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EL DISCURSO DEL REY Y LA DESPROPORCIÓN AUDIOVISUAL

lunes 26 de diciembre de 2016, 11:55h
Existe un criterio general de que el discurso del Rey este año fue especialmente acertado en el fondo y en la forma...

Existe un criterio general de que el discurso del Rey este año fue especialmente acertado en el fondo y en la forma. Dijo lo que debía decir y, sin alusiones polémicas, defendió la unidad de España. A los 15 minutos de concluir su intervención, El Imparcial difundía mi artículo sobre el contenido del discurso en esta sección Al aire libre del periódico.

El 80% de la representación popular en el Congreso y el 90% en el Senado apoyaron sin reticencias las palabras de Felipe VI. Tanto los representantes del Partido Popular como los del PSOE y Ciudadanos, cada uno desde su punto de vista, aplaudieron la moderación y el sentido de la realidad del discurso del Rey.

Sin embargo, los canales de televisión, casi sin excepción, equilibraron en tiempo y espacios las intervenciones de las minorías parlamentarias dando la impresión de que en España la mitad de los ciudadanos estaba a favor y la otra mitad en contra. Pues no. Más del 80% se mostraron a favor y menos del 20% en contra, según la representación parlamentaria elegida por la voluntad popular libremente expresada.

La objetividad periodística exige a los medios de comunicación hacerse eco de las reacciones de todos los grupos. Pero en su debida proporción. Flaco servicio se hace a la objetividad si se otorga el mismo relieve a los comentarios de Hernando, Casado y Rivera que a los de Echenique y otras minorías, a las que es necesario respetar, no enaltecer y engrandecer.

Felipe VI, en fin, habló con un completo dominio de las cámaras. Y además los que contribuyeron a preparar su discurso lo hicieron con la moderación, la prudencia y el equilibrio que deben presidir las palabras del Rey. Objetivamente un éxito, a pesar de la desproporción del trato audiovisual.