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TRIBUNA

Brexit: negociaciones imposibles

martes 23 de mayo de 2017, 20:12h

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha dicho que las negociaciones sobre el Brexit serán "imposibles" si la Unión Europea (UE) y el Reino Unido (RU) empiezan a discutir antes de su inicio, considerando que “ya son bastante difíciles por sí solas”. Tusk dijo eso tras una reunión en Bruselas con la primera ministra de Noruega y al mismo tiempo que anunciaba que mantendrá un “diálogo cercano” con ese país durante el Brexit, porque “eso hacen los socios.”

Ciertamente, empezar una negociación, lo mismo que empezar una conversación, no es una cosa fácil y como prueba no hay más que ver lo que pasó en El País de las Maravillas, cuando Alicia estaba nadando en la piscina que se había formado porque lloraba a mares, pero no porque quisiera salir sino, todo lo contrario, porque no podía entrar.

Cualquiera que haya leído el cuento recordará la cantidad de peripecias por las que tuvo que pasar Alicia para entrar en El País de las Maravillas: siguió a un conejo por un túnel, cayó por un pozo, atravesó un largo pasaje, llegó a una sala llena de puertas, cogió una llave, bebió de una botellita con la etiqueta “bébeme”, se puso como un telescopio, se hizo pequeña, comió una galleta donde ponía “cómeme” y se volvió a hacer grande. Sin embargo para salir, la cosa fue bastante más sencilla, pues no tuvo más que despertarse.

El caso es que Alicia, mientras estaba en medio de la charca, se encontró con un ratón que venía por allí nadando también y con el que intentó entablar conversación (en inglés) y como no la respondía, se dirigió a él en francés, pensando que habría llegado a la Gran Bretaña con Guillermo El Conquistador, porque Alicia no estaba muy ducha en cuanto a las fechas históricas. Y para empezar el diálogo, no se le ocurrió otra cosa mejor que decirle “où est ma chatte”, ante lo que el ratón salió despavorido.

Una vez en tierra firme, el ratón se dirigió al grupo de animales (entre los que había un loro, un pato, un aguilucho, un dodo y otras varias curiosas criaturas) que no se sabe cómo estaban también en la poza y que acababan de salir del agua. Considerando que lo primero que había que hacer era quitarse la humedad, pues sino acabarían cogiendo un buen resfriado, les dijo que se preparasen porque les iba a dejar completamente secos y se puso a contarles la historia de Inglaterra.

Como el remedio histórico no funcionaba y seguían igual de mojados, el dodo (un ave terrestre de las islas Mauricio que cuando se escribió Alicia en El País de las Maravillas hacía 200 años que se había extinguido) dijo que había que tomar medidas más eficaces y propuso echar una carrera de caucus, que es algo parecido a unas elecciones primarias y que se empezó a usar en EEUU al final de la época colonial, cuando no se había establecido todavía un sistema político constitucional.

Según el cuento, para organizar un caucus hay que hacer lo siguiente: primero, se marca una pista para correr más o menos en círculo, aunque no hay que ser muy escrupulosos en cuanto a la forma exacta. Después, los miembros del grupo se colocan en la línea de salida, por aquí y por allá. No se dice eso de “preparados, listos, ya” sino que cada uno empieza a correr cuando quiere y en la dirección que más le gusta, dando vueltas, y para también cuando quiere, de manera que no es nada fácil saber ni cuando termina la carrera ni quien la gana.

A eso de la media hora corriendo y como ya parecía que estaban otra vez secos, el dodo les dijo que pararan y decidió que todos habían ganado y que todos tenían premio, el cual consistió en unos confites que tuvo que poner Alicia de su bolsillo. Al comerlos se produjo también cierta confusión, pues las aves grandes no los podían saborear y las pequeñas se atragantaban con ellos. A Alicia le dieron como premio un dedal, que también era suyo.

Noruega solicitó entrar en la Comunidad Económica Europea en 1963, al mismo tiempo que lo iba a hacer el RU, pero desistió tras un referéndum negativo. Esta misma situación se volvió a plantear en 1994 y de nuevo el pueblo noruego votó que no a la UE. Desde entonces Noruega está pero no está, pues está en el llamado Espacio Económico Europeo, o sea en el Mercado Interior pero sin estar en la UE.

Si se adoptase la solución ”a la noruega” para el Brexit, no estarían incluidos los tratados comerciales con países no europeos, habría que mantener los controles aduaneros para la circulación de bienes y el RU debería aceptar la libre circulación de personas. Y seguir pagando al presupuesto de la UE. Algo que parece ahora imposible, cuando solo ha habido conversaciones y todavía no se han iniciado las negociaciones.

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