir al origen de todo cuanto conocemos, entender cómo se formaron y evolucionaron las galaxias, colocando en un rincón del espacio un gigantesco y sofisticado ojo: el Telescopio Espacial James Webb (JWST, por sus siglas en inglés), el observatorio más complejo jamás proyectado que está llamado a seguir los pasos del Hubble y avanzar hacia donde a éste no le llega la vista.

Diseñado hace dos décadas, el JWST ultima la puesta a punto de sus instrumentos para empezar la fase de pruebas y estar plenamente listo para su lanzamiento a finales de 2018, a bordo de un cohete europeo Ariane 5 desde la Guyana francesa. Esta semana, un equipo internacional de científicos se ha reunido en Madrid para tomar el pulso al proyecto, desarrollado por la NASA, la ESA y la Agencia Espacial Canadiense y que, por el momento, cumple los plazos previstos.

El James Webb es el telescopio espacial más grande que se ha construido hasta la fecha, con 6,5 metros de diámetro frente a los 4,2 de Hubble, y está diseñado para "ver" en la banda del infrarrojo, a unas longitudes de onda que empiezan donde Hubble termina. La cuestión es dar un paso más, y el equipo del proyecto pretende lograrlo, primero, dotando al telescopio de más resistencia al “ruido” –que en el espacio es la radiación térmica- al captar sus imágenes; segundo, situando el observatorio en un entorno privilegiado: a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, orbitando uno de los puntos más favorables en términos gravitacionales entre el Sol y la Tierra (L2), un lugar estable que permitirá medidas muy precisas.

Una de las mayores innovaciones del JWST es el escudo térmico que lo envuelve, una barrera aislante del tamaño de una pista de tenis que se desplegará tras el lanzamiento. Compuesto por cinco membranas de Kapton, material especialista en diseminar la temperatura hacia el exterior, el escudo protegerá el telescopio de la radiación solar. Así, entre la capa más externa, y más próxima al Sol, y la más interna, y cercana al espejo primario del telescopio, habrá un salto de 84 a -230 grados, que es la temperatura necesaria para que los instrumentos de infrarrojo puedan operar.



Porque en el corazón del JWST viajan cuatro instrumentos científicos –cámaras, detectores y espectógrafos- que permitirán captar y estudiar esa luz original que emitieron los primeras galaxias tras la gran explosión que parió el Universo.

Gracias a estos instrumentos, JWST podrá cumplir otros objetivos además de indagar en el Universo más primitivo, cuando tenía una edad del 10% de la actual. Será capaz de detectar nuevos planetas extrasolares o caracterizar exoplanetas ya conocidos. También permitirá observar los llamados discos protoplanetarios, el material que orbita alrededor de las estrellas jóvenes y que terminará formando planetas, y presenciar el nacimiento de nuevas estrellas.

Como en la mayoría de los proyectos de exploración espacial, la aspiración última de encontrar y entender el origen de la vida sobrevuela la misión del James Webb, que pretende desandar la historia del Universo, tirar del hilo de nuestra propia existencia hasta dar con el otro extremo.

Por el momento, las piezas del Telescopio se están terminando de ensamblar en EEUU después de haberse desarrollado en distintos países y antes de abrir la fase de test, en la que se pondrá a prueba el correcto funcionamiento del observatorio, recreando las condiciones a las que estará sometido en el espacio en una gigantesca cámara en Houston, la misma que se utilizó en la Misión Apolo de la NASA.

Los telescopios espaciales James Webb y Hubble coincidirán en operación durante unos años, antes del previsible fin de misión del segundo en 2021, aproximadamente. Después, JWST continuará su misión, que podría alargarse hasta 2028, y se espera que, como su antecesor, ofrezca respuestas a preguntas que los científicos ni siquiera se han planteado todavía.
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