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SÁNCHEZ, CARA DE CEMENTO ARMADO

sábado 06 de mayo de 2017, 17:49h
Luis María Anson publicó en el diario El Mundo el artículo que por su interés...

Luis María Anson publicó en el diario El Mundo el artículo que por su interés reproducimos a continuación.

La Gestora decidió el otoño pasado abstenerse en la investidura de Rajoy no para favorecer al presidente, tampoco para contribuir a la estabilidad nacional, sino con el propósito de evitar el sorpasso de Podemos en las eventuales elecciones de diciembre de 2016. Pedro Sánchez había conducido al PSOE a sus dos mayores derrotas históricas por su manifiesta incompetencia, su ambición desmedida, su decisión de aceptar el apoyo de los secesionistas y la extrema izquierda, desmedulando al PSOE socialista, demócrata y constitucionalista. Sánchez tuvo el caviar en los labios y estuvo dispuesto a todo con tal de sentarse en la silla curul del palacio de la Moncloa.

Hay que tener la cara de cemento armado para, después del doble fracaso electoral, acusar a la Gestora de haber dado el poder a Rajoy cuando todas las encuestas del otoño pasado certificaban la victoria del PP y un sorpasso contundente de Podemos sobre los socialistas. La Gestora actuó en defensa del PSOE quebrantado por Pedro Sánchez.

Atrincherado en sus sofismas pedestres y en su incontenible verborrea, el exsecretario general combate también a Pablo Iglesias acusándole de apoyar a Mariano Rajoy al impedir la investidura del líder socialista el 4 de marzo de 2016. Y no. No es así. Sánchez, fracasado tras la derrota en las elecciones de diciembre de 2015, pactó con Ciudadanos porque así lo decidieron con sobrada razón los barones del PSOE. Pablo Iglesias le negó la investidura no en favor de Rajoy sino porque le repugnaba el acuerdo con Albert Rivera y, sobre todo, porque creyó que en las elecciones de junio Podemos se alzaría con la representación de toda la izquierda. Se equivocó en sus cálculos, pero acusarle de haber apoyado a Rajoy es una falacia.

Los pronósticos anticipan hoy la victoria de Susana Díaz en las primarias del PSOE. Felipe González, Pérez Rubalcaba, Rodríguez Zapatero, Almunia, se han pronunciado a favor de la lideresa andaluza frente a Pedro Sánchez, que es un pozo de soberbia y vanidad, a pesar de haber dejado al PSOE con 85 escaños, frente a los 202 de Felipe González en 1982. Como nadie le ha tomado el pulso a la militancia con el debido rigor, no se puede descartar que Sánchez se alce con la secretaría general del partido. Rajoy convocaría entonces nuevas elecciones antes de que le escabecharan en el Cong reso descargando sobre él la espada de Damocles de una moción de censura. En esas elecciones el PP rozaría la mayoría absoluta, a la que se encaramaría con los escaños de Ciudadanos. El problema es que con alta probabilidad la oposición quedaría liderada de hecho por Podemos, fracturándose el espíritu de la Transición. Desde 1977 la alternancia política ha residido en dos partidos constitucionalistas: el PSOE, en representación del centro-izquierda, y el Partido Popular (antes AP y UCD), en representación del centro-derecha. Una victoria de Pedro Sánchez emborrascaría los horizontes de estabilidad en España.

Por eso, los sectores responsables políticos y sociales de la vida española apuestan por Susana Díaz. No estaría de más que algunos salieran de su apatía y de su hedonismo para hacer público el respaldo debido porque una derrota de la lideresa andaluza enturbiaría el futuro moderado de España.