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ÓPERA

Unas nuevas Bodas de Fígaro para el Gran Teatro del Liceo

Unas nuevas Bodas de Fígaro para el Gran Teatro del Liceo
domingo 06 de noviembre de 2016, 12:05h

A partir de este lunes 7 de noviembre, y hasta el día 20 del mismo mes, podrá verse en Barcelona la famosa obra de Mozart en una coproducción del Gran Teatre del Liceu y Welsh National Opera de Cardiff, con dirección escénica de Lluís Pasqual y musical de Josep Pons.

Inaugurada oficialmente la temporada el pasado 7 de octubre con "Macbeth" de Verdi, llega el turno en el Liceo para una de las óperas más famosas de Wolfgang Amadeus Mozart, "Le nozze di Figaro", con libreto en italiano de Lorenzo da Ponte, basado en la pieza de Pierre Augustin Caron de Beaumarchais, Le mariage de Figaro. Compuesta entre 1785 y 1786 y estrenada en Viena el 1 de mayo de 1786 bajo la dirección del mismo compositor, el Gran Teatro del Liceo presenta esta vez la ópera de Mozart en una coproducción con la Welsh National Opera de Cardiff, que su responsable escénico, Lluís Pasqual, ambienta en los años 30 proponiendo un incisivo trabajo actoral de los intérpretes en el que destacan las tramas amorosas de la obra.

Durante la correspondiente rueda de prensa para su presentación a los medios antes del estreno, la directora artística de la sala, Christina Scheppelmann, ha explicado que la soprano Olga Mykytenko padece una laringitis y será reemplazada en el rol de la Condesa de Almaviva por la soprano alemana Anett Fritsch, a la vez que ha asegurado que se trata de un elenco "muy equilibrado y animado". Gyula Orendt interpretará al Conde de Almaviva y en el papel de Susanna, se alternarán Mojca Erdmann y Elena Copons, mientras que Anna Bonitatibus y Gemma Coma-Alabert, lo harán en el de Cherubino. El bajo-barítono estadounidense Kyle Ketelsen será el encargado de dar vida al genial personaje de Fígaro en un reparto que se completa con Maria Riccarda Wesseling, Valeriano Lanchas y José Manuel Zapata.

En ausencia de Lluís Pasqual, que no pudo asistir a la rueda de prensa a causa de una piedra en el riñón, Josep Pons ha explicado en su lugar que la escenografía, ambientada en los años 30 y con especial incidencia en las tramas amorosas de la ópera, es blanca con un punto de frialdad, y está especialmente pensada para que los intérpretes añadan el color a través de sus voces: "El color lo deja a la música de Mozart". Con una escenografía "fría y matemática", según ha explicado a su vez Gyula Orendt, quien ha querido ensalzar estas características "porque permiten que las notas de color las aporten las voces de los personajes, así como su vestuario y sus rostros", dando como resultado una apuesta amable, dinámica y misteriosa. Orendt ha explicado que para la interpretación de su papel simplemente se deja fluir, aunque ha reconocido que saberse los textos no es tan sencillo, mientras que Elena Copons ha asegurado que ella siempre parte del texto y más con su personaje, de texto muy largo. Sobre la puesta en escena también ha hablado la catalana debutante en la sala, Elena Copons, que ha considerado que se trata de una apuesta "clara, elegante y muy respetuosa con el libreto", dando margen a la psicología de los personajes.

Pons ha celebrado, asimismo, que esta producción no escatima en la partitura: "Compás tras compás hay un pequeño gesto y se trata de poder traducir estos pequeños gestos a notas". Para el director musical, con estos gestos se pueden lograr las emociones más grandes: "La maestría de Mozart es su irregularidad rítmica. Siempre lo sentimos estable porque las cadencias lo hacen estable, pero no hay ni una sola frase cuadrada". Pons ha ensalzado esta gran ópera bufa de Mozart - la número 5 en la lista de Operabase de las óperas más representadas en todo el mundo -, que "no sólo puso lo mejor del hombre redimiéndole como especie", sino que en cualquier obra y número hay siempre un compás que se eleva por encima de los hombres hasta la divinidad.

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