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TRIBUNA

La Unión Europea y Trump

martes 06 de junio de 2017, 20:03h

Según Donald Tusk (presidente del Consejo Europeo) la Unión Europea (UE) tiene dos presidentes y según Jean Claude Juncker (presidente de la Comisión Europea) sobra uno (Tusk). Esto, que se puede contar simplemente como una anécdota que sucedió la semana pasada en Bruselas cuando ambos estaban con Donald Trump delante de los fotógrafos, conviene aclararlo porque da una imagen distorsionada de cual es el sistema político de la UE.

Primero: la UE ni es un duumvirato ni tiene un régimen presidencialista. Si quería decir que el otro no pintaba nada allí, Tusk debería haber matizado más sus palabras, y si quería explicarle a Trump la estructura institucional de la UE, tendría que haberle dedicado más tiempo y hacerlo en otro sitio. Segundo: la puntualización de Juncker, aunque hecha en tono jocoso, era una reivindicación de sus competencias y, a la vez, una muestra del caos institucional que hay en la UE. La respuesta de Trump “lo sé”, fue algo así como allá vosotros con vuestras rarezas.

La UE es una organización internacional (OI) económica especializada que se ha vuelto cada vez más compleja porque ha ido acumulando competencias estatales y que es rara, para que vamos a negarlo, pero no tanto. A la UE lo que le pasa es que se pone unos trajes que no le pegan ni con cola y que le hacen parecer más fea de lo que es. Si la UE no estuviera tan llena de eufemismos como está, no la pasarían esas cosas.

El Tratado de la Unión Europea (TUE) denomina “Unión” a la UE, que es, casualmente, como llama la Constitución de EEUU a los EEUU desde 1787. Pero la UE no es una unión por mucho que se llame a si misma Unión. No tiene su origen en el pueblo sino en los estados. Tampoco ha llegado a ser una federación de estados. Hacerse uno una constitución, cuando uno tiene 47 años llega ya tarde y te deja la cara más rígida que si te pusieras una máscara de cartón-piedra. Así que no es extraño que tras someterse a votación no le gustara a la mayoría de los ciudadanos europeos. No obstante, la UE ha adoptado un marcoinstitucional, que no es lo mismo que una constitución ni mirándolo de lejos, y que la hace incluso más fea.

Las instituciones europeas no son los poderes del estado de derecho (legislativo, ejecutivo y judicial) sino órganos de una OI que han recibido (de los estados) funciones estatales, o sea que los atributos que tienen no son propios sino postizos. El Parlamento comparte el ejercicio de la función legislativa con el Consejo y ambos son órganos de representación: el Parlamento de los ciudadanos y el Consejo de los estados. La distinción entre Consejo Europeo y Consejo de la UE (o Consejo a secas) es oscura ¿Por qué esa confusión innecesaria de nombres? El Consejo Europeo (lo que preside Tusk) es la institución que da impulsos, orientaciones y prioridades políticas y está compuesto por los estados. La Comisión es un órgano ejecutivo, encarna el interés europeo en abstracto y es a quien le corresponde la representación exterior. Además, y por si fuera poco, también hay un Alto Representante de Política Exterior.

Un estado nacional, como Francia por ejemplo, no tiene dos presidentes. Tiene un presidente y luego hay un primer ministro. La UE no es Andorra, donde el presidente de Francia es co-principe junto con el obispo de la Seo de Urgel. En Europa, aparte de este caso y de Irlanda del Norte y San Marino, no tenemos ahora mismo más diarquías, pero a nivel internacional en Suazilandia, por ejemplo, gobierna el rey y su madre, la Indovuzaki (o Gran Elefanta), la cual desempeña la jefatura espiritual y se ocupa de actividades rituales como la incwala lencane, la incwala lenkhulu, el lusekwane, la kuhlamahlama y la umdvutjulwa.

Según el artículo 13.2 del TUE, cada institución debe actuar dentro de las atribuciones, procedimientos, condiciones y fines establecidos, y mantener entre sí una cooperación leal. ¿Dónde estaban los límites y la cooperación leal en la anécdota de las fotos con Trump?

Pero es que la cosa no terminó ahí. Tusk y Juncker se metieron con Trump en una habitación a hablar no se sabe de qué y después, al cabo de media hora, fueron a otra sala donde les esperaban las delegaciones de ambas partes. Por la parte europea estaban la Alta Representante de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, y el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani; o sea que en la pomada de las relaciones bilaterales, por la parte europea solo están dos personas. Si en la UE no son transparentes ni entre ellos mismos, como vamos a pensar que lo van a ser con los ciudadanos.

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