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BIOGRAFÍA

Alonso Salazar J.: La parábola de Pablo

domingo 06 de noviembre de 2016, 16:10h
Alonso Salazar J.: La parábola de Pablo

Península. Barcelona, 2016. 382 páginas. 18,90 €.

Por Carlos Abella

Hace años vi en un canal de televisión que no recuerdo una serie sobre el narcotraficante Pablo Escobar y me estremecí por la dureza y realismo de sus imágenes, la trepidante narración de acontecimientos y la contradictoria personalidad del protagonista. Tampoco he olvidado la imagen que dio la vuelta al mundo de Pablo Escobar acribillado a balazos en el tejado de una casa mientras intentaba escapar de la policía.

Con estos antecedentes, la lectura de La parábola de Pablo. Auge y caída del narcotraficante más famoso de todos los tiempos, editada por Planeta Colombia en 2001 y reeditada ahora por la editorial Península se prometía interesante y en verdad el autor consigue trazar un perfil biográfico del legendario narcotraficante colombiano, tomando distancia de los testimonios más simples y de las muchas opiniones recibidas, después de haber desarrollado una amplia investigación entre su familia, sus vecinos, sus aliados y también sus muchos enemigos.

El escritor, periodista y político colombiano Alonso Salazar reconstruye la personalidad de Escobar y ha realizado una recopilación de sus diferentes facetas como líder, narcotraficante, benefactor, y de cómo alcanzó el poder, lo mantuvo y cómo lo perdió todo por lo que el autor cita en la página 346: “Podríamos decir que Pablo olvidó un principio elemental de la guerra que dice que se debe atacar al menor número de personas que representen el mayor número de intereses. El, soltando la muerte como una vaca loca, se granjeó la enemistad de diversos sectores”.

Y así como la serie de televisión te tenía en tensión plano a plano, el lenguaje literario exige un tratamiento que dificulta la agilidad del relato, al detenerse en situar la insólita evolución que le llevó a convertirse en un terrorista y en el mayor “capo” de la droga del mundo moderno; por ello, el libro adolece de premiosidad y choca -pese a su excelente pluma-, en la poca empatía que se siente por las hazañas de Escobar, su pretendida solidaridad con su familia, niños y gentes sencillas, porque siempre sabes que se hartó de matar, que ansió poder y riqueza hasta el extremo de pagar cualquier precio.

Hay páginas en las que ciertos testigos presentan a Escobar como un redentor de los pobres, un héroe, y otros como un sanguinario criminal. Ambos fue. Relevante es el episodio -páginas 111-112- de cómo “sedujo” -por pura vanidad y afán de poder- a la diva de la televisión, Virginia Vallejo y es impúdico conocer el relato de su primitiva e inmoral concepción de la vida humana.

Solo a ciertos ingenuos, capaces de dejarse seducir por la simpleza de los populistas, les puede parecer curioso que -cómo se afirma en la pág. 87: “En el caso de Pablo hay algo que debemos anotar; no se trataba solo de un narco que botara plata. Trató de construir un discurso social y organizó cerca de cien comités a los que les brindaba materiales y asesoría técnica para proyectos comunitarios. Palabras como ecología, participación, autogestión, novedosas aparecían mezcladas en sus discursos con un populismo y una exaltación desmedida de su personalidad”.

Como conclusión, Alonso ha escrito una buena biografía de Pablo Escobar, y al mismo tiempo nos ha permitido conocer el clima político, social y económico de la Colombia de aquellos años y nos da alguna de las claves que han llevado a la firma de un acuerdo de paz entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla, que encierra en sí mismo todas las contradicciones del país, del proceso sufrido de terrorismo, contraterrorismo, guerrilla, y narcotráfico, y del propio Pablo Escobar como protagonista, con el repugnante mercado de la droga como telón de fondo y la incertidumbre que vivió en esos años el gran país que es Colombia.

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