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TRIBUNA

Homenaje a Miguel Ángel Blanco

miércoles 12 de julio de 2017, 18:14h

Miguel Ángel Blanco Garrido​ permanece en nuestra memoria como el concejal de la localidad vizcaína de Ermua por el Partido Popular, entre 1995 y 1997, que murió asesinado por ETA el 13 de julio de 1997 a la edad de 29 años. Si se recuerda, su ejecución se produjo justo cuando expiró el plazo de 48 horas que ETA había dado al Gobierno para acercar a los presos a Euskadi.

Es por ello que en esta semana se cumplen los veinte años desde este brutal atentado, multiplicándose justificados homenajes en su memoria, entre otros, el del Ayuntamiento de Madrid, que ha organizado un acto de homenaje a Miguel Ángel Blanco y al de todas las víctimas del terrorismo en su sede del Palacio de Cibeles. Aunque parezca mentira, ha sido motivo de fuerte debate si debía o no desplegarse en la fachada del Ayuntamiento de Madrid una pancarta en memoria del 20 aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco. La alcaldesa, Manuela Carmena, optó finalmente por que los propios asistentes portaran una pancarta en la que además de a Miguel Ángel Blanco se recordaba a todas las víctimas del terrorismo.

Esta me parece que ha sido una solución demasiado pobre y tímida, que no deja al final contento a nadie, porque lo que late en el fondo del asunto es si se debía personalizar en el recuerdo del edil de Ermua y, en definitiva, si el ayuntamiento debía sumarse a la iniciativa propuesta por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), de homenajear a Miguel Ángel Blanco en concreto, lo que al final, afortunadamente, sí que se hizo con no poco recelo.

Encuentro que ha sido un despropósito que el Secretario General y líder de Podemos, Pablo Iglesias, considerara que hacer un homenaje a Miguel Ángel Blanco implicaba “diferenciar entre víctimas de primera y de segunda clase”. Naturalmente, todas las víctimas del terrorismo deben tener el mismo tratamiento y deben ser tratadas con la misma consideración y respeto. Dicho esto, lo que es incuestionable y afirmar lo contrario sería falsear la historia es que el asesinato del edil de Ermua marcó un antes y un después en la lucha por la paz contra ETA por parte de la sociedad española. Como ha recordado el periodista José María Calleja, amenazado por ETA, la muerte de Blanco supuso un punto de inflexión: “Antes de aquello íbamos diez a las manifestaciones y en silencio, luego hubo una insurrección cívica”. Se acabó así con la lógica paralizante del terror generado por ETA. A partir de ese momento, se asistía no sólo a un importante cambio político sino, sobre todo, un decisivo cambio social. Al asalto de sedes de Herri Batasuna y herriko tabernas en manifestación, le sucedieron otros actos de rebeldía y rabia por el asesinato cometido, convirtiéndose así Miguel Ángel Blanco en un símbolo de unidad en la lucha por el desarme de ETA. Teniendo en cuentas estos precedentes cuesta todavía más creer que no se haya querido colgar la pancarta en memoria de Miguel Ángel en la sede del Ayuntamiento de Madrid.

Creo que hubiera sido más sensato que Pablo Iglesias hubiera apelado a que en este tema concreto no debería haber escisiones entre lo que opinan los representantes en el Congreso o los concejales elegidos por los ciudadanos para que les representen en su ayuntamiento. Pues precisamente el hecho de que sí haya diferencias de opinión entre unos y otros es lo que permite opiniones como la del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, al haber acusado a Podemos de preferir apoyar a los “verdugos” antes que a las víctimas del terrorismo, llegando a afirmar que los que pactan con Bildu y “aplauden a Otegui” son los mismos que no quieren colgar en el Ayuntamiento de Madrid una pancarta de Miguel Ángel Blanco.

El malestar injusta y absurdamente creado a lo largo de los últimos días es lo que ha conducido a que la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, fuera abucheada por el público asistente al homenaje a Miguel Ángel Blanco que el grupo municipal popular había organizado en la plaza de la Villa, acto previo al que el Ayuntamiento celebró en el Palacio de Cibeles. El PP, que solicitó a todos los asistentes “respeto” a las autoridades y agradeció la presencia de todas las formaciones, tuvo el acierto de colocar en la plaza un panel con la imagen de Miguel Ángel Blanco y leyenda “Madrid no te olvida”, junto a una gran bandera de España con el lema “Símbolo de todos” frente a la que se situaron las autoridades.

De lo que podemos congratularnos es que representantes de todos los partidos con representación en el Parlamento Vasco hayan coincidido en el multitudinario homenaje a Miguel Ángel Blanco celebrado frente a la escultura de recuerdo a las víctimas del terrorismo que el escultor Agustín Ibarrola donó a la ciudad de Ermua tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Con sumo acierto, el alcalde de la localidad, el socialista Carlos Totorika, pronunció unas palabras en las que recordó que “la movilización ciudadana” que provocó el secuestro de Blanco y las 48 horas de margen que puso ETA hasta su asesinato supusieron un resorte que convirtió a una mayoría de la sociedad vasca en “motores de la libertad”. Esa reacción ciudadana llevó, a su juicio, a la “derrota de ETA por parte de la sociedad”. Tratemos de mirar al futuro desde la unidad política y social, si queremos construir una sociedad española verdaderamente cohesionada, que viva en libertad y en paz, fieles a las convicciones de Miguel Ángel Blanco.

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