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RELATOS

Soledad Puértolas: Chicos y chicas

domingo 20 de noviembre de 2016, 16:29h
Soledad Puértolas: Chicos y chicas

Anagrama. Barcelona, 2016. 224 páginas. 17,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Esperanza Castro

Vértigo. Vértigo es lo que nota, en muchas ocasiones, el lector ante un texto aparentemente inconcluso. O incomodidad. O placer al ser considerado inteligente por el autor. También, según bajo qué condiciones, puede enojarse porque no se le han proporcionado suficientes elementos para completar la historia que tiene entre manos. A veces estos sentimientos son generados intencionadamente y otras no. Y ahora me pregunto, ¿qué y cuánto de todo esto pretende despertar en nosotros Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) con su nuevo volumen de relatos, Chicos y chicas?

Después de haber publicado ya seis libros de este género, la escritora zaragozana vuelve a revelarse preocupada por lo más secreto del ser humano, al tiempo que por las relaciones “externas” que mantienen entre sí sus personajes.

Con El fin (2015) estimulaba desasosiego, incertidumbre y desequilibrio por la época que nos ha tocado vivir; en Compañeras de viaje (2010) utilizaba la excusa del viaje para ahondar en la exploración interior, (por citar sus dos últimos volúmenes de este género). Chicos y chicas trae a nuestra presencia un conjunto de cuentos, que en varios casos no parecen ser más que meras anécdotas, sobre conflictos familiares (infidelidades, madre-hija, entre otras), con los que logra la mimetización con el lector, en mayor o menor medida. Y digo “en mayor o menor medida” porque el resultado es desigual, lamentablemente.

La autora (miembro de la Real Academia Española desde 2010) deposita en el lector la responsabilidad de completar el relato proporcionándole, en gran parte, las piezas para llevarlo a cabo (de aquí derivaría satisfacción). Sin embargo, en algunos, estas piezas son demasiado volátiles, tan sutiles que suenan inconsistentes, dando lugar a un texto vacío.

Chicos y chicas, título elegido para el libro y que coincide con uno de los cuentos, es acertado porque las relaciones de pareja hombre-mujer predominan en cantidad, mas no encuentro en él el mejor. Subrayaría entre todos “Ausencia”, donde los alumnos de un instituto deben realizar un ejercicio sobre una obra de El Greco. Se trata de destacar algún detalle del lienzo, algo que llame su atención. El profesor se verá fascinado ante la respuesta de uno de ellos, aquel que fabula sobre “lo que está oculto” en el cuadro. El clima de magia creado en “Ausencia” se percibe en diminutas pinceladas en otros, pero son tan breves que dejan ganas de más.

Por el contrario, en “Confesión" y "Tarot”, Puértolas, que en todos los casos ha echado mano de un narrador en tercera persona apoyado en el personaje principal, comienza demorándose en la construcción de una situación atractiva, para seguir con un acontecimiento previsible, y finalizar el texto con inexplicable urgencia.

Más allá de los relatos comentados (son once en total), podríamos decir que, en su conjunto, el resultado es bastante solvente y que, a pesar de sus altibajos, Chicos y chicas, dibuja un paisaje global representativo, sin duda, del mundo que le gusta recrear a su autora.

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