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ÉXITO DE ESPAÑA EN LONDRES

jueves 13 de julio de 2017, 12:16h
¿Qué valdría en publicidad en los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales, en las cadenas...
¿Qué valdría en publicidad en los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales, en las cadenas de radio y en los canales de televisión, la visita del Rey a Gran Bretaña?, me comentaba ayer el director de una de las grandes agencias españolas. No es este un renglón desdeñable, sin duda, pero lo realmente importante reside en el robustecimiento de la imagen de España a lo ancho y a lo largo del mundo. Isabel II, respetada y admirada por todos, ha distinguido a los Reyes Felipe y Letizia, y en consecuencia a España, desplegando las atenciones máximas de la Corte británica.

La actualidad obliga a los medios de comunicación a hacerse eco de todas aquellas cuestiones negativas que zarandean la vida española. Por eso reconforta poder detenerse un instante y subrayar el enorme éxito alcanzado por España en Londres gracias a la visita del hijo de Juan Carlos I, del nieto de Juan III, del bisnieto de Alfonso XIII, del tataranieto de la Reina Victoria de la Gran Bretaña.

Don Felipe ha hablado ante el Parlamento británico, reunidas ambas Cámaras, y ha dado la imagen del hombre de Estado inteligente, firme en sus ideas, moderado en los planteamientos. El Parlamento británico está considerado como la institución democrática más relevante del mundo. Se expresó nuestro Rey en perfecto inglés y cosechó un cerrado aplauso, prolongado más tarde cuando la Reina le acogió en Buckingham Palace en una cena de Estado, que congregó no solo a la completa Familia Real británica sino a los más destacados personajes de la vida de aquella nación.

Solo la cicatería, la mediocridad, la cutrez de algunos políticos españoles de miserable condición han podido poner pegas al éxito del Rey que es el éxito de España. Hay que desembarazar a la política española de las telarañas que la debilitan y la emporcan. El español medio se sentía hoy orgulloso de la imagen del Rey en el centro de la vida institucional del Reino Unido y de la sobriedad y la eficacia con que ha actuado Don Felipe.

Olvidemos por un día los órdagos con los que se enfrenta la vida de nuestra nación y celebremos sin cicaterías ni veladuras el éxito de España en Londres.