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ELECCIONES EEUU

La carrera a la Casa Blanca no es sólo cosa de dos

¿Quiénes son los otros candidatos?
Faltan poco menos de tres semanas para que se celebren las elecciones presidenciales de Estados Unidos y los dos principales candidatos a ocupar el Despacho Oval durante la próxima legislatura, Hillary Clinton y Donald Trump, ya han logrado todo un hito sin que se haya emitido un solo voto: son los dos candidatos de la historia del país con peores índices de popularidad (65% de rechazo para el magnate y 55% para la exsecretaria de Estado, según Gallup).

El bipartidismo en Estados Unidos, que divide al país entre el rojo de los republicanos y el azul de los demócratas, ha fraccionado a la sociedad norteamericana de tal forma que, no sólo la sociedad civil, sino también los propios medios de comunicación, no contemplan otra opción política que no sea estas dos.

El hartazgo del estadounidense medio con la clase política, en especial con el estalishment de Washington y con los aparatos tradicionales de los dos grandes partidos, ha puesto de manifiesto la falta de opciones del votante a la hora de alinearse con una u otra opción, evidenciando que un importante porcentaje de ciudadanos votan a Clinton o Trump como mal menor.

Muchos norteamericanos reconocen que no les convence ninguna de las dos opciones pero antes que votar al candidato de enfrente prefieren plegarse y decantarse por su opción tradicional. Sin embargo, Clinton y Trump no son las dos únicas dos candidaturas que concurren el próximo 8 de noviembre, si bien sí son las dos únicas que tienen opciones reales a día de hoy. De hecho, un tercio de los menores de 30 años contemplan no decantarse por republicanos o demócratas y explorar otras vías políticas.

Estas son las otras dos alternativas:

Jill Stein (Partido Verde)

Doctora de profesión y graduada por la Universidad de Harvard, Jill Stein (66 años) lleva muchos años de activismo político en favor del ecologismo y la protección del medio ambiente. Ya se presentó a las elecciones presidenciales de 2012, donde obtuvo un 0,36 por ciento de los votos gracias al respaldo de 496.000 estadounidenses. Los sondeos actuales le dan una intención de voto ligeramente por encima del 2 por ciento.

Hasta su salto a la política nacional, su ring ha sido su estado de residencia, Massachusetts, donde ha intentado sin éxito alcanzar la Gobernaduría en dos ocasiones (2002 y 2010).

Una de sus propuestas estrella es la condonación de toda la deuda estudiantil del país, especialmente la vinculada a los estudiantes universitarios, que se calcula en torno a los 130.000 millones de dólares. A juicio de Stein, del mismo modo que el Gobierno rescató a los banqueros durante la pasada crisis financiera, se debería hacer lo mismo con el futuro del país.

Combativa como pocos también en lo tocante a los derechos del colectivo LGTB, ha protagonizado alguna que otra polémica en los últimos meses, como cuando puso en duda las conclusiones de la Comisión que investigó los atentados del 11 de septiembre dejando entrever que a los ciudadanos se les había ocultado la verdad de lo que pasó en realidad y pidiendo la apertura de una nueva investigación.

También llegó a vincular veladamente el uso de vacunas con el autismo y en cuestión de días se mostró satisfecha con el resultado del Brexit para luego reconocer estar decepcionada con el mismo.

También es famosa por su pasado como cantante como parte de un grupo de rock-indie de escaso éxito llamado Somebody´s sister y cuyas letras esencialmente giran en torno a la defensa del medio ambiente.


Gary Johnson (Liberal)

Exgobernador del estado de Nuevo México, Johnson (63 años) en cambio es oriundo del estado de Dakota del Norte. Empresario de éxito que tras conseguir que su empresa de carpintería acabara valiendo millones de dólares acabó siendo un muy acaudalado ciudadano que decidió saltar a la política en 1994.

Ha sido parte del Partido Republicano hasta 2011, año en el que decidió, aupado por su popularidad, salir del GOP para trabajar por libre "y dar a los ciudadanos una opción alternativa a los dos diablos", en referencia a conservadores y progresistas.

Al igual que Stein, tampoco es la primera elección presidencial a la que se presenta Johnson, puesto que también lo hizo en 2012 obteniendo 1,2 millones de votos, lo que se traduce en el 0,99 por ciento de papeletas escrutadas. En la actualidad las proyecciones de voto le dan un respaldo del 6,1 por ciento.

Si algo le define como político es que es fiel defensor de la descentralización y de restar poder al Gobierno federal. De hecho, es partidario de eliminar muchas de las agencias gubernamentales para derivar su trabajo en los estados, si bien su plan para hacerlo no ha quedado muy claro por sus declaraciones.

En materia económica, su propuesta estrella es la de unificar todos los impuestos al consumo en uno solo para simplificar la carga impositiva del ciudadano y, en lo que se refiere a la política exterior, es defensor del repliegue de las Fuerzas Armadas destinadas en Siria, Iraq, Libia y Afganistán.

En su contra juega que es habitual que los periodistas le pongan en apuros con sus contradicciones o su falta de respuestas coherentes ante asuntos relevantes, como la educación o la sanidad, y su tendencia a salirse del tiesto con payasadas poco oportunas y declaraciones nada convencionales, como cuando reconoció, tras escalar el Everest, que él no había conquistado la cima, sino que había sido la montaña la que le había permitido triunfar después de que ésta se levantara el vestido y le dejara urgar entre sus muslos.