www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

El Brexit y el Parlamento Europeo

martes 18 de abril de 2017, 20:05h

En unos momentos en que la Unión Europea (UE) acaba de iniciar las negociaciones para la retirada del Reino Unido (RU), de acuerdo con el proceso previsto en el artículo 50º del Tratado de la Unión Europea (TUE), el Parlamento Europeo (PE), uno de los órganos legislativos de la UE que intervendrá en ese vía crucis, ha emitido una resolución titulada “Las negociaciones con el Reino Unido a raíz de la notificación por la que declara su intención de retirarse de la Unión Europea”, donde expresa una opinión política sobre el Brexit que resulta chocantemente discordante con la concepción original del propio artículo 50º.

Dice el PE que el Brexit será un acontecimiento “sin precedentes” y “desafortunado”. Efectivamente, no se puede negar que es la primera vez que alguien se marcha de la UE, tras que el nuevo artículo 50º introducido por el Tratado de Lisboa lo permitiera. Pero se supone que tal artículo no se puso de adorno sino para que cualquier estado miembro pudiese usar ese derecho político de marcharse. Según dijo el Presidium de la Convención que se constituyó para la reforma de los tratados europeos en Lisboa, el artículo 50º es “una señal política para cualquiera que estuviera inclinado a decir que la Unión es una entidad rígida de la que es imposible salir.”

El artículo 50º significó una ruptura total con lo establecido en la Comunidad Económica Europea (CEE), aquella organización internacional (OI) producto de la posguerra en Europa occidental, donde los estados fundadores ni siquiera pensaron en que a alguien se le iba a ocurrir salirse de allí. Esa permanencia continuada era algo que la distinguía como una OI innovadora en el panorama mundial y ni siquiera se redactó una fórmula para articularlo. La cuestión clave en la CEE era la integración. Pero eso cambió: primero, cuando la CEE se transformó en una OI política, o sea en la UE, y luego en Lisboa, donde se permitió dejar políticamente la OI sin dar explicaciones.

Si el Brexit, según dice el PE, es también “desafortunado”, lo será porque lo es el propio TUE que ha incluido ese derecho. Pero si el artículo 50º se hizo para que se viera que aquella OI era un ejemplo de libertad, el proceso de salida habría que entenderlo como un acontecimiento de júbilo y no como si fuera una procesión de Semana Santa. Frente a esa falta de fortuna que pronostica el PE, los que en Europa están entre el público “when the saints go marching in” o el resto del mundo que no va a entrar “in that number” porque la UE les pesca muy lejos, no podrán más que contemplar estupefactos tal cambio de opinión.

La flexibilidad que animó en Lisboa a hacer la reforma no se ve ahora por ningún lado. No se ven más que rayas rojas que antes no estaban ni pintadas y principios que aparecen antes de empezar; porque el PE expresa su posición sobre las orientaciones para las negociaciones del acuerdo del Brexit cuando el Consejo Europeo, que es quien tiene que hacer las orientaciones, todavía no las ha hecho.

Continúa el PE diciendo que “todo estado miembro tiene el derecho soberano a retirarse”. Pero, el artículo 50º, que es una norma europea y no nacional, dice textualmente que “todo estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la Unión.” Entonces, no se trata de un derecho soberano (entendemos que el PE, aunque no lo diga, cuando habla de la soberanía se refiere a la nacional, porque de momento no hay otra en Europa). Lo que es soberano es cómo decide que quiere marcharse el que se va (p.e. referéndum o votación parlamentaria) pero el derecho es europeo. Y no es lo mismo una cosa que la otra.

Considera el PE, finalmente, que de no llegarse a un acuerdo el RU saldría automáticamente de la UE el 30 de marzo de 2019, y que esa salida se produciría de modo “desordenado”. Pero, según el art. 50º, el TUE dejará de aplicarse a partir de la entrada en vigor del acuerdo de retirada o, en su defecto, a los 2 años de la notificación, “salvo si el Consejo Europeo de acuerdo con el Estado, decide por unanimidad prorrogar el plazo.” O sea que el proceso podría ser más largo. Y por muy alterado y boquiabierto que esté hoy el mundo, sigue habiendo un orden internacional anterior al que ahora, por ventura o desventura, rige en la UE.

Si estamos de acuerdo con que el Brexit ha iniciado una nueva era “sin precedentes” en Europa, decir que entramos en una época de infortunio es adelantarse a los acontecimientos. Si se hubieran tirado los dados, diríamos que la suerte está echada, pero si se ha escrito un tratado, es la ley la que está echada. La diferencia es tan grande como la que hay entre el derecho y el revés.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.