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¿Va Trump camino de una peligrosa política supremacista?

¿Va Trump camino de una peligrosa política supremacista?
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viernes 03 de febrero de 2017, 14:33h
Gran controversia por las últimas medidas del presidente de EEUU.

Hace unos meses, en plena campaña electoral, el líder del grupo racista Ku Klux Klan (KKK), David Duke, realizaba una encendida defensa de Donald Trump como su candidato ideal para ganar las elecciones presidenciales. El magnate, bien asesorado por su equipo, decidió renegar de este respaldo y rechazó cualquier vinculanción con los supremacistas blancos por miedo a ver ensuciada su imagen pública.

“No estoy diciendo que esté de acuerdo con todo lo relacionado con Trump. De hecho, yo no lo habría apoyado formalmente. Pero sí apoyo su candidatura, y sostengo votar por él como una acción estratégica. Espero que haga todo lo que esperamos de él”, señalaba entonces Duke.

Ese fue el primer síntoma de que los grupos neonazis veían con buenos ojos la figura del republicano. Meses después, ya con Trump en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos empieza a tomar ciertas decisiones de gran controversia por las implicaciones raciales que puedan conllevar.

Según afirma la agencia de noticias Reuters, Trump está dispuesto a confeccionar una nueva estrategia de antiterrorismo de carácter nacional que excluiría de la lista de organizaciones a vigilar a los supremacistas blancos y grupos neonazis. El actual plan, denominado 'Combatiendo el Extremismo Violento' (CVE, por sus siglas en inglés) y que tiene un carácter no militar, engloba ahora mismo cualquier amenaza terrorista dentgro de Estados Unidos. Eso va desde Estado Islámico a Al Qaeda pasando por las mencionadas organizaciones neonazis o grupos anarquistas.

Sin embargo, los planes de la actual Administración pasan por cambiar la denominación del programa, que pasaría a denominarse 'Combatiendo el Islamismo Extremo', lo que conllevaría sacar de la lista de grupos a vigilar por las agencias a federales a los colectivos racistas y supremacistas que precisamente dieron su apoyo a Trump durante la campaña electoral.

La decisión, que todavía no ha visto la luz, estaría ya tomada y sería aprobada en próximas fechas. Estos rumores, que la agencia Reuters adjudica a altos cargos de la Casa Blanca, han incendiado a las organizaciones civiles, religiosas y raciales, pues estos grupos de extrema derecha cuentan con un largo historial de tiroteos a lo largo y ancho del país. Es más, en estos momentos son la amenaza interna número uno de Estados Unidos por número de ataques y fallecidos.

Esta medida sería aprobada después de que Trump también prometiera echar por tierra la Enmienda Johnson, que establece que los credos religiosos y otras organizaciones exentas de impuestos no están autorizados a hacer campaña o apoyar abiertamente a candidatos a cargos políticos.

De aprobarse esta ley, el presidente estaría dando aires a los predicadores ultraconservadores, en auge en los últimos años, a entrar en política, lo que podría suponer una radicalización de las ideas en Estados Unidos y una crispación de la convivencia racial.

De este modo, organizaciones como Ku Klux Klan y sus grupos afines van camino, no sólo de contar con menos vigilancia para controlar sus actividades, sino que podrían ver cómo su influencia política se incrementa con legisladores más proclives a respaldar sus preceptos en una época en que la fractura social y racial en Estados Unidos es la mayor de las últimas décadas.

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