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LA OPOSICIÓN PIDE UN 'IMPEACHMENT'

Un nuevo escándalo sacude la Presidencia de Brasil

Un nuevo escándalo sacude la Presidencia de Brasil
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(Foto: Efe)
EL IMPARCIAL/Efe
jueves 18 de mayo de 2017, 09:29h
Una supuesta grabación en la que Michel Temer avalaría la compra del silencio de un antiguo y poderoso aliado político, encarcelado por corrupción, ha puesto contra las cuerdas al presidente de Brasil, quien se ha apresurado a negar su implicación.
De acuerdo con el diario O Globo, el jefe del Ejecutivo carioca fue grabado por Joesley Batista, uno de los dueños del gigante cárnico JBS, avalando comprar el silencio del expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, en prisión por participar en la trama corrupta de Petrobras.

Temer reconoce la reunión, aunque niega que dicho encuentro sirviera para comprar el silencio de Cunha. "El presidente Michel Temer jamás solicitó pagos para obtener el silencio del exdiputado Eduardo Cunha. No participó y no autorizó cualquier movimiento con el objetivo de evitar una delación o colaboración con la Justicia por parte del exdiputado", ha explicado la Presidencia de Brasil, que añade que "el encuentro con el empresario Joesley Batista ocurrió a comienzos de marzo, en el Palacio de Jaburu", aunque, matiza, "no hubo en el diálogo nada que comprometiera la conducta del presidente".

La noticia publicada por O Globo es una filtración de un supuesto acuerdo de colaboración con la Justicia por parte de Joesley Batista y su hermano Wesley, dueños de JBS, una de las mayores exportadores de carne a nivel mundial y una de las principales "donantes" de fondos en las campañas electorales en Brasil.

En la reunión, Batista afirma, según el periódico, que el propio mandatario señaló a un diputado de su partido para que resolviera un asunto de holding J&F Investimentos, que controla JBS. Posteriormente, según la cabecera, el diputado fue filmado recibiendo una maleta con 500.000 reales (unos 160.000 dólares) enviados por Batista.

El dirigente también escuchó del empresario que estaba sobornando con un pago mensual a cambio de silencio a Cunha, quien fue el principal promotor del juicio político que llevó a la destitución de Dilma Rousseff y está condenado a más de 15 años de prisión por corrupción.

El escándalo constituye un zarpazo contra Temer porque la ley impide que el presidente sea investigado por hechos anteriores a su mandato, pero en este caso podría abrirse una investigación, ya que los actos descritos tuvieron lugar en marzo pasado, es decir, casi un año después de que asumiera el cargo.

El Senado y la Cámara de Diputados suspendieron sesiones minutos después de que se destapó la noticia, que cayó como una bomba sobre el Gobierno. La oposición se apresuró a pedir un impeachment (moción de censura) contra Temer, quien precisamente llegó al poder como vicepresidente de Rousseff y la sustituyó cuando fue destituida por el Congreso tras un proceso impulsado por Cunha.
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