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AMBOS CANDIDATOS, MUY IGUALADOS A MENOS DE UNA SEMANA DE LAS ELECCIONES

Trump remonta en las encuestas y bajan todas las Bolsas

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Las últimas revelaciones en torno a los polémicos correos electrónicos que Hillary Clinton envió desde un servidor privado cuando era secretearia de Estado han hecho mella en los sondeos y estos arrojan ahora un empate entre ella y Donald Trump a poco menos de una semana de los comicios presidenciales. Sin embargo, las complejidades del sistema electoral americano, indirecto, favorecen las aspiraciones de la candidata demócrata, que sigue partiendo como favorita.

Menos de una semana para el decisivo 8 de noviembre, fecha en la que Estados Unidos escogerá a su cuadragésimo quinto inquilino de la Casa Blanca a elegir entre la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump, además de renovar la Cámara de Representantes, un tercio del Senado (34 de 100 asientos) y elegir una docena de gobernadores.

A día de hoy, los sondeos de los principales medios de comunicación estadounidenses y de las empresas especializadas dan un empate técnico entre ambos candidatos a seis días de los comicios. Algunos incluso, como la cadena ABC y el 'Washington Post', se atreven a dar una mínima ventaja de un punto al candidato del Grand Old Party (GOP) tras el último episodio de los correos electrónicos de la exsecretaria de Estado.

Y es que la polémica en la que se ha vuelto a ver relacionada Clinton le está enturbiando este final de campaña. Después de que una primera instrucción se cerrara por falta de evidencias, nuevas pesquisas del FBI encaminadas a investigar los correos de una de sus más estrechas colaboradoras, Huma Mahmood Abedin, han vuelto a perjudicar la imagen, ya de por sí muy deteriorada entre gran parte del electorado de EEUU, de la candidata demócrata.

Por si fuera poco, Abedin es la hasta hace poco mujer de Anthony Weiner, excongresista demócrata por el noveno distrito de Nueva York envuelto en un turbia investigación que intenta aclarar mensajes de alto contenido sexual que éste envió a una menor a través de las redes sociales mientras ostentaba cargo público.

Además, se ha reabierto una investigación cerrada en 2005 por el presunto trato de favor de Bill Clinton a un empresario vinculado con el crimen organizado.

Toda esta polémica le ha servido a Donald Trump para recuperar terreno cuando hace tan solo unas pocas semanas se le veía como claro derrotado con una desventaja de hasta nueve puntos según algunos sondeos y para rascar votos entre los indecisos, entre el 3 y el 5 por ciento del electorado.

El magnate ha incidido en las últimas fechas en la polémica para alimentar la imagen de "corrupta" y "deshonesta" de Clinton, una idea que ha calado en el imaginario de muchos estadounidenses que si ya se fiaban poco de la figura de la exsecretaria de Estado por vincularla a la vieja política del establishment de Washington, las últimas revelaciones tampoco le han ayudado en este sentido.

Eso sí, lo que son buenas noticias para el bando republicano no parecen serlo tanto para las bolsas mundiales, que han acogido con pérdidas los últimos sondeos en los que el magnate recupera terreno. El Dow Jones cerraba este miércoles retrocediendo un 0,43 por ciento, mientras que en Europa los parqués también se teñían de rojo. Madrid registraba su peor jornada en tres meses al perder un 1,85 por ciento, en línea con Londres (-1,04%,), París (-1,24%), Milán (-2,51%) y Fráncfort (-1,47%).

Sondeos engañosos

Sin embargo, esta escalada en los sondeos es algo engañosa, toda vez que el sistema electoral norteamericano es muy complejo y se basa en la elección indirecta. El próximo martes lo que realmente se elige es el llamado colegio electoral, formado por 538 unidades, que a su vez escogerá al nuevo presidente de Estados Unidos en función de su color político.

En este sentido, cada uno de los cincuenta estados tiene asignados por un criterio demográfico una serie de votos electorales (Florida tiene 29 y Alaska 3, por ejemplo) y cada candidato se lleva la totalidad de esos votos en cada estado si resulta victorioso en el territorio, salvo en los casos de Maine y Nebraska que dividen sus votos por distritos.

De este modo, por afinidad política los sondeos emiten un veredicto de empate a día de hoy, si bien cuando las cosas se trasladan a las previsiones por estados y colegios electoales, la victoria de Clinton sigue dándose casi por segura.

De hecho, muchos analistas señalan que los últimos sondeos sólo complican la recta final de la campaña demócrata, que había rebajado la intensidad en algunos territorios para, una vez aireada la polémica investigación, retomar de nuevo el pulso con la implicación incluso del actual presidente saliente, Barack Obama, la primera dama, Michelle Obama, o el senador y rival en primarias de Clinton Bernie Sanders.

En la misma línea que da por victorioso al bando demócrata se mueven algunos estudios analíticos. En EEUU, un país enamorado de la estadísitica y la probabilidad, los expertos de la prestigiosa web fivethirtyeight.com sostienen que la candidata demócrata ganaría en el 69,5 por ciento de los casos, con un 30 por ciento para su rival republicano, atendiendo a criterios matemáticos y en base a complejos algoritmos.

Sin embargo, si algo dice el histórico electoral en Estados Unidos es que los comicios presidenciales siempre se dirimen por muy pocos puntos de diferencia. Queda por ver en qué grado las últimas polémicas en las que se puedan ver envueltos los candidatos les afectarán en uno u otro sentido, pues si algo está claro es que el nuevo inquilino de la Casa Blanca será la opción menos mala de las dos en liza a ojos de la mayoría del electorado, pues ambos cosechan los peores índices de popularidad de la historia del país.