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NO ES UNA RIÑA ASAMBLEARIA DE UNIVERSIDAD

viernes 30 de diciembre de 2016, 11:06h
Se equivocan los que consideran el debate interno y la lucha por el poder en Podemos como una riña asamblearia...

Se equivocan los que consideran el debate interno y la lucha por el poder en Podemos como una riña asamblearia de Universidad. No se consiguen cinco millones de votos desde esas barricadas.

Los analistas más serios creen que estamos asistiendo a la clásica purga que se ha producido en casi todos los partidos comunistas hasta que un líder se alza con el poder absoluto. Y eso no es una riña de asamblea universitaria sino una constante histórica que impuso el leninismo desde sus comienzos.

Otros comentaristas igualmente serios pero más escépticos dudan de la veracidad del debate y consideran que estamos ante un paripé muy bien orquestado con el objetivo de que Podemos se mantenga vivo en los espacios preferentes de los periódicos impresos, hablados o audiovisuales. Tras la contraprogramación, con tintes televisivos, a la convocatoria del Congreso del Partido Popular el próximo 10 de febrero, Podemos trata de mantenerse en el candelero como ocurrió con el bebé de Bescansa, la retirada del Congreso ante el minuto de silencio por Rita Barberá o la ausencia del saludo al Rey tras la sesión de apertura de la nueva legislatura.

Hace dos años, Podemos era un partido inexistente. Ahora gobierna, directa o indirectamente, en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Cádiz y otras muchas ciudades y, además, dispone de 70 escaños en el Congreso. Aún más, por lo que se va sabiendo Podemos ha tejido una alarmante red de jueces de ideología podemita.

De riña universitaria nada. Las actividades de Podemos hay que contemplarlas con la importancia de un partido que, hoy por hoy, ha sorpassado en las encuestas más solventes al PSOE. El voluntarismo político resulta casi siempre estéril y parece absurdo despreciar lo que se ignora.