www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

No os dejéis engañar

jueves 23 de febrero de 2017, 21:18h

Quiénes habitamos en el Madrid podemita hemos recibido en nuestro domicilios (nadie ha formulado denuncia, que yo sepa, por el uso de los datos a tal efecto) carta de invitación a votar en una consulta sobre el diseño de una plaza pública y la sostenibilidad capitalina. Como el llamamiento ha debido caer en saco roto, se ha montado una campaña publicitaria sin parangón mediante la cual los madrileños nos hemos visto bombardeados de apelaciones a votar: pancartas, banderolas, anuncios en autobuses, carteles en marquesinas… como si de una emergencia nacional se tratase.

Claro está que ello forma parte de un santo y seña del programa populista: la exaltación de la participación directa como forma ordinaria de gobierno, y que consiste en discutirlo y votarlo todo, bueno todo lo que el presidium correspondiente decida debe someterse a debate y votación pública, porque hay decisiones que las toma ese sanedrín al margen de cualquier procedimiento deliberativo.

La democracia participativa, incluso on line mediante el voto internáutico a distancia tan sencillamente manipulable, aparece como la panacea, como el instrumento sanador de todos los males y deficiencias de la democracia representativa, a la que simplemente pretende dinamitar. Ciertamente la democracia participativa suscita una innegable fascinación, acreditado porque los servidores de la democracia representativa han cometido no pocas tropelías y generado una distancia sideral entre los representados y la élite cerrada de los representantes. La desconfianza en los partidos políticos y en quienes los forman y controlan el sistema institucional, ha abierto el hueco en el que se alimenta el populismo alternativo.

Propugna este populismo alternativo el plebiscito permanente para una primera fase, diseñada para ir ganando espacios cada vez más amplios en la sociedad, pero si logran permanecer su objetivo es hacerse con la totalidad del poder, obviamente no para compartirlo sino para ostentarlo en régimen de exclusividad.

Por ello, y porque la democracia representativa con todos sus defectos, que no son pocos, es irrenunciable porque es el mejor estadio de la historia de la humanidad, la única respuesta y salida es su regeneración, pero desde dentro y no por elementos que pretenden su aniquilación.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (14)    No(0)

+

0 comentarios