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AZNAR: LA DECISIÓN SOBRE LA INTEGRIDAD DE ESPAÑA CORRESPONDE A TODOS LOS CIUDADANOS

jueves 12 de enero de 2017, 14:16h
He asistido al acto organizado por Faes en el Espacio Bertelsman. La impresión primera que quiero trasladar a los lectores...

He asistido al acto organizado por Faes en el Espacio Bertelsman. La impresión primera que quiero trasladar a los lectores de El Imparcial es el alto porcentaje de jóvenes que se congregó en torno a José María Aznar. Ni nostalgias ni melancolías ni tiempos pasados. Lo que ha predominado en el acto ha sido la actualidad y el futuro.

El coloquio entre Josep Piqué, Alberto Ruiz-Gallardón y Rocío Albert resultó intenso y de elevado interés. Sorprende que el Partido Popular haya prescindido de la sabiduría política de Piqué y de la capacidad de liderazgo de Alberto Ruiz-Gallardón. El exalcalde de Madrid se mantiene en plena forma y es un activo en la reserva. Demasiado inteligente para la mediocridad reinante, fue tiernamente escabechado en su día por la amenaza que suponía para el entorno monclovita. “Cataluña no va a ser independiente”, afirmó de forma rotunda Alberto Ruiz-Gallardón, que consideró positivas alianzas como la de Borrell, Carreras y Piqué en el análisis de los problemas y las soluciones para el órdago secesionista de un sector de la clase política catalana. El exministro de Asuntos Exteriores estuvo especialmente lúcido al analizar la situación real de Cataluña y se mostró altamente favorable a la globalización.

José María Aznar derrotó en elecciones generales a Felipe González, el hombre de Estado que engrandeció al centenario Partido Socialista Obrero Español. Recibió la seguridad social en quiebra y la dejó con suculentas reservas. Heredó un déficit público en el entorno de los dos dígitos y lo redujo a cero. Proporcionalmente a la demografía, la deuda del periodo Aznar fue la más baja de Europa. El paro abrumador que los socialistas le endilgaron como herencia lo redujo a mínimos y, en plena prosperidad del conjunto de la sociedad, España recuperó en la esfera internacional un lugar que había perdido, hasta el punto de que para el conservador Bush y para el socialista Blair, Aznar sustituyó al líder francés en la vieja fórmula de los Aliados.

Clausuró Aznar el acto de Faes y quedó implícito que no piensa en la creación de un nuevo partido pero mantuvo una posición inequívoca en la defensa de los valores del centro derecha que conforman al Partido Popular. No se trata de mantenerse en los cargos a costa de lo que sea para disponer de mamandurrias y prebendas. Aznar está contra el oportunismo y no parece dispuesto a tolerar que el PP cerdee con la unidad de España, ningunee el humanismo cristiano o fragilice la sociedad de libre mercado. “Estamos atrapados por falsos dilemas pero cuando se plantea la disolución o la fractura, la posición razonable e inteligente es estar contra ambas”, afirmó Aznar tras desmontar los tópicos que impregnan la política española tanto en el poder como en la oposición.

La impresión general que extrajeron los asistentes al acto de Faes es que no se puede prescindir ni en el Partido Popular ni en la política española de la posición constructiva, moderada y prudente, también enérgica y decidida, de José María Aznar.