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DESDE ULTRAMAR

Cannes: cineastas mexicanos y fiesta

jueves 25 de mayo de 2017, 19:54h

La fotografía tomada en la pasarela del Festival de Cannes nos ha entusiasmado a muchos mexicanos, porque documenta el más extraordinario encuentro en Europa de la más reciente y más completa generación de compatriotas ligados al cine internacional de que se tenga memoria, aportando su talento y su arte. Una actriz, Salma Hayek (1 Emmy, 1 Diosa de plata), dos actores que han incursionado en muchas más facetas que la actoral, Diego Luna (1 Ariel, 1 Premio de la gente SXSW), Gael García(1 Ariel, 1 Globo de oro). Tres directores: Guillermo del Toro (3 Ariel, 1 BAFTA), Alejandro González Iñarritú (3 BAFTA, 4 Óscares, 2 Globos de oro, 1 Ariel), Alfonso Cuarón (4 BAFTA, 2 Óscares, 1 Globo de oro, 1 Ariel) y un experto en fotografía cinematográfica Emmanuel Lubezki (4 BAFTA, 3 Óscares, 1 Ariel) )componen la pléyade de estrellas que celebraron por todo lo alto su paso apoteósico por Cannes. Mucho Óscar, junto, no cabe duda. Menudo palmarés de todos.

Y sí: no son todos, pero son los que estuvieron.

No son los primeros que triunfan en la pantalla internacional, pero sí en un gran número para los estándares habituales, en diversas disciplinas, son los que están en el candelero y nos llena de alegría constatarlo, porque cada cual ha puesto el nombre de México muy en alto y cuando ha sido menester lo mismo lo invocan que regresan a él a compartir su conocimiento, su experiencia y sus capacidades. Los más con un deje de humildad encomiable. ¡Enhorabuena por ellos! La pasarela de Cannes cuya foto se ha viralizado, nos ha mostrado a una gama de celebridades impactando en Europa, que nos recuerda que antaño habían brillado Katy Jurado y Dolores del Río en Hollywood con Anthony Quinn –tan reconocido en España– Ricardo Motalbán o Cantinflas, que trazaron un camino, una senda seguida por estos otros personajes de hogaño.

Coincidieron en el septuagésimo aniversario de este mundialmente famoso encuentro cinematográfico y ser invitados ya advierte su significación, su importancia y su trascendencia, pues su labor no pasa inadvertida a los cineastas del mundo entero ni para su público, finalmente el destinatario de su ingente labor y seguidor de sus trayectorias. Ellos nos entusiasman porque revelan una constante búsqueda por mantener su arte y obtener el reconocimiento mundial.

Los personajes que nos ocupan son un aliciente para nuestro cine, que como muchos cines, se siente avasallado por Hollywood y los distribuidores internos que ponen sus reglas a su antojo. Ya no digamos las cadenas cinematográficas que siguen primando las películas estadounidenses, pese a la magnífica frase que alguien pronunció alguna vez: “Francia hace cine, los Estados Unidos, películas.”

La pasarela cannois nos permite voltear hacia el cine mexicano, que en cifras del Anuario Estadístico del Cine Mexicano 2016, reporta datos interesantes, que me advierten que ya no estamos en la cacareada etapa del “nuevo cine mexicano” que alardeaba en los años noventa de abandonar una época oscura, como lo fue el cine ochentero. Y eso porque hay muchos otros parámetros que el temático, para señalar un dinamismo que aunque parezca incipiente, es sostenido. Sí, me encantaría que más películas mexicanas fueran vistas por el mundo. Y que alcanzaran más premios. Ese salto fatal darlo.

Y en efecto, nuevos actores, nuevos empresarios arriesgando, un público más dispuesto pintan un panorama mucho más alentador. Va lento, desde luego, pero va. Cita dicho anuario editado por el Instituto Mexicano del Cine (Imcine) que el cine no apoyado por el Estado mexicano creció 32%, que se estrenaron en México 91 filmes en 2016, la asistencia a ver películas mexicanas creció 74% y que se produjeron 162 cintas, lo no visto desde hacía más de 50 años.

En esa misma dinámica me he dado tiempo para ver algunas películas mexicanas en el último semestre, de comedia preferentemente, porque como bien saben mis amigos, a mí “las de miedo, me dan miedo”. Pagar para que me asusten ¡faltaba más! no, gracias. Desde “Qué pena tu vida” hasta “Cómo ser un Latin Lover”, así sea que la estelarice el polémico Eugenio Derbez, tienen el enorme mérito de ser tramas de comedia ligera mexicana, sin mayores pretensiones, con humor mexicano en situaciones creíbles mexicanas, con momentos identificables cumpliendo la misión de entretener a secas, mostrando nuestro más ácido ser y el humor más fino y puntual posible. Que no todo tiene que ser la lejana comedia hollywoodesca o la ramplonería. Eso es un logro, pues que no sea más un cine de mentalidad colonizada y un público menos colonizado y más cosmopolita mirando opciones así sean las propias, y se logre apartar de las tramas muy sobadas de amor-odio, ricos-pobres y temas históricos, vengan o no a cuento en las que ha caído.

Vuelto al punto inicial: deseo que con estos mexicanos que han brillado en Cannes se refrende el reconocimiento a su labor y sea un impulso fructífero a nuestro cine, que lo merece como puntero que alguna vez lo fue hace mucho tiempo. Uno de los cines más bastos y antiguos del mundo como lo es el mexicano, lo merece. Al fin y al cabo, es un cine con un sello y una particularidad propios que le dan su identidad.

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