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DESDE ULTRAMAR

Ha muerto Fidel Castro

sábado 26 de noviembre de 2016, 19:02h

Desde que recuerdo siempre estuvo allí. Fidel. Fidel Castro. Y desde siempre se hicieron pronósticos con su muerte. Pues el día ha llegado. El día menos pensado. Como suele suceder. Para mí es el hispanoamericano más referencial del siglo XX. Y no es cosa menor.

Me quedo con una frase expresada por el académico mexicano Raúl Trejo Delarbre, experto en temas de comunicación: “Ahora tendría que ser la hora de la sociedad cubana”. Y en efecto, si ya lo es de Cuba desde que se colapsó la Unión Soviética, es hora de que lo sea de la sociedad cubana. La que requiere libertades negadas y no siempre cosa admitida, y que se consolidó bajo el castrismo. La que pone a su país en los mejores índices de atención social del continente americano. La que se dividió por la Revolución Cubana, pero que merece que no se retroceda en sus alcances, pese a los cambios y su apertura actuales. La que deberá trabajar en su reconciliación con altura de miras y posicionamientos claros y firmes.

Advertidos: Aún no se cuenta desde adentro de la isla con plena libertad, que ha sido 57 años en ella. Hablar de Fidel y criticarlo en realidad, no era tema. Es hora de que lo sea. Cuba caminará hoy sin Fidel y merece ponerle fin a esa tutela, siendo ella misma, cosa ganada por derecho propio que no amerita ningunearse. Es hora de conquistar las libertades que hacen falta y replantearse lo ocurrido. Que se propicie la transición, pero que no se cometa el error de España de negociar el silencio del pasado, mas que no se admita la injerencia estadounidense.

Ahora que… al final admitámoslo, también: qué caros han salido los dictadores y caudillos iberoamericanos. El que me ponga usted enfrente. Rojas Pinilla, Díaz, Trujillo, Somoza, Franco, Chávez…Fidel. Menuda fauna.

Castro es polémico. Jugó con Dios y con el Diablo. Plantó cara a los yanquis –que no pudieron con él– pero queda la idea de que tampoco se fiaba de los soviéticos al cien. Los entresijos y la polarización presiden su descripción. Fidel Castro es el sujeto que marca a la América Latina revolucionaria de la segunda mitad del siglo XX, inspirado en parte en la Revolución Mexicana de 1910, el que planta cara a los Estados Unidos que dominaban Cuba a su antojo y que de revolucionario se quedó casi 60 años en su pedestal, dejando de serlo tornándose en un reaccionario de cepa, retando la imaginación de cualquiera que hubiera jurado que cinco décadas después no estaría donde estuvo. Fidel, el dictador, y el del habano que dejó de lado para que la juventud se inspirara para dejar de fumar y fuera más deportista.

Fidel, cuasi sinónimo de Cuba, en donde se cuidó mucho de no ponerle en vida su nombre a nada para que en la hora de su muerte, la que nos tocó presenciar, nadie tenga que retirar una placa con su nombre idolatrado o defenestrado y sí en cambio, que prevalezcan sus ideas. Astuto ¿no le parece? Ni llamó a su capital con su apellido como Trujillo en Dominicana ni se hizo grabar en las monedas como Franco en España ni fundó un partido fidelista a lo Perón en la Argentina. Astuto el viejo lobo de mar, es ahora cuando sabremos si prevalecerá su tesis o fracasará.

90 años tal parece que tenía, que lo digo así por el hijo de aquel gallego que hasta en eso tendió un velo. De su exilio en México antes de marcharse en el Granma a impulsar su revolución nos queda el céntrico café La Habana en el emblemático Paseo de Bucareli de la capital mexicana o la casa donde conoció al Ché y cuenta hoy con una placa que lo recuerda.

Fidel, el genio que no supo construir su sucesión. Cuando dejó el cargo, que no el poder, a su hermano Raúl, dije: ¡por fin! Una académica peruana me increpó inopinadamente revirando con algo así como que Fidel era revolucionario. Mi respuesta sigue siendo la misma: un sujeto que se queda 50 años en el cargo y se niega a consolidar una sucesión siquiera, ya no digo una transición, si es que era mucho pedir, no puede ser más alguien revolucionario. Sencillamente, no lo es. Es dañino. Sin sucesión legitimada, ese es el gran pecado de Fidel que aflora en estas horas dramáticas para Cuba, amenazada por Trump con verse de nuevo arrinconada aunque ahora el motivo clave desaparece. Pero Cuba es estratégica y apetecible. Invadible, pues.

Esta noche en que ha muerto, pedí a mi amigo Patricio Valdés su testimonio aquí en México. Desde Cuba su familia se lo proporcionó: “Mi abuela me marca hace menos de 10 minutos emocionada, porque en las noticias pasan como boletín especial la Muerte del Gran Fidel Castro, héroe de la revolución, gran protector de Cuba, me dice que se escuchan gritos y música desde la casa y dos minutos después le marca mi tía para decirle que en su trabajo (un hotel en La Habana) hay personas gritando de emoción y personas llorando, simpatizantes y enemigos. Que siendo casi la 1am la isla entera despertó para despedirse de Fidel. Otro amigo me manda un correo asustado afirmándome que falta poco para que los invadan los Yankees (es fiel opositor de USA) y que espera que Raúl sepa llevar las riendas del país solo igual de bien que su hermano.”

Mi amiga Valeria Flores, mexicana que por casualidad está en La Habana, me ha dicho: “estoy aquí hasta el día 30, mucha gente aun no sabe, pero los jóvenes sí pues son los que están fuera a esta hora. Mañana seguro será un día complicado por aquí. En la casa donde me quedo hay llamadas y mensajes de pésame. La gente mayor está triste con la noticia y muchos jóvenes dicen "al fin Cuba libre"

Termino: En que mal momento se muere Fidel Castro, con Trump amenazando a Cuba con revertirlo todo lo avanzado por Obama y poco más. Para México, Cuba es estratégica y nunca debe sernos indiferente lo que sucede en La Habana. Debemos estar alertas con los yanquis acechando nuestra salida al mundo vía el Golfo de México...pero tenemos a Peña Nieto vigilando, así que ya se imaginarán el enorme riesgo que corremos con este pelmazo. Espérate lo peor....No necesitamos a Estados Unidos metidos en Cuba con tres mil kilómetros de frontera terrestre y encima metidos en Cuba. Y que recordemos: quien se queda con Cuba se queda con el Caribe, el golfo de México y el Atlántico norte.

Se murió Fidel. Cuba merece avanzar más por la senda de Martí, pero con aquellos bien puestos, como los de Fidel.

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