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COMPRAR LOS VOTOS QUE FALTAN PARA LA APROBACIÓN DE LOS PRESUPUESTOS

martes 18 de abril de 2017, 11:17h
Mariano Rajoy dispone de 134 diputados en el Congreso. Necesita 176 para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado ...

Mariano Rajoy dispone de 134 diputados en el Congreso. Necesita 176 para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. No parece probable que ni él ni Cristóbal Montoro sean capaces de negociar, sobre acuerdos de carácter ideológico, los 42 diputados que faltan. Tal vez los dos de UPN y el del Foro de Asturias se puedan sumar sin demasiadas complicaciones. Incluso el de Coalición Canaria. Pero faltarían 38.

Así es que Rajoy y Montoro están dispuestos a pagar. Con límites pero a pagar. Ni mordidas ni corrupciones, por supuesto, sino hacer flexibles los Presupuestos en favor de las reivindicaciones de Ciudadanos, PNV y Nueva Canarias.

Los expertos cifran en 4.000 millones de euros la cantidad mínima que costará en los Presupuestos Generales del Estado complacer a Ciudadanos. Albert Rivera se siente compensado con el incremento en las partidas para atender la dependencia, la pobreza infantil y la lucha contra la violencia machista, así como la tímida rebaja en el IVA cultural y varias partidas menores. En Moncloa se piensa que el acuerdo con Ciudadanos está cerrado. Por eso se negocia a marchas forzadas con el PNV. El do ut des al menos en parte puede funcionar con el PNV, al que ha venido muy bien el apoyo del PP a sus propios Presupuestos en el País Vasco. Pero eso no parece bastante. El PNV pide más y se trabaja ahora en cerrar varios flecos de las exigencias vascas. Y queda Pedro Quevedo, que juega con el rechazo inicial para conseguir la mayor cantidad posible para las Canarias que él representa. A Rajoy y Montoro les va a costar un ojo de la cara ese último diputado. Sin él naufragaría toda la operación. Quevedo lo sabe y exige el oro y el moro en favor de Canarias.

Los pronósticos de los expertos son, en todo caso, favorables a la conclusión del acuerdo. Francisco de Quevedo, el grande, lo anticipó sabiamente en el siglo XVII. Con dinero casi todo se arregla. “Madre, yo al oro me humillo, él es mi amante y amado…”.