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ESTABLE, LA POLÍTICA DE ESTADOS UNIDOS

jueves 10 de noviembre de 2016, 11:09h
En el artículo que publico hoy en el diario El Mundo, afirmo que en la gran nación americana el mando real no corresponde de...

En el artículo que publico hoy en el diario El Mundo, afirmo que en la gran nación americana el mando real no corresponde de forma total al presidente “sino al Pentágono, a los servicios de inteligencia y al gigantesco entramado financiero. La política estadounidense es muy parecida esté en el poder Nixon, Carter, Bush o Clinton. Desde el templo de Juno, los gansos sagrados del Capitolio graznan airados si algún presidente se desmanda”.

El caso de Donald Trump es muy peculiar pero el nuevo presidente no podrá distorsionar ni lo que ordena la Constitución ni la gigantesca estructura mundial de Estados Unidos, tanto la militar como la financiera. Cambiará muchas cosas Donald Trump pero menores. Las líneas fundamentales de la política estadounidense permanecerán inalterables. Que se lo pregunten a Obama que, tras ocho años, deja la presidencia con Guantánamo en su lugar descanso y el órdago en sanidad al aire de la resistencia de grandes intereses financieros.

Pasado el revuelo inicial, avergonzadas las encuestas, los comentaristas y los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales, las aguas retornan a sus cauces y se va imponiendo la creencia de que Donald Trump no podrá hacer lo que ha anunciado en su tormentosa campaña electoral. Tal vez ni lo intente. Una vez sentado en la silla curul del despacho oval, recibirá la suficiente información para saber lo que no se puede modificar. El Imperio tiene exigencias inalterables y el nuevo César deberá someterse a ellas, igual que hicieron sus antecesores. Ni siquiera Kennedy pudo desviar al tren de Washington y cambiarlo de carriles.