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ELECCIONES EEUU

Mike Pence, el "perro de ataque" que equilibra a Trump

Mike Pence, el 'perro de ataque' que equilibra a Trump
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El 'número dos' del magnate, su contrapunto ideal. Borja M. Herraiz

"Soy cristiano, conservador y republicano, en ese orden". Son palabras de Mike Pence, el elegido por Donald Trump para ocupar la Vicepresidencia de Estados Unidos en caso de que el magnate logre la victoria el 8 de noviembre.

Sólido en su discurso, fiable y curtido en mil batallas tanto en la Cámara de Representantes como en su estado natal, Indiana, donde es gobernador desde 2013, Pence se ha convertido en el contrapunto perfecto a los exabruptos pronunciados por su 'jefe'. Su dilatada carrera política y su buena acogida entre un amplio sector del republicanismo, además de su mesura a la hora de abordar asuntos polémicos como la sanidad o la inmigración, le han convertido en la toma de tierra de la campaña de Trump, que ya afirmó en su día que él necesitaba un socio de campaña que fuera "un perro de ataque".

De 57 años, casado desde hace tres décadas y padre de tres hijos, Pence se ha erigido en esta campaña como el equilibrio necesario en una campaña llena de polémicas y salidas de tono por parte de Trump. En esencia, durante estos meses, el 'número dos' se ha ocupado básicamente de intentar apagar todos los fuegos que el multimillonario o su entorno iniciaban, desde la tristemente famosa llamada a las armas contra Clinton como la analogía entre los caramelos Skittles y los refugiados sirios.

También hizo valer su experiencia y temple en el debate televisivo que le enfrentó al 'número dos' demócrata, Tim Kaine. Durante el cara a cara del pasado día 5, y que ganó el republicano con soltura, Pence logró transmitir con sosiego y cordura algunas de las más alocadas propuestas de su candidato, atrayendo para sí a un porcentaje de indecisos que algo de aire han dado a las aspiraciones a la baja de Trump.

Sin embargo, Pence, que reconoce haber entrado en la política inspirado por John F. Kennedy y Martin Luther King, no es sólo un político al servicio de la campaña republicana, sino que ya tiene mucho recorrido en política. Entre 2003 y 2013, cuando asumió el cargo de gobernador, se curtió en la Cámara de Representantes, una década en la que no pasó desapercibido gracias a sus ideales ultraconservadores, en especial en lo tocante al aborto y a la homosexualidad. También formó parte del Comité que redactó la polémica Patriot Act, texto que dio paso a las guerras en Iraq y Afganistán durante el mandato de George W. Bush.

De hecho en 2015, una vez de vuelta en Indiana al frente del estado, sacó adelante la polémica Ley de Restauración de Libertad Religiosa por la que los dueños de los comercios podían actuar en conciencia según su fe y negar la entrada a personas LGTB. Tras una ardua campaña por parte de diversos colectivos sociales, el texto fue retirado tras la aprobación de una enmienda.

Sin embargo, Pence goza de una amplia popularidad entre sus vecinos, algo que le ha reportado valor a la campaña a nivel nacional, si bien sigue siendo desconocido para un amplio porcentaje del electorado. Su política de reducción de impuestos estatales, el descenso de 3 puntos en los índices de paro hasta situarlo en el 5 por ciento y la ampliación de la cobertura médica en Indiana se han traducido en unas cuotas de aprobación popular superiores al 60 por ciento.

Cuando se anunció su nombramiento como candidato a la Vicepresidencia de la mano de Trump el pasado 14 de julio muchos fueron los que mostraron su sorpresa, pues Pence no siempre ha comulgado con las ideas del multimillonario. Es más, durante las primarias reconoció abiertamente su voto en favor del que precisamente más le peleó la nominación a su actual 'jefe': el texano Ted Cruz.

Pero ahí no queda la cosa, Pence se ha mostrado abiertamente en contra de prohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos, una de las propuestas más polémicas y mediáticas de Trump, así como ha reconocido simpatizar con el Acuerdo Transpacífico firmado por Barack Obama con una docena de países asiáticos por considerarlo "positivo para la economía", quizás influenciado por su pasado en el equipo del Congreso que abordaba las relaciones con Oriente Medio y el sur de Asia en su etapa en la Cámara Baja.

Sin embargo, su lealtad al controvertido candidato republicano es incuestionable. A pesar de sus patinazos en campaña, Pence no ha renegado en ningún momento y ha redoblado su apuesta por Trump cada vez que este sacaba los pies del tiesto con sus declaraciones. "Es un luchador, un constructor y un patriota", ha dicho del magnate su fiel "perro de ataque".