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ESTRENA 100 METROS

Dani Rovira: “Lo importante era contar esta historia, lo de cambiar de registro me la sopla”

El actor Dani Rovira estrena este viernes 100 metros, la cinta en la que se mete en la piel de un enfermo de esclerosis múltiple que se propuso terminar la prueba más exigente del triatlón que consta de 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera a pie. El Imparcial ha charlado con el malagueño.
Dani Rovira durante el rodaje de 100 metros
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Dani Rovira durante el rodaje de 100 metros (Foto: Efe)
Hay quien lo ve como un punto de inflexión en su carrera: Dani Rovira metido en un papel dramático y tan realista como que el personaje que interpreta tiene nombre y apellidos. Ramón Arroyo, diagnosticado de Esclerosis Múltiple hace 12 años, cuando tenía 32, decidió enfrentarse a la enfermedad con un reto: alguien le dijo que en un año no podría andar ni 100 metros y se propuso completar un Iron Man: 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera a pie. Ahora Rovira se mete en la piel de este “héroe”, tal y como define el actor malagueño a Arroyo en 100 metros, la primera película de ficción del realizador Marcel Barrena tras el documental Mon Pétit.

Pero Rovira le quita hierro al asunto o, mejor, a su asunto. “Lo importante era contar esta historia, no el hecho de pensar que iba a cambiar de registro; a mí eso me la sopla muchísimo. Creo que muy pocas veces un actor tiene la oportunidad de contar algo así, y lo importante era hacerlo; si llega a ser un thriller, un thriller y si llega a ser otra comedia, pues otra comedia”.

“No hay nada más importante que hacer un proyecto como este”, afirma Rovira, y asegura que esta historia de la que se ha enamorado le llegó “por casualidad y por el amor de Karra Elejalde”. Porque en 100 metros vuelven a ser suegro y yerno después de Ocho apellidos vascos y Ocho apellidos catalanes, en cuyo rodaje Elejalde le habló a Rovira del proyecto. Completan el reparto Alexandra Jiménez como la mujer de Ramón Arroyo, Maria de Medeiros, David Verdaguer, Andrés Velencoso y Bruno Bergonzini.

“Es complicado definir a Ramón Arroyo en pocas palabras, pero me parece una de las personas más positivas que he conocido jamás”, señala Rovira. “Es alguien que, cuando le conoces, es capaz de hacer de ti mejor persona y es curioso, porque te termina ayudando más a ti que tú a él”.


Importante en la lucha contra la enfermedad

Unas 47.000 personas sufren esclerosis múltiple en España, una de cada mil, aunque se estima que muchas más pueden, con síntomas leves, no estar diagnosticadas. Con la cinta, el director y el propio inspirador del guión pretenden llamar la atención una de las conocidas como ‘enfermedades raras’, esas cuyos porcentajes de incidencia dificultan la investigación y el acceso a los recursos.

“Yo creo que sabía lo que más o menos sabemos todos los que no tenemos ningún caso cercano: sabía que era una enfermedad degenerativa, que tenía que ver con el sistema neurológico; sabía que se manifestaba a través de brotes que te podían dejar ciertas secuelas; y poquito más”, señala Rovira.

Sí que cuenta el actor que tenía algo más de información tras haber visto el reportaje de Informe Robison que protagonizó el mismo Ramón Arroyo en 2013. Pero fue cuando la película ya estaba encima de la mesa cuando “llegó de repente el torrente de información, de datos, incluso de casos que tenías alrededor y no te habías dado cuenta”.

“Es duro porque, en el momento en que tienes un mínimo de sensibilidad y estás en el mundo empiezas a empatizar y tomas conciencia de una realidad que existe, la de esta enfermedad y muchas otras degenerativas”, asegura Rovira, pero asegura que “el proceso ha sido muy bonito y muy gratificante”.

“Conocer a Ramón ha sido una suerte, porque es alguien que de repente te resitúa en la vida, que te zarandea de manera que tu escala de valores y tu escala de prioridades empiezan a cambiar”, subraya. Para el actor, uno de los mayores “regalos” de la película fue rodar en el Instituto Guttmann de Barcelona, un hospital especializado en tratamiento medicoquirúrgico y rehabilitación. “Los figurantes eran lesionados medulares, gente afectada por ictus o esclerosis, que se ofrecieron voluntarios a salir en la peli porque ningún actor de figuración puede hacer lo que hacen ellos. Son reales. Más que duro es algo de lo que te empapas tanto que yo creo que me va a marcar toda la vida”, reconoce.


“Corre por mí”

En un momento de la cinta, una de las compañeras de tratamiento del personaje de Rovira le pide, tras un brote, que corra por ella. A este otro lado de la pantalla, el propio actor terminó corriendo por Ramón Arroyo. “Como un pequeño homenaje”, dice, después de que los productores de la película apuntaran a ambos al medio Iron Man que se celebraba en Calella dos meses después del rodaje, como colofón del proyecto, y Arroyo sufriera un brote. “Al principio del rodaje Ramón no estaba muy allá, le cambiaron un tratamiento que no funcionó, tuvo un brote sensorial y hubo un momento del rodaje en el que me dijo que no llegaba; es un tío realista también”.

Así que Rovira se hizo un trimono con mensaje –“Yo también tengo esclerosis múltiple”- y nadó, y montó en bicicleta, y corrió; y terminó, dos meses después de finalizar de rodar 100 metros, de tomar conciencia de la “gesta” de Ramón Arroyo. “Yo hice la mitad y llegué a meta que si viene alguien con una espátula me hubiera recogido. Él hizo el doble y con esclerosis. No os podéis hacer ni una idea de la bravuconada que es eso, es una locura. Es un héroe”.

Rovira, que durante el encuentro de este miércoles con los medios ha recibido la noticia de que ya era oficial que volvería a presentar los Goya por tercer año consecutivo, ha asegurado que a pesar de tocar teclas más dramáticas –que en la película se mezclan con toques de humor-, el trabajo ha fluido. “Ha habido algunos momentos en películas de comedia que me han costado más que hacer este personaje, porque era tan de verdad y lo tenía tan interiorizado que todo fluía”, cuenta y define el resultado como “una montaña rusa de emociones”. En una frase: “Es una película muy positiva y se sale de la sala con ganas de comerse el mundo, que creo que en este país nos hace mucha falta”.

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