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TRIBUNA

La City y la Unión Europea

martes 27 de diciembre de 2016, 20:21h

El destino de La City en un Reino Unido (RU) fuera de la Unión Europea (UE) va a ser uno de los temas más importantes de las negociaciones del Brexit, sea quien sea al final el interlocutor o interlocutores por parte del RU, y no solo para La City sino también para la propia UE.

Las peculiaridades jurídicas, la historia y la importancia económica que tiene este pequeño Estado, geográfica y administrativamente situado en el RU, plantean unos desafíos esenciales e inéditos en la configuración de la UE con respecto a los estados miembros salientes, que va a tener que poner toda la flexibilidad de la que sea capaz para afrontar esta prueba, pensando en lo que se le puede venir encima a partir de ahora.

La City of London está en el centro de Londres, pero no es Londres. Conocida como The Square Mile o simplemente La City, sus fronteras son invisibles, como lo son las verdaderas fronteras, y solo en algunas calles se ven todavía unos pilares coronados por un dragón.

La City fue fundada por los romanos en un puerto estratégico de la Gran Bretaña. En la Carta Magna se incluyó un artículo que la permitía actuar sin restricciones fronterizas arancelarias por tierra y por mar; es decir, disfrutar de la libertad que constituyó en el siglo XX la base para la organización del Mercado Común, que ahora se ha transformado en la UE. Actualmente, La City es un centro financiero mundial, donde solo viven 7.000 residentes, pero cuya población flotante llega a las 400 mil personas diarias, aunque en La City, sobre todo lo que hay son personas jurídicas, pues allí están establecidas más de 24 mil sociedades mercantiles.

La City estuvo a favor de la permanencia en la UE en el referendum para el Brexit. De los 4.399 votos registrados, el 75,2 % votó por permanecer en la Unión Europea (UE), el porcentaje más alto tras Gibraltar. Jeffrey Evans, el Lord Mayor dijo que “no tenemos por qué preocuparnos: somos el mejor lugar en el mundo para hacer negocios.”

Y, efectivamente, La City es un sitio fenomenal para los negocios, de hecho un tercio de las transacciones financieras mundiales se realiza allí. Esto representa, por ejemplo, más del doble que en Wall Street. Es el mercado más grande del mundo en cambio de moneda extranjera, y mueve diariamente unos 5.000 millones de dólares. También es líder mundial en el comercio de eurobonos, en el mercado de futuros de energía, en los seguros, en los derivados financieros y en préstamos interbancarios internacionales.

La City se gobierna a si misma y el órgano encargado de ello es The City of London Corporation, una entidad privada que no tiene nada que ver con el Ayuntamiento de Londres, y que históricamente es anterior incluso al Parlamento británico. La reforma de las entidades locales en el Reino Unido (RU) de 1835 no se aplicó a La City y la legislación administrativa la trata como si fuera un barrio de Londres, pero no lo es.

Su relación con el Parlamento también es bastante peculiar, ya que La City tiene un representante en la Cámara de los Comunes llamado The Remembrancer que se sienta enfrente del Presidente, pero que no es diputado ni su presencia deriva de ninguna disposición legal, sino que está allí porque es una facultad del propio Presidente. Su misión es velar porque se tengan en cuenta los intereses de La City en la legislación, presentando, en su caso, las observaciones pertinentes.

Cuando la Reina visita La City se encuentra con que han puesto un cordón rojo en Temple Bar (la puerta de entrada desde Westminster), donde tiene lugar una colorida ceremonia en la que sacan la espada de la ciudad, como símbolo de su capacidad de gobierno y de lealtad.

A La City se le permite poner su propia tasa del impuesto de sociedades, más alta o más baja que la tasa no doméstica que fija el Gobierno para el resto de RU. En la City tienen derecho a voto tanto las personas físicas como las jurídicas. El voto de las sociedades fue abolido en todas elecciones municipales británicas en 1969, pero se mantuvo en La City.

En el acuerdo de “Nuevo régimen de las relaciones entre el RU y la UE”, al que se llegó en febrero, tras la reunión entre David Cameron y Donald Tusk, se estableció un mecanismo por el que al menos un Estado que no participase en la Unión Bancaria pudiera expresar su opinión razonada al Consejo sobre cualquier medida. El presidente de Francia dijo que ”no puede haber un status particular para el RU y La City (..) sus intereses deben ser tenidos en cuenta, pero no en detrimento de Europa.” Finalmente se añadió una cláusula por la que solo se aplicaría si el resultado del referendum británico era favorable a la permanencia.

También influirá en el resultado futuro de las negociaciones de la UE con el RU cómo quede configurado el bloque británico tras el resultado al que llegue el pleito ante la justicia británica acerca de la intervención del Parlamento en el proceso, así como la posición que adopten Gales y Escocia, dos de las cuatro partes territoriales constituyentes del RU, cuyos gobiernos han intervenido en la apelación ante el Tribunal Supremo y donde la crisis que se ha desatado con el Brexit tampoco parece, de momento, tener fin.

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