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TRIBUNA

Brexit: negociaciones “thriller”

martes 27 de junio de 2017, 20:27h

Si la ficción copia a la realidad, la realidad copia a la ficción. En el Brexit estamos viendo algo parecido a lo segundo, porque el procedimiento que los negociadores han escogido para las negociaciones es un “thriller”. Solo que en el caso de los derechos de los ciudadanos, esa estructura de suspense encima no le queda nada bien.

Una de las tres prioridades de la fase previa de la primera parte de las negociaciones del Brexit está constituida por los derechos europeos de los ciudadanos europeos que se han quedado atrapados, por así decir, en el Brexit (los europeos “europeos” en el Reino Unido (RU) y los británicos “europeos” en la Unión Europea (UE); aunque hay bastantes más, el triple, de los primeros que de los segundos). Esa preocupación, expresada espontáneamente por las dos partes negociadoras, por solucionar antes que nada este asunto de los derechos, sin embargo no encaja con la estructura de “thriller” prevista por esas mismas partes para el proceso de negociaciones, que a lo que tiende es más bien a mantener a los ciudadanos con el alma en vilo hasta el final.

El procedimiento técnico de las negociaciones, según parece propuesto por la UE y aceptado por el RU sin discusión, que teóricamente tiene que ser eficaz en menos de dos años, nos lo han presentado condensado en la fórmula que dice que "nada está acordado hasta que todo está acordado”. Llamado en inglés el “single undertaking”, éste es un procedimiento que, efectivamente, garantiza el suspense, puesto que todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos y lo hablado puede quedarse, también en cualquier momento, en agua de borrajas. De la misma forma que, igualmente, podría ser que se volvieran las tornas y que de repente pintasen bastos o que el proceso sea más largo que el cuento de la buena pipa ( .. yo no te digo ni que sí ni que no, te digo que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa.. ).

Este proceso “single”, de piedra monolítica, de negociación, por definición no tiene partes autónomas sino fases, que según han explicado los negociadores del Brexit, van a ser unos conjuntos de cuatro semanas, pero que son meramente aspectos de un todo que va en conjunto y que no admite medias tintas: estas son lentejas, o las comes o las dejas. El caso es que ahora ya ha empezado la etapa preliminar de la fase previa de la primera parte, pero como no se pueden ir cerrando los capítulos y todo está sujeto a cambios, el thrilling es total. Con lo cual parece que no vamos a poder hacer otra cosa que estar todo el día pendientes de ello. Ya Angela Merkel ha dicho que en la UE hay más cosas que hacer que el Brexit.

No obstante, el procedimiento tampoco es que sea una novedad en las relaciones internacionales, pues esta mecánica es lo que vienen utilizando desde sus inicios en la Organización Mundial del Comercio (OMC), antes General Agreement of Trade and Tariffs (GATT), donde llevan 70 años metidos en negociaciones (conocidas técnicamente como rondas) para la reducción de los aranceles, que son los impuestos que se pagan en las fronteras entre los estados. Desde 1947 van ya nueve rondas (Ginebra, Annecy, Torquay Ginebra, Dillon, Kennedy, Tokyo, Uruguay, y la última en Doha que empezó en 2001) y ahí siguen todavía.

En las rondas de la OMC se aplica la reciprocidad. Las negociaciones se hacen de miembro a miembro y producto a producto. Son abiertas y transparentes. Siguen el tratamiento especial y diferenciado para los Países Desarrollados (PDs) y para los Países en Vías de Desarrollo (PVDs). Además tienen en cuenta el desarrollo sostenible. Pero pasa una cosa con la transposición de la formulación de la negociación: la UE no es lo mismo que la OMC; al principio puede, pero ahora no. Entonces, ¿cómo se puede aplicar igual sistema a dos organizaciones que no son iguales? Para entrar en la UE no se exige el single undertaking ¿por qué para salir, sí? Para entrar se va capítulo a capítulo, lo que no es lo mismo que decir que los que están dentro quieren que los novatos acepten todo lo que han hecho ellos antes, o sea el acquis communautaire”, el acervo comunitario. ¿Esto significa que hay también un acervo para salir?

El todo o nada no es una técnica de negociación es una bomba de relojería con el contador puesto hacia atrás. Permite compensaciones o “trade-offs” entre sectores, sacrifica a unos en perjuicio de otros, constituye una forma de intervencionismo económico en la soberanía nacional inadmisible, es contraria al desarrollo porque no busca el equilibrio sino el beneficio, no es liberalización sino dirigismo estatal disfrazado. Da lugar a distorsiones y represalias. Si todo fueran mercancías, la cosa se quedaría solo en la economía, pero es que en la UE hay hombres y mercancías y cambiar unos por otras, además, hace feo.

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