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ELECCIONES EEUU

Tim Kaine, el 'hispano' que apuntala las opciones de Clinton

Tim Kaine, el 'hispano' que apuntala las opciones de Clinton
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¿Quién es el 'número dos' de la candidatura demócrata? Por Borja M. Herraiz

Cuando Hillary Clinton tuvo que decididir quién le acompañaría en la campaña elecotral para intentar hacerse con la Casa Blanca, muchas opciones se le presentaron encima de la mesa para elegir a su 'número dos'.

Sabedora de su escasa popularidad en nichos de voto claves, como jóvenes o inmigrantes, el perfil que muchos dentro del Partido Demócrata preferían para hacer de escudero a Clinton era el de un político rodado con raíces latinas, para conectar con los 25 millones de votantes, cerca de un 15 por ciento del electorado total y que representan esa minoría que ya no lo es tanto.

Sin embargo, Clinton decidió emprender un camino diferente. Una figura que aunara la experiencia política, la estética tradicional de la América blanca que robase votos a Trump y la simpatía de los votantes inmigrantes. Con eso en mente, el círculo de posibles se redujo a un sólo nombre: Tim Kaine, senador por Virginia de 58 años.

Ya en 2008, este licenciado en Derecho por la poderosa Universidad de Harvard, sonó como escudero de Barack Obama para hacerse con la Casa Blanca en lo que al final acabó siendo un hito en la historia de Estados Unidos, pues acabarían por ser las elecciones que verían a un afroamericano sentarse por primera vez en el Despacho Oval. En aquella ocasión fue Joe Biden el elegido, pero esta vez Clinton sí ha depositado toda su confianza en él.

Kaine, que al igual que su contrapunto republicano, Mike Pence, es un gran desconocido para el votante medio estadounidense, es un político de perfil bajo. Trabajador y sosegado, aunque taimado en su estrategia, ha sabido labrarse una reputación en la Cámara Alta de Estados Unidos durante los últimos 3 años como miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

El perfil hostil de la campaña, azuzado por los dos candidatos, le ha restado protagonismo a lo largo de las últimas semanas. Su gran momento llegó con el debate televisado de los dos aspirantes a la Vicepresidencia, en el que Kaine se vio superado por su rival en un cara a cara que apenas tuvo resonancia mediática y que la mayor parte de EEUU siguió con apatía.

Antes de aterrizar en Washington, Kaine fue gobernador del mismo estado en un solo mandato, entre 2006 y 2010. Casualmente, está casado con la hija de otro exgobernador de Virginia en los años 70, Linwood Holton, y tiene tres hijos, los mismos que el republicano Pence.

Ferviente católico, lo que le lleva a estar en contra del aborto y la pena de muerte, a pesar de que su estado es uno de los que la sigue aplicando, su fe le llevó a trabajar como voluntario en Honduras cuando era joven en una misión jesuita, donde aprendió el español que actualmente habla con fluidez.

Uno de sus puntos fuertes de cara a la opinión pública es su integridad personal. Sus primeros años profesionales los dedicó a la abogacía, especializándose en casos de gente con difícil acceso a la vivienda, y dando clases de Ética legal en la Universidad de Richmond.

La tragedia del campus de Virginia Tech de 2007, donde perdieron la vida 32 personas, le impactó profundamente y le llevó a emprender una política muy estricta de control de armas que le ha enemistado por momentos con uno de los lobbies más poderosos del país, la Asociacón Nacional del Rifle, que en sus primeros años como político estuvo de su lado en algunos proyectos.

El hecho de que precisamente Virgina sea uno de los estados con una carrera presidencial más apretada fue uno de los argumentos que jugó en favor de Kaine para hacerse con la candidatura a la Vicepresidencia demócrata. Su importante popularidad en el estado puede ser clave para que Clinton se haga con los 13 votos electorales del territorio.

Pero su influencia política va más allá de Virginia. Creció en Kansas y vivió mucho tiempo en Minnesota, dos estados que suman 16 votos electorales, por lo que su conexión con el cinturón industrial del país, el denominado Rust Belt, puede ser vital el próximo 8 de noviembre.