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EN LA FUNDACIÓN TELEFÓNICA

'1,2,3,... ¡Grabando!', un viaje por la historia del registro musical

'1,2,3,... ¡Grabando!', un viaje por la historia del registro musical
EL IMPARCIAL
viernes 21 de octubre de 2016, 16:57h
Del magnetófono a los reproductores de mp3.

La exposición '1,2,3... ¡Grabando! Una historia del registro musical que estará en Espacio Fundación Telefónica del 20 de octubre de 2016 al 22 de enero de 2017, comisariada por Cristina Zúñiga, del equipo de exposiciones de Fundación Telefónica, trata del encuentro feliz de la música con la tecnología a mediados del siglo XIX, de los grandes avances técnicos en el registro y reproducción musical que se han sucedido desde entonces y de cómo éstos cambiaron la manera de crear, de escuchar, de sentir y de compartir la música.

Un viaje fascinante que se inicia en los albores del registro sonoro con piezas como el fonoautógrafo de Scott de Martinville o el fonógrafo de Thomas A. Edison, que camina en paralelo a hitos tan paradigmáticos como el magnetófono, la casete compacta o el discman, y culmina en los más recientes dispositivos de reproducción musical como los reproductores mp3.

La música es la primera industria creativa que se ha digitalizado casi al 100% y es la primera que ha asimilado y hecho suyas las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y las nuevas formas de uso, desde apps hasta el consumo en streaming, de ahí que sea una exposición que acerca la tecnología musical a lo largo de todos los tiempos.

Siguiendo un orden cronológico, desde los primeros soportes de cera y vinilo a lo puramente digital, se mostrarán algunos de los principales hitos de la historia de la música y su influencia en la cultura. Así, habrá una sección, llamada ‘Orígenes’ que recoge cronológicamente los inventos que revolucionaron la grabación y reproducción musical en sus comienzos como el fonoautógrafo, el fonógrafo, el gramófono o el micrófono; el siguiente corresponde a la ‘Revolución Sonora’, donde el vinilo, el casete compacto, la grabadora, el radio casete, el Walkman y el Discman toman protagonismo; y para terminar nos adentramos en ‘Suena en digital’ para acercarnos a los más recientes avances tecnológicos desde el Mp3 hasta el Home Studio, el streaming o plataformas digitales como Spotify.

Esta exposición es para todos los públicos, sea cual sea la generación y el nivel de interés que tengan por la muestra. Además a lo largo de los meses de la exposición se irán ofreciendo artículos periodísticos desarrollados por Diego Manrique incidiendo y contextualizando alguno de los aparatos musicales expuestos.

Orígenes

La historia del registro sonoro, donde empieza la muestra, comienza en 1857 cuando el tipógrafo e inventor parisino Eduard León Scott de Martinville (1817-79) construye un aparato, al que llama fonoautógrafo, que permite registrar las ondas sonoras sobre papel ahumado. El primer registro sonoro del que se tiene conocimiento es un fonoautograma con la canción popular Au Clair de la Lune interpretada por un soprano anónimo el 9 de abril de 1860. Sin embargo no es hasta 1977 cuando Thomas Alba Edison (1847-1931), creará el fonógrafo, uno de los avances más importantes que transformará por completo la forma de crear y de experimentar la música, sin ser este el propósito inicial de su creador, pues, inicialmente tenía otras funciones como máquina para el dictado, libros sonoros para ciegos, entrenamiento para una buena elocución o “grabaciones de familia”, registro de recuerdos, máximas, consejos y de las últimas palabras de los miembros de la familia.

Emile Berliner (1851-1929), ingeniero de origen alemán, iba a dar el paso definitivo hacia una nueva era del sonido al patentar en 1887 el gramófono, un dispositivo de registro sonoro sobre un disco plano que disparó su demanda y éxito internacional.

A pesar del profundo éxito del gramófono, ambos dispositivos coexistieron y disfrutaron cada uno de sus respectivas compañías discográficas (Edison Phonograph Company y Victor Talking Machine Company), sus catálogos de artistas y un número importante de ventas - la Victor Talking Machine Company vendió en 1905 más de un millón de dólares en discos.

Esta revolución, junto con la mejora continua de los micrófonos, transformó el consumo de cultura musical. Ya no era necesario ir a la ópera o a salas de concierto, este desarrollo dio voz a otros estilos como el country o la música africana, la preservación de la cultura indígena e incluso alentaron la creación de otros géneros como el blues o hip hop. Paralelamente el sonido llegó al cine y con ello las academias de dicción o los estudios de grabación especializados, dejando atrás rotulistas, músicos de orquestas, compositores y actores que no supieron adaptarse a las nuevas necesidades.

Revolución sonora

En 1925 se deja atrás la era acústica para dar paso a la grabación y reproducción del sonido de manera eléctrica. Desde el punto de vista del mercado y el consumo, la aportación de Berliner y sus discos planos fue fundamental: permitió sentar las bases del modelo de negocio de la reproducción musical (las casas discográficas).

