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CINCO FUNCIONES ENTRE EL 11 Y 1L 14 DE ENERO

El Corsario inaugura la temporada de danza del Teatro Real

El Corsario inaugura la temporada de danza del Teatro Real
martes 10 de enero de 2017, 09:26h

El Ballet de la Ópera de Viena interpretará una nueva versión de la histórica coreografía de Marius Petipa, creada por Manuel Legris, actual director de la compañía. Se ofrecerán cinco funciones entre los días 11 y 14, con una sesión doble, a las 17.00 y a las 21.30 horas, el día 14

El Teatro Real empieza 2017 con el Ballet de la Ópera de Viena, que regresa al Real con uno de los títulos más importantes del repertorio de la danza, El corsario. Las cinco funciones que ofrecerán los bailarines vieneses del 11 al 14 de enero serán las primeras sesiones de danza de la actual temporada del Teatro Real. Para presentarlas, han comparecido en rueda de prensa Manuel Legris, director del Ballet de la Ópera de Viena, y Valery Ovsyanikov, maestro ruso especialista en el repertorio de los grandes ballets clásicos, que se pondrá al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real. Una presentación en la que han estado acompañados por Ignacio García Belenguer, director general del coliseo madrileño, y Joan Matabosch, su director artístico, que ha querido destacar el excepcional momento en el que se encuentra la compañía vienesa que inaugura 2017, un año muy especial para el Teatro Real, que, inmerso en las celebraciones de su Bicentenario, también conmemorará en octubre los veinte años de su reapertura.

El corsario, uno de los grandes títulos de la danza clásica, fue estrenado en París en 1856 donde, inspirados en el poema romántico de Lord Byron The Corsair, el compositor Adolphe Adam y el coreógrafo Joseph Mazilier, con la colaboración del dramaturgo francés Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges en la elaboración del libreto, pusieron sobre las tablas la primera versión de esta obra. Desde entonces, esta historia de piratas y odaliscas, de aventuras inspiradas en los cuentos de Las mil y una noches, ha seducido a grandes coreógrafos, que han encontrado en este ballet una estupenda oportunidad narrativa, ya que ofrece una capacidad infinita de ampliar y reducir pasajes al gusto de cada corriente estilística. De la misma forma, los papeles protagonistas de la trama, han permitido a los mejores bailarines de la historia de la danza dotarles de una personalidad única y hacer de ellos, y con ellos, una auténtica exhibición de técnica y de estilo. Sin embargo, para Matabosch, a pesar de su leyenda, El Corsario es un ballet mucho menos representado de lo que pueda pensarse y, por ello, es un acontecimiento que aparezca en la programación de grandes teatros como el Real.

La versión que llega a Madrid es la primera coreografía realizada por Manuel Legris, uno de los herederos de la escuela francesa donde, en el Palais Garnier y bajo la dirección de Rudolf Nureyev, fue designado étoile de La Opéra national de Paris. Partiendo de la coreografía de Marius Petipa, y de otras posteriores, Legris hace su primera versión de un gran ballet del siglo XIX, cuyo estreno en la capital austríaca la pasada primavera fue recibido con entusiasmo por crítica y público. Un gran reto, confesaba Legris en Madrid este lunes, porque suponía adaptar un ballet mítico a la vez que extremadamente complejo. Porque su libreto cuenta con muchos personajes, hace difícil seguir la trama y musicalmente, a la partitura de Adolphe Adam se le han ido añadiendo músicas de otros compositores. “Por eso”, ha explicado Legris, “me propuse una nueva lectura de la música para la que fue necesario un intenso trabajo de investigación”. Por lo que se refiere a la coreografía, Legris asegura que ha conservado aproximadamente el 25% de la original realizada por Petipa, añadiendo variaciones y pantomimas para reconstruir la historia que se narra respetando la tradición de este ballet clásico divido en tres actos y cinco escenas, que precisa por otra parte de una puesta en escena que acompañe el derroche creativo de una trama de barcos piratas, naufragios o palacios con odaliscas cautivas. Para ello, Manuel Legris ha contado con la colaboración de Luisa Spinatelli en la elaboración de la escenografía y los figurines y la iluminación de Marion Hewlett.

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