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ELECCIONES FRANCESAS

Análisis: el mal menor del 'todos contra Le Pen'

Análisis: el mal menor del 'todos contra Le Pen'
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lunes 24 de abril de 2017, 15:22h
El espectro político galo cierra filas para frenar el populismo. Por Borja M. Herraiz

Una vez cumplidos los pronósticos que daban a Emanuel Macron y a Marine Le Pen como los dos 'clasificados' para la final de las elecciones presidenciales del próximo 7 de mayo, por delante quedan dos semanas de campaña donde, aunque todo parece decidido en favor del socioliberal, hay mucho por analizar.

En primer lugar, los resultados de anoche dan buena cuenta de la fractura política que vive Francia. La clara derrota de los partidos tradicionales, con especial énfasis en el batacazo histórico de los socialistas de Benoît Hamon, en favor de fuerzas emergentes que tampoco han logrado imponerse del todo han propiciado un clima de atomización sin precedentes en el país vecino.

De hecho, Macron, el más votado este domingo con un 23 por ciento de respaldo popular, ha pasado en unos meses de desconocido político de perfil bajo en el Gabinete de François Hollande, donde ocupaba la cartera de Economía, a máximo aspirante a ser el presidente más joven de la V República.

En frente tendrá a la ultraderechista Le Pen, que, aunque no lo diga públicamente, se sabe derrotada antes de salir al ruedo debido al cordón sanitario que las formaciones derrotadas en primera vuelta han levantado junto con Macron. Todos contra ella. Frente común contra el Frente Nacional.

Esto ha vuelto a soliviantar a la ultraderechista, que sigue enarbolando su papel de víctima y culpa al "viejo frente republicano" de adulterar el sistema democrático galo. Lo cierto es que ella sabe desde hace meses que a la segunda vuelta acudiría con neta desventaja, pues los sondeos siempre han dejado claro que Le Pen perdería por amplios márgenes contra cualquier rival que tuviera delante, sobre todo si delante tuviese a Macron.

Otro elemento a tener muy en cuenta es el abismo político existente entre la ciudad y el campo francés. En las grandes urbes Macron y los moderados se hacen fuertes y apuntalan sus respaldos. En el campo, Le Pen se frota las manos y gana adeptos con su discurso antinmigración y antieuropa.

Ahora bien, en estos momentos los sondeos más cautos le dan a la de extrema derecha una desventaja de 30 puntos (otros suben esta cifra hasta los 40), una distancia que se antoja insalvable en apenas dos semanas. Macron beberá de sus propios seguidores y de ultraizquierdistas y socialistas. La mayoría de los conservadores seguirán también este mismo camino, sabedores de que Le Pen representa más ruptura e inestabilidad interna y externa que otra cosa. Por contra, una minoría preferiría escorarse hacia el extremo antes que centrarse en favor del aspirante socioliberal.

De este modo, las cifras salen casi redondas una vez las grandes figuras descartadas han pedido el voto públicamente a sus seguidores para el exministro como mal menor: a su 23 por ciento obtenido este domingo gracias esencialmente al voto urbano e ilustrado, se le suma el 19 por ciento de François Fillon, el 19 por ciento de Jean-Luc Melenchon y el 6 por ciento de Benoît Hamon. Un 67 por ciento, que podría incrementarse por encima del 70% teniendo en cuenta a los votantes de formaciones minoritarias.

En estos guarismos habría que tener también en cuenta la indisciplina de voto, es decir, aquellos partidarios de las formaciones derrotadas que preferirán votar en blanco o no votar antes que decantarse por otra opción, sea Macron o Le Pen. En este frente, parece ser que el centrista saldría algo más perjudicado.

En cualquier caso, Macron, de no mediar sorpresa histórica, será el próximo presidente de Francia y Le Pen de nuevo la gran derrotada por un sistema electoral, el de las dos vueltas, que los galos lucen orgullosos pues consideran que limita el populismo y los radicalismos.

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