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MACGUFFIN

La letra escarlata del siglo XXI

martes 01 de noviembre de 2016, 19:36h

"¿Qué se pensaba que iba a ocurrir escapándose de casa a la una de la madrugada?" En estos términos se expresa uno de los comentaristas que siguieron el mediático caso de Daisy Coleman, una adolescente estadounidense que fue violada en 2012 por un amigo de su hermano con la connivencia de otros tres mientras se encontraba semiinconsciente en una fiesta. La pesadilla de Coleman, que con 14 años se enfrentó a una agresión sexual primero y a un linchamiento público en medios y redes sociales después, se recoge ahora en el documental Audrie&Daisy, distribuido en España por Netflix. A diferencia de ella, que cuenta su traumática experiencia en la cinta, Audrie no pudo con la presión y se suicidó después de que varios “amigos” de clase aprovecharan que estaba borracha para abusar de ella, tomar fotos vejatorias y compartirlas en redes sociales. Ocurrió sólo seis meses después del caso Coleman, en la otra punta del país. Todos tenían entre 15 y 16 años. En el documental, dirigido por Bonni Cohen y Jon Shenk, hablan los agresores de la adolescente, ocultos tras una animación y un nombre ficticio, como parte de una pena atenuada por su condición de menores. El aprendizaje que uno de ellos extrae de lo vivido es, según cuenta, lo diferentes que son los chicos y las chicas: “Ellas cotillean mucho. Los tíos somos más relajados, nos da igual”, zanja como iluminado por un mantra.

En el mes de septiembre, una joven italiana se suicidó después de infructíferas batallas legales para retirar de la red un vídeo sexual difundido por su exnovio y cuya publicación desencadenó todo tipo de ataques, burlas y comentarios ofensivos hacia ella. Del novio –también protagonista del vídeo y responsable de un delito al publicar las imágenes- no se conoce el nombre.

La víctima de la agresión colectiva en San Fermín, tenía sentimiento de “culpabilidad”, según el informe de los médicos forenses, por no haber seguido las directrices de sus padres. Y, evidente shock postraumático aparte, han sido más de uno los comentarios que he podido leer o escuchar de gente que, aún horrorizada con la violación y de manera probablemente inconsciente, puntualiza el asunto. Porque una chica que se marcha sola a dormir y deja que la acompañen cinco cromañones sabe, como poco, a lo que se arriesga. En la práctica, en la educación y en la transmisión de valores que formen a los ciudadanos y ciudadanas del futuro, esto se traduce en un sutil e injusto reparto de la culpa.

En Chella, los padres de la joven asesinada la semana pasada no tendrán que oír –desgraciadamente- los errores que cometió su hija al mentir sobre si dormía en casa de una amiga o con un tipo que consumía cocaína y marihuana. Porque somos así de sensibles e hipócritas, y a los muertos se los respeta.

Audrie no soportó la presión y se ahorcó en la ducha. No se acordaba de mucho de aquella noche de 2012. Sólo de despertarse con el cuerpo, incluidas partes íntimas que deberían estar tapadas con la ropa, pintado con rotulador permanente. Eran frases obscenas, insultos de esos que se ganan las mujeres por el hecho de ser mujeres y que se repitieron después en las redes sociales cuando unas fotografías colgadas por sus supuestos amigos vinieron a llenar sus lagunas: tocamientos y penetraciones con el propio rotulador. “Ellas son muy cotillas”, como dice uno de los agresores, responsable de la difusión de las imágenes. Una semana duraron los ‘zorra’ y las insinuaciones. Hasta el suicidio. Después, llegaron las flores y los homenajes. Daisy, sin embargo, sí que aguantó. Denunció al violador y a sus cómplices, cuatro estrellas del equipo de fútbol americano de la pequeña ciudad en la que vivían. Y su familia tuvo que mudarse ante el rechazo de una comunidad cuyo propio sheriff asegura que “las chicas jóvenes quieren llamar la atención” y que “la palabra violación está de moda”.

Cuestionamiento de la víctima, educación sexual desequilibrada y deficiente, roles de género aprendidos, responsabilidad colectiva como usuarios de las redes sociales… Audrie&Daisy toca algunas teclas imprescindibles que lo convierten en un escrupuloso ensayo de nuestras sociedades, una herramienta más que recomendable en escuelas e institutos y en un estreno del todo necesario.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    4295 | Antonio - 02/11/2016 @ 14:10:35 (GMT+1)
    Me gustaría complementar el documental propuesto con los siguientes:
    Sobre sexismo y pobreza:
    https://www.facebook.com/IllustratedPhilosophy/videos/1300459439985290/
    Sobre el feminismo:
    https://www.youtube.com/watch?v=vNErQFmOwq0

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