www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

POCO A POCO

¿Qué pasó el 11S?

lunes 03 de abril de 2017, 09:13h

La semana pasada, el FBI hacía públicas una veintena de nuevas imágenes de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono. En concreto, las instantáneas recogen varios de los momentos tras el ataque contra el edificio emblema de los servicios de inteligencia.

¿Por qué sacarlas ahora? ¿Por qué no antes, habida cuenta de lo naïf de las mismas? En cualquier caso, lejos de esclarecer algunas de las incógnitas sobre aquellos fatídicos ataques lo cierto es que las revelaciones no han hecho sino avivar todavía más el debate de lo que pasó aquel día.

Sin caer en las teorías ‘conspiranoicas’ que apuntan a que fue un trabajo urdido por Estados Unidos para justificar la guerra contra Irak y su petróleo, con Afganistán como telón de fondo, hay que reconocer que la versión oficial ampliamente extendida deja cuanto menos serias lagunas.

En lo que al ataque del Pentágono se refiere, es complicado entender cómo un avión de las dimensiones de un Boeing 757 deja un agujero en la fachada del edificio notablemente más pequeño del que cabría esperar por su envergadura. Por no decir que en la huella del impacto no hay atisbo alguno de las alas.

Además, más allá de pequeños trozos de fuselaje, no se encontró ni rastro de las turbinas a reacción Rolls-Royce que llevaba el avión… y eso que están hechas de un material que soporta toda clase de impactos y temperaturas superiores a los mil grados centígrados.

Por otro lado, ni los más expertos pilotos se explican cómo unos novatos en esto de pilotar aviones lograron hacer descender un Boeing a ras de suelo para volar a pocos metros de tierra durante centenares de metros e impactar de lleno contra la fachada. Solo el descenso de un armatoste tan grande habría hecho que el aparato se estrellara contra el mismo suelo, pero estos iniciados lograron realizar una maniobra casi imposible para un piloto con años de experiencia y pericia.

Y por último, siendo el Pentágono uno de los edificios más vigilados del planeta, ¿cómo es posible que la única imagen difundida en estos 16 años sea una de malísima calidad donde apenas se intuye nada y donde faltan frames del metraje? ¿Ni una sola cámara de seguridad de los centenares que hay repartidas por la zona captó nada mejor que eso? ¿Realmente es una cuestión de seguridad o de algo más lo que no quieren que se vea en las imágenes?

Igual de misterioso es lo que le sucedió al cuarto avión secuestrado… porque hubo un cuarto avión que en teoría tenía planes de impactar contra la Casa Blanca o el Capitolio. Este aparato, el vuelo 93 de United Airlines, se estrelló en Shanksville, en la campiña de Pensilvania, después de una pelea entre el pasaje y los terroristas.

Estamos más que acostumbrados a ver accidentes aéreos, de toda clase, y sin embargo este es un misterio de la ciencia. Si uno ve las imágenes aéreas o a ras de suelo del lugar del siniestro no encontrará ni rastro de un avión siniestrado. Nada, absolutamente nada. Un enorme cráter, basura y tierra humeante.

Desde la tragedia de Los Rodeos recientemente recordada, el Concorde en 2000, el avión derribado por los separatistas ucranianos, el de Germanwings, el del Chapecoense y un sinfín de ejemplos más, en todos se encuentran restos. Un motor, un asiento, grandes partes del fuselaje… Aquí nada. Es más, los servicios de emergencia que llegaron a la zona poco después del suceso se quedaron descolocados al ver que se les había comunicado un accidente aéreo, pero aquello parecía de todos menos eso. Un accidente sin accidente, vamos.

Éstas son algunas de las incógnitas que me asaltan a mi tanto tiempo después. Hay muchas más. La red está llena de toda clase de teorías a cada cual más peregrina sobre lo que aconteció aquel día. Desde conspiraciones judeomasónicas, tejemanejes de los propios servicios de inteligencia… Literatura y vídeos como para diez vidas.

Sea como fuere, lo que queda claro es que de la versión oficial a la real hay un paso muy grande 16 años después del 11S. Yo no sé lo que pasó, y tampoco me aventuro a acusar o a decantarme por esta o aquella versión, pero desde luego sé lo que no pasó. Que ni se estrelló un avión en el Pentágono ni en Pensilvania, al menos en los términos expuestos.

Quizás dentro de unas décadas, o siglos, quién sabe, la verdad salga a luz y nos enteremos desde el más allá de qué pasó realmente. Hasta entonces, respeto y memoria.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.