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CARTA ABIERTA

Mila Kunis se planta contra el sexismo en Hollywood: "Un productor me amenazó por no posar semidesnuda"

EL IMPARCIAL
jueves 03 de noviembre de 2016, 13:48h

Mila Kunis se planta contra el sexismo en Hollywwod. A través de una carta publicada en A Plus, un medio de comunicación fundado por su marido Ashton Kutcher, la intérprte de Cisne Negro o Ted, entre otras, detalla algunas de las actitudes machistas que ha sufrido a lo largo de su carrera y que,s egún ha dicho, ya no está dispuesta a aceptar. Este es el escrito:

Mila Kunis
Mila Kunis (Foto: Instagram)

"Nunca volverás a trabajar en esta ciudad.

Un cliché para sentirse seguro, pero también las palabras con las que un productor me amenazó cuando me negué a posar semidesnuda en la portada de una revista masculina para promocionar nuestra película. Ya no estaba dispuesta a someterme con un ingenuo compromiso que antes sí había estado dispuesto a hacer. ¿Nunca volveré a trabajar en esta ciudad? Estaba lívido, me sentí objetivada, y por primera vez en mi carrera dije "no". ¿Y adivina qué? El mundo no terminó. La película hizo mucho dinero y trabajé en esta ciudad otra vez, y otra vez, y otra vez. De lo que este productor quizás nunca se de cuenta es de que dijo en voz alta ese temor exacto que siente cada mujer cuando se enfrenta a los prejuicios de género en el lugar de trabajo.

Es lo que estamos condicionadas a creer, que si hablamos, nuestros medios de subsistencia se verán amenazados; que querer mantenernos de pie en nuestro sitio conducirá a nuestro fin. No queremos ser expulsdas del tablero de juego ser una "perra". Por lo tanto, comprometemos nuestra integridad por el bien de mantener el status quo y esperamos que el cambio esté ya llegando.

Pero el cambio no viene lo suficientemente rápido como para ayudar a mis amigas, mis compañeras o incluso a nuestras hijas. De hecho, un estudio reciente de la Asociación Americana de Mujeres Universitarias muestra que la brecha salarial se está cerrando a un ritmo tan lento que tendrán que pasar 136 años para que los salarios de las mujeres se equiparen a los de los hombres. 136 años. Y la brecha salarial no es más que una cuantificación clara de la subvaloración aguda de las contribuciones de las mujeres en el lugar de trabajo.

A lo largo de mi carrera, ha habido momentos en que me han insultado, marginado, pagado menos, creativamente ignorado, y en definitiva, minusvalurado en función de mi género. Y siempre traté de dar a la gente el beneficio de la duda: tal vez sabían más que yo, tal vez tenían más experiencia, tal vez había algo que me faltaba. Aprendí que para tener éxito como mujer en esta industria tenía que jugar con las reglas del club los hombres. Pero cuanta más edad tengo y más tiempo acumulo trabajando en esta industria, más cuenta me doy de que todo eso es una mierda. Y, peor aún, de que con esa actitud me convertía en cómplice, permitía que sucediera.

Así que decidió empezar mi propio club. Formé una compañía de producción con tres mujeres asombrosas. Hemos estado apostando por programas de televisión de calidad, con voces y perspectivas únicas. Desde nuestra creación, hemos tenido la suerte de asociarnos con increíbles productores, hombres y mujeres, que nos han tratado como verdaderas iguales y socias. Recientemente, nos comprometimos a asociarnos con un influyente productor masculino en un proyecto que pondría, irónicamente, en claro una importante cuestión social sobre la inclusividad y nuestra experiencia humana compartida.

Durante el proceso de lanzar este programa, los correos electrónicos de seguimiento típicos fueron enviados a los ejecutivos de una cadena importante. El productor eligió enviar por correo electrónico lo siguiente: "Y Mila es una estrella mega. Una de las actrices más grandes de Hollywood, ¡y pronto será la esposa de Ashton y mamá bebé!"

Esta es la totalidad de su correo electrónico. Dejando a un lado las inexactitudes fácticas, redujo mi valor a nada más que mi relación con un hombre exitoso y mi capacidad de tener hijos. Ignoró las contribuciones creativas y logísticas que yo y de mi equipo habíamos hecho. Nos retiramos nuestra participación en el proyecto.

Sí, es sólo un pequeño comentario. Pero son estos mismos comentarios con los que las mujeres tratan día tras día en las oficinas, en las llamadas y en los mensajes de correo electrónico, microagresiones que devalúan las contribuciones y el valor de las mujeres que trabajan duro.

El sutil sesgo de género es a menudo casi imperceptible, e incluso totalmente indetectable para aquellos que comparten dicho sesgo. Se hizo evidente en correos posteriores que este productor era totalmente inconsciente de porqué sus palabras eran tan espantosas. Lo que él caracterizó como un comentario "ligero" fue en realidad minando profundamente mis contribuciones y la capacidad de ser tomada en serio como un socio creativo.

No tengo ningún interés en difamar a este hombre. Los sesgos de género invisibles están incrustados en cada faceta de nuestra vida. Son reforzados por nuestras instituciones educativas: los hombres dominan las figuras que estudiamos en la historia, las matemáticas, la ciencia y la tecnología de las que aprendemos, y los autores del discurso político que se nos enseña a reverenciar. Estamos inundados con historias de superioridad masculina que nos ciegan a la arquitectura de nuestras propias relaciones. La misma palabra "ciego" nos informa de todo. Nadie se enoja cuando una persona ciega se topa con una pared, pero la pared no deja de producir fuerza.

Estoy comprometida. A partir de este punto, cuando me enfrente a uno de estos comentarios, sutiles o abiertos, los abordaré de frente; voy a parar en el momento y a hacer todo lo posible para educar. No puedo garantizar que mis objeciones sean tomadas en serio, pero al menos quiero ayudar a crear un ambiente donde haya oportunidad de crecimiento. Y si mis comentarios caen en oídos sordos, elegiré alejarme.

Si esto me está sucediendo a mí, está sucediendo más agresivamente a las mujeres en todas partes. Tengo la suerte de haber llegado a un lugar en el que puedo dejar de comprometerme y mantener mi terreno, sin temer cómo voy a poner comida en mi mesa. También tengo la suerte de tener la plataforma para hablar de esta experiencia con la esperanza de traer una voz más a la conversación para que las mujeres en el lugar de trabajo se sientan un poco menos solas y más capaces de liberarse de la presión por sí mismas.

Volveré a trabajar en esta ciudad, pero no trabajaré contigo".

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