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TRIBUNA

Un Gobierno a palos

jueves 13 de octubre de 2016, 20:18h

¿Y si a la tercera tampoco va la vencida? Pues vendrían las cuartas y así sucesivamente hasta que alguien fuera capaz de reunir los mimbres del cesto para construir la silla gubernamental.

Pero los más reconocidos gurús parecen garantizar que no habrá terceras y que la ruleta electoral se para en los números del 20 de junio pasado (a la segunda, aunque malamente, va la vencida).

Íbamos a evitar que fueran el día de Navidad y, si me permiten por una vez la inmodestia, gracias a mi propuesta de reducir el período de campaña electoral en una semana. José María Fuster Fabra ha bautizado la iniciativa como la Ley Arnaldo (¡un honor!, ¡gracias amigo!).

Pero no habrá llamamiento a las urnas ni siquiera para el domingo anterior, el 18 de diciembre. Con sudor abundante, no pocas lágrimas y sangre a borbotones, y no sólo rasguños superficiales, se augura el cambio de la bancada del no en favor de la abstención a efectos de permitir la formación de un Gobierno, un Gobierno que se ha gestado en nada menos que diez meses, una larguísima gestación que supera los límites temporales del embarazo normal.

Un Gobierno a palos, que diría Molière; un Gobierno sacado con calzador y muy a regañadientes, más para evitar males mayores en las propias filas que por convicción. Un mal menor. Ningún entusiasmo ni siquiera, como parece lógico, para quien va a ser investido como Presidente de ese Gobierno pues presume, con razón, que va a recibir constantes bofetadas parlamentarias a horas y deshoras. Un Gobierno montaña rusa, en el que es obligado mantener la boca abierta en todo el trayecto, con plena disposición de ánimo a recibir sorpresas por doquier en forma de propuestas en contra y de contra propuestas. O quizás un Gobierno ruleta rusa, solo apto para cardíacos, para cultivadores del yoga o para expertos en sánscrito.

El Gobierno se va a construir por agotamiento o quizás tras el agotamiento de los voceros y portavoces de las diversas opciones, rayados como ese vinilo de música lenta que giraba varias veces cada sábado. Ese Gobierno tendrá un programa sin duda bien intencionado y hasta regenerador pero ya está avisado que será sometido a vigilancia 24 horas, lo que anuncia que será manoseado, puesto del revés, torpedeado con bazoka, pues se querrá gobernar desde el Parlamento en una suerte de asamblearismo de Facultad de los 70. Un Gobierno, pues, en permanente estado de shock, en el que habrá que establecer turnos de guardia para soportar con paciencia dimes, diretes, ocurrencias, particularidades, manías y demás de grupos y grupúsculos, de banderías y banderas de los diferentes colores del arco iris.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

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