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NOVELA

Yaa Gyasi: Volver a casa

domingo 02 de abril de 2017, 18:35h
Yaa Gyasi: Volver a casa

Traducción de Maia Figueroa Evans. Salamandra. Barcelona, 2017. 384 páginas. 20 €. Libro electrónico: 12,99 €.

Por Esperanza Castro

Existe en el ser humano una necesidad intrínseca de conocer su origen, de saber de dónde procede, de palpar sus raíces más profundas. Y, posiblemente, la razón de esta urgencia sea porque cree fehacientemente que con este conocimiento será capaz de tapar aquellos vacíos que explicarán lo que aún de sí mismo se le escapa.

Sin duda, Yaa Gyasi (Mampong, Ghana, 1989) sintió esa necesidad, y la sintió tan fuerte que viajó, literal y geográficamente hablando (realizando el camino inverso desde EE.UU., a donde había emigrado con sus padres con sólo dos años), hasta encontrarse con la fuente, con el nacimiento del río de su sangre; allí halló el empuje y el valor necesarios para transformarlo en Volver a casa, su primera novela.

La jovencísima y valiente autora se embarca en la titánica tarea de contar la historia de las dos caras de un mismo pueblo, el suyo, encarnados en sendas líneas sucesorias que parten de dos hermanas de madre (Effia y Esi), y con padres de diferentes etnias, que crecerán separadas dando lugar a ramas de un solo árbol que nunca más se volverán a cruzar.

Sin evadir la descripción de la violencia, el sufrimiento o el instinto extremo de supervivencia, Gyasi cuenta cómo Esi es vendida y enviada a los Estados Unidos, pariendo la rama correspondiente a los que más tarde en aquella sociedad se denominarán “afroamericanos”; mientras Effia, la mayor, se casará con un colono británico comerciante de esclavos cuya descendencia no saldrá del país de origen, Ghana.

Con una estructura inteligente, la novela va intercalando capítulo a capítulo las realidades paralelas de las distintas generaciones (es de agradecer el árbol genealógico que antecede a la narración para facilitar al lector su seguimiento), comenzando en un escenario común situado a finales del siglo XVIII hasta hoy. Así pasarán ante nuestros ojos las vidas de los descendientes de las dos semillas primigenias abarcando no sólo lo que en lo personal sucede, sino aprovechando la autora para relatar hechos esenciales, históricos, de la época.

Mediante esta herramienta logra elevar el texto de lo particular a lo global, pues retratando a poco más de una docena de protagonistas, es capaz de transmitir el devenir de todo un pueblo a lo largo de los siglos: el comercio de esclavos de la mano de los británicos y las luchas interétnicas de las aldeas subsaharianas; las minas y los trabajos forzados en el Sur de los EE.UU. y su Guerra de Secesión; las migraciones de población a ambos lados del Atlántico; el nacimiento del movimiento de independencia en la Costa del Oro, la epidemia de heroína de los setenta.

Cada capítulo está tratado como un grano de maíz que pudiera desgajarse de su mazorca, con personajes intensos, palpables, cargados de humanidad. Aunque en ocasiones (pocas) puede pecar de utilizar un lenguaje ingenuo tanto en la voz del narrador como en los diálogos, Yaa Gyasi ilustra costumbres (vestimenta, gastronomía, música), susurra leyendas, e incluye imágenes poéticas de gran impacto que resultan conmovedoras en una escritora tan joven.

Volver a casa es un viaje a través de las cicatrices que el espacio y el tiempo han ido dejando sin tregua en los cuerpos de sus personajes, heredadas en mayor o menor medida por su autora. Una escritora que hace que nos preguntemos qué más nos ofrecerá en el futuro

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