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TRIBUNA

Brexit: negociaciones tras las elecciones

martes 20 de junio de 2017, 21:04h

Las negociaciones oficiales del Brexit se han iniciado siguiendo el plan previamente establecido, pero no son las mismas ahora que antes de las elecciones en el Reino Unido (RU). Y no solo por el resultado electoral sino sobre todo porque esa brecha ha supuesto la irrupción, sin maquillaje, de la realidad en un plan de negociación de laboratorio. El mantenimiento del mismo formato y de la misma agenda significa que esa negociación está superada ya por unos acontecimientos que pasan como una locomotora por una estación donde no tiene parada.

Para ver todavía con más claridad el carácter invertido o de mundo al revés en que está ahora mismo el Brexit, el mejor ejemplo es lo que sucedió en A través del espejo, cuando iba Alicia por un camino de la mano con la Reina Roja y de repente sin saber cómo, echaron a correr. La reina iba tan rápido que aunque Alicia corría todo lo que podía, solo a duras penas se podía mantener a su lado. Sorprendentemente, las cosas que estaban a su alrededor seguían en el mismo sitio, sin importar lo deprisa que fueran. Cuando por fin se pararon Alicia dijo:

“Creo que no nos hemos movido de debajo de este árbol en todo el rato”. “Por supuesto, ¿qué esperabas?” contestó la Reina. A lo que Alicia replicó “Bueno, en mi país si uno corre como hemos corrido nosotros, normalmente llega a algún sitio”. “Vaya clase de país más lento” respondió la Reina. “Aquí hace falta ir todo lo deprisa que hemos ido para quedarse en el mismo sitio. Si quieres ir a algún lado tienes que correr por lo menos el doble de rápido”.

Este planteamiento de ir a toda velocidad para quedarse en el mismo sitio, o dicho de otra manera, de no dejarse superar por los acontecimientos que se precipitan, o sea que se caen por un precipicio, es lo que va a acabar imponiéndose en el Brexit por mucho esfuerzo que hagan las partes, porque no es una cuestión de voluntad. Ni tampoco basta con poner las cosas encima de la mesa, someterlas dentro de una planificación y tirar para adelante, esperando que el mundo se adapte a lo que hacemos y no al revés, porque luego los acuerdos no son una solución sino una fuente de problemas por si mismos.

Si aplicásemos al Brexit la hipótesis biológica coevolutiva de la reina roja, eso supondría que se produce una presión selectiva mutua y sincrónica de las partes, que obliga a realizar adaptaciones específicas recíprocas en las herramientas negociadoras para conseguir los objetivos finales. Esto se traduce en que, por la parte británica, el partido conservador elaboró un “manifiesto” con motivo de las elecciones donde decía que el Brexit es uno de los grandes retos que tiene el RU, pero no el Brexit sin más sino “el Brexit en un mundo cambiante”. Si ese enfoque de cambio en un contexto de cambio es correcto, en cambio que el Brexit signifique una vuelta atrás y que los tories aspiren a poner las cosas otra vez como estaban antes de ingresar en la Unión Europea (UE), va a requerir mucho trabajo por parte del gobierno, de los ciudadanos y del RU en general, que se enfrenta a una situación, realmente, muy difícil.

Por la parte de la Unión Europea (UE) ya están plantados en la trinchera y muestran estar muy confiados en que tienen la razón. Sin embargo, por mucho vencimiento del plazo que haya, los acontecimientos se van a seguir precipitando por todas partes, como van unas ovejas tras de las otras de cabeza por un precipicio y eso que están viendo que las primeras se han caído. En solo quince días, dos de los tres temas de la fase previa de la primera parte de las negociaciones (la inmigración y la frontera de Irlanda del Norte, cuya necesidad de poner al frente es muy discutible, pues son los más duros) se han vuelto descomunales y se salen por todos lados del ámbito de la negociación oficial, como le pasó a Alicia cuando se puso a crecer dentro de la casa del conejo blanco y tuvo que sacar un brazo por la ventana y un pie por la chimenea.

Ahora bien, las negociaciones tampoco están desbordadas por completo, porque ya hay otro foro de negociación en el Consejo Europeo, que veremos lo que da de sí. Según la carta de felicitación (sic) de Donald Tusk a Theresa May por su nuevo nombramiento como primer ministro del RU “el plazo señalado por el artículo 50 no nos deja tiempo que perder. Estoy totalmente comprometido a mantener contacto regular y cercano a nuestro nivel para facilitar el trabajo de nuestros negociadores. Espero también darle la bienvenida al Consejo Europeo de finales de este mes donde examinaremos el contra terrorismo, la seguridad y la defensa, el comercio y el Acuerdo de Paris, entre otros asuntos.”

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