www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

DESDE ULTRAMAR

Iberoamérica: protagonista de 2016

jueves 29 de diciembre de 2016, 20:34h

2016 ha sido el año de Iberoamérica por múltiples razones.

Los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos celebrados en Río de Janeiro –los terceros del mundo iberoamericano tras de los de México’68 y Barcelona’92– con el portugués António Guterres designado como nuevo secretario general de Naciones Unidas, el año de Cervantes, la muerte de Fidel Castro y antes el haber visto a Obama en La Habana; o por la conclusión del escabroso proceso de paz colombiano con el colofón de la designación del premio Nobel de la Paz, las elecciones peruanas que nos alertaron de que el fujimorismo anda rondando y en el año del no-gobierno en España –en vilo por la lograda o no investidura parlamentaria a Rajoy, que la trajo en jaque– o que igual lo fue tal año por esa Venezuela que no ata ni desata que por la tenista puertorriqueña Mónica Puig, que consiguiera el primer oro olímpico para la isla del Encanto dejando el alma en la cancha, logrando que “La Borinqueña” se interpretase ¡por fin! en el podio olímpico, entusiasmándonos sobremanera, en medio de una justa deportiva que fue muy positiva en medallas para la región en su conjunto; o el año de la destitución de Dilma Rousseff en Brasil y de la articulada campaña que tuvo por lema un ¡Renuncia ya! contra el indefendiblemente corrupto presidente mexicano –porque a estas alturas resulta imposible defender a Peña Nieto– y con el papa Francisco de origen argentino, felizmente reinante, acusado de herejía y afrontando levantiscos; todo en conjunto puso a Iberoamérica en el mapa informativo de manera constante.

2016 ha sido un año iberoamericano que acaso no se observaba como tal, desde 1992 en torno al V centenario del descubrimiento de América. Tanto tiempo ha tenido que pasar y ha sido positivo después de todo, porque ha sido aleccionador, antes que otra cosa.

Y es verdad, tiene el año un ribete siniestro: Donald Trump. ¿Qué puede esperar Iberoamérica del troglodita que ocupará la Casa Blanca desde el 20 de enero de 2017? La respuesta es de pronóstico reservado, pero ya el saliente presidente de la junta de gobierno del Banco de México, el conspicuo señor Carstens, lo adelantó hace un par de semanas, diciendo que con Trump “solo hemos visto los cortos (avances) de una película; la película de suspense empezó hace muchos meses, y la de terror todavía no la vemos”. Atinó, amigo lector: de pánico.

2016 cierra con más preguntas que respuestas, porque casi todos los acontecimientos mencionados al inicio de esta entrega, nos dejaron interrogantes al no resolverse casi cada episodio y a saber si lo conseguirá en 2017. El año viejo nos deja dudas que no sabemos si serán respondidas adecuadamente y de manera positiva en el año venidero.

El porvenir inmediato no es prometedor para la región iberoamericana. Ni los índices de la economía ni los obtenidos en las evaluaciones académicas como la de PISA permiten cerrar eufóricos 2016 ni las cifras adelantadas por la OCDE presidida por el mexicano José Ángel Gurría –quien fue reelecto para un tercer periodo por unanimidad– prometen ni auguran números alentadores. Los más o los menos, advierten que el 17 no será el gran año.

Empero, acaso sean otras muchas más nuestras verdaderas preocupaciones, viviendo el día a día, pero no quitemos el dedo del renglón. Por ejemplo: ¿cuál será el desempeño de Guterres al frente de la ONU? El sujeto después de todo ni era tan conocido ni el organismo a su encargo va a todas, de forma tal que la elección nos deja la incógnita por saber qué sucederá y pronto. Ojalá que impulse al portugués como lengua oficial de la ONU. El mundo de habla lusitana lo merece.

Será a futuro cuando veamos si Brasil aprovechó o no sus juegos olímpicos para despuntar en el medallero como lo hicieron Canadá, Corea del Sur o España en sus ediciones, acumulando preseas de manera exponencial. 2016 nos deja la incógnita. En esa tesitura ¿cómo terminará el gobierno de Temer? Pues tampoco lo sabremos en 2016 y menos aún el futuro político de Brasil. Todo está muy revuelto.

El hueco que deja Fidel Castro, mal llenado y peor previsto, deja en interrogante el futuro de Cuba. Con Trump agazapado acechando, no es sencillo atisbar felices tiempos a la Gran Antilla.

El proceso de paz colombiano, rechazado en las urnas, deja tantas salientes como el brexit a los británicos. Nos pone a pensar en los mecanismos destacados para conseguirlo y en el peso de la urna frente a los entresijos políticos. Pese al Nobel de la paz entregado, la duda campea y se instala en las mentes de todos. Colombia despide 2016 sin saber bien a bien qué sigue en ese laberinto.

Y lo del Papa tiene su aquel. Que haya una corriente que lo señala negativamente al interior de la Iglesia, usándose la palabra herejía para calificarlo, a razón de ciertos posicionamientos del pontífice, no todos causados por su opus Amoris laetitia sino desde su advenimiento, nos advierte que no corren tiempos fáciles y que el jaloneo de sotanas es fiero y sin tregua. Su Santidad va en medio, faenando a contracorriente y se ve que afronta dificultades. A la iglesia mexicana le ha recordado el poder de Roma, plegándola. Y en vísperas de la sucesión del cardenal Rivera Carrera, de quien no se sabe sucesor en 2017 y ni siquiera sabemos si Francisco sería capaz de dejar sin cardenalato a la capital mexicana, que ha autorizado lo mismo el matrimonio igualitario que leyes proaborto.

Total que si a 2016 no lo cerramos con broche de oro, al menos hagámoslo con broche de presión ¡pero cerrémoslo!

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.