Los discos evolucionaron desde los primitivos recubiertos de cera de Berliner, pasando por la pizarra, el caucho, la vulcanita, el celuloide o la laca Shellac hasta llegar al vinilo. Su perfeccionamiento propició la aparición del elepé o disco de larga duración (Long Play en inglés), de 33rpm, lanzado al mercado por Columbia Records en 1948. El formato nunca fue algo estandarizado, los había de 78, 45 y 33 rpm. La velocidad incide en la calidad del sonido pero al mismo tiempo, si gira más despacio, cabe más música. Con la implantación del vinilo en 1948 se produjo la que ha pasado a la historia como “la guerra de las velocidades”. Cada casa discográfica tenía su propio formato predilecto y era el consumidor el que seleccionaba la velocidad adecuada para cada tipo de música –los 45, por ejemplo, funcionan mejor para la música Pop-.

De forma paralela al perfeccionamiento del tocadiscos se va a producir un descubrimiento que supondrá el siguiente paso en la hoja de ruta de la tecnología de registro y reproducción sonora, el magnetófono y la cinta magnética.

En 1928 el ingeniero alemán Fritz Pfleumer (1881-1945) concibe la primera grabadora de cinta, a la que llamó “soundingpaper” o “Sound Paper Machine”. La empresa alemana AEG (Allgemeine Elektricitäts-Gesellschaft), consciente de su potencial, compró los derechos de patente a Pfleumer. En 1934 crearon el magnetofón junto con la ayuda de la que sería más adelante la compañía química BASF.

La Segunda Guerra Mundial convirtió a Alemania en una potencia en innovación en la captura y reproducción del sonido. Una vez acabada la guerra, Jack T Mullin, soldado estadounidense se percató e introdujo en EEUU los nuevos desarrollos. Años más tarde AMPEX Corporation crearía modelos para la radiodifusión y posteriormente para los estudios de grabación y cine. En 1963 la empresa danesa Phillips lanzó el primer casete compacto. A partir de ese momento, Japón lidera las investigaciones para reducir el tamaño de los dispositivos y crea el radio casete, uniendo el casete y la radio con amplificador y altavoz integrados a un precio asequible y portátil. Pero es en 1979 cuando el ‘Walkman’ de Sony cambia de manera definitiva la forma en la que la gente escucha la música. El siguiente paso para mejorar la calidad del sonido lo darías estas mismas corporaciones con la llegada al mercado del disco compacto en 1982. A continuación nace el ‘Discman por la necesidad de un reproductor del CD que tuviera más ventajas que el casete.

Suena en digital

En pocos años asistimos a una auténtica revolución en los sistemas de reproducción y en los formatos, lo que ha originado un cambio en la forma en que escuchamos y compartimos la música.

En 1995 nace el mp3 de la mano del Instituto Fraunhofer aunque fue en 1998 cuando se comercializó el primer dispositivo de reproducción mp3, MPMan, de 250 dólares y con una capacidad para 7 canciones. Tras este se sucedieron muchos modelos y mejoras, como el iPod en 2001 que tenía capacidad para almacenar hasta mil canciones.

Sin embargo la verdadera revolución llegó de la mano de internet. Hoy el 75% de los consumidores acceden a la música de forma online. La creación de un software de intercambio de archivos, el llamado P2P (peer-to-peer), el auge de plataformas como Napster primero (finales de 1999) y MySpace, iTunes, Kazaa, Spotify o Deezer después, así como de aplicaciones y softwares de creación musical -Garage Band, Cubase, Logic, Protools…- abrirán las puertas a fans, melómanos, consumidores e incluso a los propios músicos, a un mundo nuevo, desconocido en sus inicios pero alentador.

En la industria musical del siglo XXI la tradicional siguió apostando por las super ventas, dejando poco margen a nuevas carreras emergentes. En consecuencia, el fenómeno de la autogestión resurgió con fuerza.

En 2005 la industria musical sufrió un importante cambio con la llegada de YouTube, actualmente el 45% de los contenidos que se consumen en YouTube son vídeos musicales.

Sin embargo, fue en 2007 cuando Soundcloud rompió todos los esquemas pudiendo promocionar y distribuir proyectos musicales personales. Una web fundamental para entender la distribución y promoción de artistas amateurs y la aplicación real del HOME STUDIO en una plataforma web. 2007 fue el año en el que también salió al mercado el primer iPhone, integrando el smartphone con la música, podcast, imágenes y vídeo. Entre 2008 y 2009 nacería uno de los mayores transgresores de la industria musical, Spotify.

En la actualidad, gracias a las plataformas en streaming y la difusión a través de las redes sociales, se multiplican las ventajas para los usuarios y la industria sigue innovando para conseguir mejores y nuevas fórmulas de reproducción y grabación sonora.

Actividades y Talleres paralelos

La exposición 1, 2, 3… ¡Grabando! irá acompañada de una serie de actividades en el auditorio y talleres educativos gratuitos para todo tipo de públicos: general, familiar, infantil y escolar. Habrá además visitas comentadas libres sin reserva a partir del 27 de octubre los jueves a las 12:00 y 18:00 horas y los viernes a las18:00 horas, los domingos a las 12:00, así como la posibilidad de reservar visitas concertadas y con guía propio con reserva.


Talleres para producir en familia tu propia pieza musical, conferencias sobre cómo crear sonido, clases para explorar los campos electromagnéticos o para descubrir el casete y la cinta magnética son algunas de las propuestas que tendrán lugar en el tiempo en que la exposición esté abierta al público y que se podrá ir reservando vía mail.

Además, el programa ABIERTO POR VACACIONES se centrará en la exposición con actividades dirigidas a niños de 6 a 12 años.

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