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TRIBUNA

Turquía y Europa

martes 13 de diciembre de 2016, 20:51h

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan ha dicho que la Unión Europea (UE) no es la única alternativa para Turquía y que otros países podrían seguir el camino del Reino Unido y marcharse de la UE. Esto significa un notable cambio en la posición de Turquía con respecto a sus relaciones con la UE, y parece que, tras cincuenta y tres años, ya se han cansado de esperar. Erdogan ha añadido además que Turquía se plantea entrar en la Organización de Cooperación de Shanghai formado por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán,Tayikistán, al que luego se unió Uzbekistán, y donde pronto estarán India y Pakistán. Efectivamente, su posición geopolítica entre Oriente y Occidente le permite tanto una cosa como la otra. Aunque no olvidemos que Turquía es miembro de la OTAN.

A esta actitud de realismo de Turquía con respecto a la UE, se une la opinión del actual Parlamento Europeo (PE) que el pasado noviembre votó mayoritariamente a favor de suspender las negociaciones de adhesión de Turquía que se iban a reiniciar tras el pacto paraacoger a los refugiados deportados desde la UE, debido al aumento del autoritarismo en ese país.

El artículo 28 del Acuerdo de Asociación firmado por Turquía con la entonces Comunidad Económica Europea allá en 1963 incluía la opción para que Turquía se convirtiera en estado miembro y de hecho llegó hasta presentar, inútilmente, su solicitud en 1987.

Ese largo intento de acceso de Turquía a la UE es un ejemplo del problema de las condiciones geográficas que se piden para ser miembro de la UE. La legislación europea es escasa y ambigua, el artículo 49 del Tratado de la Unión Europea (TUE) dice que “cualquier estado europeo” que respete los valores mencionados en el artículo 2º y que se comprometa a promoverlos podrá solicitar el ingreso como miembro en la UE. Esos valores son el respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, estado de derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Además añade ese artículo que esos valores son comunes a los estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres.

No obstante, dejando a un lado los valores, que en el caso de Turquía suponen también un obstáculo importante, permanece la cuestión geográfica, pues resulta que solo un 3% del territorio turco está, lo que se dice propiamente, en el continente europeo, el resto pertenece a Asia, incluyendo la capital Ankara, aunque Estambul está casi toda ella en Europa.

La cuestión geográfica en la legislación europea tampoco consiste simplemente en consultar un mapa de Europa, sino que se transforma en un problema bastante más complejo, que se traduce en establecer quien dice qué es lo que se entiende como “europeo”. De esa manera, resulta que hay que hacer una valoración política de la geografía, lo cual aparte de sonar francamente raro, se desarrolla a través de un proceso en el que intervienen tres instituciones: el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el PE, más luego todos los estados miembros.

La regulación del proceso de adhesión es un ejemplo de ese funcionamiento burocrático de la UE que a cualquiera que no sea europeo, se le hace extraordinariamente complicado. Así, el artículo 49 del TUE dice que la solicitud se dirige al Consejo, quien actúa por unanimidad, tras consultar con la Comisión Europea (CE) y con el visto bueno del Parlamento Europeo (PE), actuando por mayoría absoluta. Posteriormente las condiciones de admisión y las adaptaciones que sean necesarias en los tratados europeos serán objeto de un acuerdo entre los estados miembros y el solicitante. Y por último, el acuerdo se somete a la ratificación de todos los estados que ya forman parte de la UE, de conformidad con sus respectivas normas constitucionales.

Además, lo malo, dicho sea en términos de ortodoxia jurídica, es que tampoco hay una interpretación inequívoca de lo que es “europeo”, sino que el terreno es muy resbaladizo y no puede darse por sentado que estemos hablando del sentido geográfico, sino que puede ser elpolítico o tal vez el cultural.

Marruecos, por ejemplo, quiso ser miembro de la UE y su petición fue rechazada porque se consideró que estaba en África, lo cual, ciertamente, no tiene mucha discusión. Sin embargo, Chipre, que está geográficamente en Asia, y que es otro de los grandes obstáculos para la entrada de Turquía, en cambio fue aceptado como miembro de la UE y entró además como un territorio dividido de facto. Y que, según la UE, es territorio europeo en toda su superficie, y los turcochipriotas también son ciudadanos de la UE, aunque vivan en una parte de la isla que no está bajo control gubernamental. El tercio norte de la isla, recordemos, fue ocupado por Turquía en 1974 y forma la República Turca del Norte de Chipre, que solo es reconocida internacionalmente por la propia Turquía.

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