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ELECCIONES EEUU

¿Qué estados decidirán las elecciones en EEUU?

¿Qué estados decidirán las elecciones en EEUU?
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Diez territorios clave tienen la llave a la Casa Blanca. Por Borja M. Herraiz
A medida que se acerca la fecha del 8 de noviembre, los sondeos en Estados Unidos afinan cada vez más las predicciones sobre quién será el próximo presidente del país, Hillary Clinton o Donald Trump. La maquinaria de miles de consultoras, medios de comunicación, empresas especializadas y blogueros independientes está a pleno rendimiento para predecir con el máximo acierto posible qué pasará ese martes crucial.

Tal es la labor de campo de los encuestadores que en 38 de los 50 de los estados que componen Estados Unidos se da ya por hecho lo que va a pasar, sea en un sentido o en otro. Sin embargo, aún quedan diez territorios que son toda una incógnita y otros dos que, si bien se decantan por republicanos o demócratas, no se dan por cerrados.

Empezando por los que ya tienen una cierta tendencia definida, ambos partidos se reparten un territorio cada uno: Nebraska tira por Donald Trump a día de hoy, mientras que Maine es previsible que caiga del lado de Hillary Clinton.

Son precisamente estos dos territorios los que tienen una legislación electoral diferente a la del resto del país. En los otros 48 estados, el ganador se lleva todos los votos electorales del territorio, mientras que en Maine y Nebraska el ganador se lleva dos votos y el restante en función de los resultados de los diferentes distritos.

El meollo, en diez estados

Pero donde de verdad se librará la batalla definitiva por la Casa Blanca es en una decena de estados repartidos en dos grandes grupos geográficos: los del oeste, donde están Arizona, Utah y Nevada; y los del centro y el este, con Florida, Georgia, Carolina del Norte, Ohio, Iowa, New Hampshire y Wisconsin.

Donald Trump sabe que si quiere hacer algo el próximo 8 de noviembre eso pasa por llevarse el mayor número de estados de estos diez, pues entre ellos suman 121 votos electorales. Es decir, si ganara en todos ellos, el magnate lograría hacerse con la victoria asumiendo que no pierde en ninguno de sus feudos. Es por ello que el equipo del multimillonario lleva semanas desviando fondos y recursos humanos y logísticos a estos territorios desde aquellos con votos más seguros para el sprint final.

De los diez estados por definir, cuatro de ellos se decantaron por el bando republicano en 2012, cuando Mitt Romney peleaba a Barack Obama la victoria presidencial: Arizona, Utah, Carolina del Norte y Georgia.

Sin embargo, es muy poco probable que Trump logre el pleno al diez, pero él sabe que todas sus opciones pasan por ahí, por lo que redoblará esfuerzos en cuestión de mítines y eslóganes, sobre todo en aquellos estados con más población y por tanto más votos electorales: Florida (29), Ohio (18), Georgia (16) y Carolina del Norte (15). Especial importancia tienen los dos primeros, pues han sido clave en los pasados comicios y últimamente no se ciñen a un color a la hora de ir a votar, por lo que son los más imprevisibles.

En una de esas ironías que traen consigo las elecciones presidenciales de Estados Unidos, es muy probable que una vez escrutados todos los votos, el mapa electoral se tiña mayoritariamente del rojo del GOP aunque la ganadora final fuera Clinton. Esto es debido a que el mensaje del candidato republicano ha calado hondo en territorios muy grandes del país, sobre todo en las zonas rurales del centro, pero que a su vez están menos densamente poblados, por lo que su peso electoral es menor que, por ejemplo, los estados del noreste, mucho más pequeños pero más habitados. Alaska, el estado más grande del país, sólo cuenta con 3 votos, mientras que Indiana, 18 veces más pequeño, tiene asignados 11.

En conclusión, para alzarse con la Presidencia, uno de los dos candidatos tiene que alcanzar la mitad más uno de los 538 votos electorales en juego, es decir, 270. A día de hoy, casi con total seguridad se pueden asignar a Hillary Clinton 256 de ellos, lo que la sitúa en una muy clara ventaja sobre Donald Trump, que tiene 157 votos 'asegurados' y que deberá lograr toda una machada en estas dos semanas y media restantes de campaña para recuperar el terreno perdido.

De este modo, son 125 puestos indefinidos los que decidirán quién sucederá a Barack Obama en el Despacho Oval y es en torno esa cifra sobre la que se librará la batalla final el 8 de noviembre. Cada estado cuenta, cada voto cuenta. Es por ello que sendos candidatos no cejarán en su empeño de apuntalar sus feudos y robar en territorio enemigo. Sólo así se llega a la Presidencia del país más poderoso del planeta.