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ÚLTIMA CARTA A FRANCISCO NIEVA

viernes 11 de noviembre de 2016, 12:34h
Has sido siempre el plomo candente que se derrite en la carroza insólita, mientras combaten Ópalos y Tasia. Carne de murciélago...
Querido Paco:

Has sido siempre el plomo candente que se derrite en la carroza insólita, mientras combaten Ópalos y Tasia. Carne de murciélago, superador del surrealismo, también del postismo, te abrazaste a los poemas de la consumación de Vicente Aleixandre y los desnudaste en el gabinete campestre de Leda, tras besar a la extraña Lowel. Nadie representaba hoy la esencia de la cultura española como tú. Por eso tu muerte ha llenado de consternación al entero mundo de las Letras y las Artes. Tus compañeros del teatro me recordaban esta mañana la orgía de tu escritura, tus vientos de comedia mágica, los aquelarres negros de Goya, el “olor verde casi negro”, el “olor obsceno” de tus sinestesias, cómo te desbordabas a puñados sobre las tablas para asombro de un público atónito.

El teatro era para ti, “una ceremonia ilegal, un crimen gustoso e impune”; era “el único cercado orgiástico y sin evasión”; era “el fabuloso furor sin tregua”; era “la otra vida, el más allá de nuestra conciencia”.

Colaboramos juntos durante muchos años en el ABC verdadero, en La Razón, en el premio Valle-Inclán de El Cultural, en tantas y tan diversas iniciativas culturales. Fuiste el hombre más libre que he conocido a lo largo de mi dilatada vida profesional. Tu muerte, tan esperada, para mí tan desesperada, me ha golpeado y me ha dejado aturdido. Y solo se me ocurre despedirme de ti en la última carta que te escribo diciéndote: Hasta pronto, querido Paco, admirado Paco, asombroso Paco, hasta muy pronto.