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NOVELA

Ramón Solsona: Todo lo que sucedió en el valle

domingo 04 de diciembre de 2016, 16:56h
Ramón Solsona: Todo lo que sucedió en el valle

Traducción de Victoria Pradilla Canet Tusquets. Barcelona, 2016. 400 páginas. 20 €. Libro electrónico: 12,99 €.

Por Esperanza Castro

Imagen de NODO: Franco inaugura un pantano. Acompañan al Generalísimo varios cargos directivos de las empresas constructoras, personalidades civiles y militares, y el obispo de la diócesis. En la esquina inferior derecha, un trabajador sonríe mientras sostiene entre sus dientes un “celtas”.

Esta imagen, tantas veces repetida en los espacios propagandísticos que se emitían como cabecera de cualquier cine de barrio, podría ser totalmente veraz salvo un detalle: no hay ningún trabajador en la esquina derecha, ni en ninguna esquina. Porque los verdaderos protagonistas de aquellas obras faraónicas nunca salían en la foto. Se mantenían escondidos, callados y a “buen recaudo”.

Ramon Solsona (Barcelona, 1950) rinde homenaje con su última novela, Todo lo que sucedió en el valle (publicada en catalán en agosto de 2016 con el título Allò que va a passar a Cardós y traducida ahora por Victoria Pradilla Canet), a las gentes, que con un esfuerzo en ocasiones titánico, ofrecieron su vida en la construcción de los pantanos pirenaicos.

Para ello se vale de un crisol de personajes capaces de empapar con su sudor al lector:

Santi Vallory, el topógrafo silencioso y taciturno que encarna, junto a Rossita, la trama más romántica; los hermanos Dinamita, mineros andaluces, máquinas humanas pertenecientes al clandestino Partido Comunista; Caio Periquet, capataz sensible y justo; Mosén Antonino, el cura celoso del “orden y decoro” que esconde un pasado vergonzante; el “Sapo”, guardia civil corrupto, extorsionador sin escrúpulos.

Solsona (Premio San Jordi de Novela 2010 por L’home de la maleta; Premio Serra D’Or, Premio Lletra D’Or, Premio Prudenci Bertrana en 1994 por Les hores detingudes) arranca la narración con un asesinato pasional, cuya resolución funciona como motor turbina para hacer avanzar la trama y mantener el interés en el lector. Pero quizá lo más sobresaliente sea la delicada labor de investigación que el autor dona al personaje de María Emilia Catarineu, periodista de la revista Pallars, quien muchos años más tarde reconstruirá los hechos para imprimir luz sobre una época oscura.

Todo lo que sucedió en el valle fluye entre capítulos acotados por “fiestas de guardar”, cada uno de ellos salpicado de testimonios, que junto con los saltos temporales generan el dinamismo necesario para que un texto de estas características huya completamente del adjetivo tedioso.

La dureza cotidiana, las condiciones infrahumanas entre las que sobreviven, el contrabando y el estraperlo que envuelven a ciudadanos y guardias civiles, se hacen patentes en esta novela estremecedora que, sin caer en ningún momento en la sensiblería, nos acerca el sufrimiento que permanecía oculto tras esa imagen amable mil veces proyectada en aquellos cines de sesión continua.

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