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POESÍA

VV. AA: Copenhague huele a París (poesía danesa contemporánea)

domingo 27 de noviembre de 2016, 19:08h
VV. AA: Copenhague huele a París (poesía danesa contemporánea)

Selección y traducción de Daniel Sancosmed. Nórdica. Madrid, 2016. 208 páginas. 19,50 €

Por Inmaculada Lergo Martín

Nada más gustoso que dejarse atrapar por algo que, en medio del asalto continuo de información al que estamos sometidos, nos llama la atención, y permitirse un tiempo placentero y ralentizado para disfrutar del “descubrimiento”. No sé si es el caso de todos los que lean estas líneas, pero no me equivocaré probablemente si pienso que la mayoría de los lectores españoles tienen solo pocas referencias de la poesía danesa contemporánea.

Copenhague huele a París es una antología que recoge poemas de doce poetas daneses que desarrollan su obra en el último tercio del siglo XX y lo que va del XXI, y que son, en su mayoría, traducidos al español por primer vez; poetas nacidos en la década del 50 -Inger Christensen, Michael Strunge, Pia Tafdrup, SØren Ulrik Thomsen-, del 60 -Thomas Boberg, Niels Frank, Pia Juul, Morten SØndergaard-, del 70 -Ursula Andkjaer Olsen, Martin Glaz Serup- y del 80 -Asta Olivia Nordenhof, Jonas Rolsted. Todos vivos salvo Christensen, que fue candidato al Nobel de Literatura, y Strunge, que se suicidó muy joven, pero cuya influencia en la poesía danesa actual es muy intensa. Por su importancia, Daniel Sacosmed, el compilador y excelente traductor de los poemas, los utiliza como punto de partida para el resto de autores, excusando una lista no menos numerosa de poetas no incluidos (“era obligatorio elegir”), que cita en el prólogo.

Sancosmed advierte de la existencia de dos tendencias diferenciadas en la poesía danesa, cuestión que puede advertirse con la lectura de los poemas: aquella .a la que estamos más acostumbrados- en la que “la voz del sujeto poético es la autoridad y el centro” de su universo poético; y aquella otra en la que esa autoridad “es atacada” por los contextos sociales con los que interactúa. Tras el auge de la poesía político-social se produce en los años 80 un cambio estilístico y lingüístico bastante significativo. “Esa ilusión -dice Pia Tafdrup- de que el poema es un poder político-social no la tenemos”. Junto a ello, e independientemente de la corriente de pensamiento o estética que reflejen, la muestra resulta heterogénea, y por lo tanto muy rica en convergencias y divergencias.

De forma poco común, los poemas de la muestra han sido escogidos por sus propios autores, de manera que la antología presenta un repertorio peculiar, del que se ha dicho que es “poco representativo”, pero ¿es necesario que lo sea? La pretensión -perfectamente válida- del compilador ha sido la de que el lector de habla española descubra la poesía danesa contemporánea y eso se consigue -sin necesidad de recurrir a una panorámica ajustada, completa y representativa- a través del placer de paladear la selección que se ofrece.

El adjetivo que mejor puede definir al conjunto de poemas y a cada autor en particular es el de “descarnado”. El lenguaje lo es, pero no solo, lo son también y sobre todo las imágenes y el sentido del mundo que reflejan; tanto de sus propios mundos interiores como de lo que les rodea: terriblemente desolador en Strunge (“Se extienden los gritos por las casas / de la asquerosa ciudad. / La gente son sombras / de las fábricas y las oficinas. / Una chica se levanta el vestido / y su sexo es un reloj”; “las voces de la rebelión incipiente de una década han desaparecido con el viento del invierno. al borde de la acera quedan un par de cabezas. la alegría de todo veneno se ha evaporado. los niños se han hecho adultos y ahora son dolorosamente adultos”); interior y personal en Niels Frank (“Abandonas el piso, sí, pero no la soledad, que cuelga de ti / como un viejo abrigo en un poema zurcido con clichés. […] No puedes llegar a nada, salir de nada, volver a nada, / la existencia de los demás es solo un poco de ruido de hojalata. / Las estrellas están en un acerico en el mismísimo poema”; desmembrado en Rolsted (“Sol. Tú, tú, tú. Sol, sol, sol. ¿Quién tiene el poder? El peligro está en las transiciones”); polifónico en Olsen (“Y el orden debería ser mejor no desde aquí donde estoy sentada el caos parece la única libertad posible. Dispara haz el favor gigante. caca, pis”); o simbólico en Thomas Boberg, autor que ocupa un lugar prominente en la poesía danesa y de cuyo último poemario, Los devoradores de caballos, hizo igualmente Daniel Sancosmed una espléndida traducción y edición.

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