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El ruido y las nueces

domingo 27 de enero de 2008, 01:00h
Dos procesos políticos recorren Iberoamérica. Uno, que atrapa los titulares, tiene su epicentro en Venezuela. El otro, del que no se reciben noticias altisonantes, avanza en Brasil. La Venezuela de Chávez está rodeada por una pequeña corte de países satélites: la Cuba de Castro a la que pretende heredar, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. A Brasil lo acompañan nada menos que México, Chile, Perú, Uruguay, Colombia y casi todos los países centroamericanos. A cargo de Venezuela y sus seguidores está el ruido. Brasil y sus émulos se están quedando con las nueces.

El signo común de los países "chavistas" es el populismo. La meta común del resto de los países iberoamericanos es el desarrollo político y económico. El populismo tienta a las masas con promesas espectaculares de corto plazo. Pero el desarrollo se alcanza en el largo plazo. Por eso los gobiernos que apuntan al desarrollo procuran no llamar demasiado la atención, por temor al populismo latente de los iberoamericanos.

El populismo tiende a concentrar el poder en líderes mesiánicos que, después de un tiempo, se agotan en catástrofes. Los rasgos constitutivos de los países en desarrollo son, en cambio, dos: primero, que nadie pretende en ellos gobernar para siempre; segundo, que la alternancia republicana de sus gobiernos no afecta las políticas de Estado, de largo plazo, que todos ellos mantienen.

La Argentina de los Kirchner insiste por su parte en la "tercera posición" que ha caracterizado al peronismo desde el momento en que su fundador acuñó el lema "Ni yanquis ni marxistas: peronistas". De Chávez retiene la ambición del poder sin plazos pero, por las dudas, en el Mercosur le es leal a Brasil.

Mariano Grondona

Doctor en Derecho

MARIANO GRONDONA es Abogado y doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires

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