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DESDE ULTRAMAR

Trump: de su “Absolutely” a sus amenazas comerciales

sábado 22 de julio de 2017, 19:49h

En la reciente reunión del G20, Trump se entrevistó por fin, con Peña Nieto. Al terminar la tensa ocasión le preguntaron de salida, atropelladamente, si seguía firme en su idea de construir el muro fronterizo y que lo pague México. Respondió con un decidido “Absolutely” (desde luego que sí/así es/totalmente). El ministro de exteriores mexicano, el aprendiz confeso Luis Videgaray, amiguete de Peña Nieto, desencajado dijo que no oyó lo que en el mundo entero supimos y Trump les restregó en la cara a ambos. Pero la verdad es que se fueron por el caño meses de retórica diciendo Videgaray que ya amarró al loco, que todo iba a mejor con Trump, que estaba consiguiendo grandes cosas en Washington. Ya se vio que no. Los priistas nos dijeron que su designación como titular de Exteriores, fue muy buena por ser amigo del yerno de Trump. ¡Haga usted el recanijo favor con semejantes criterios para fundar una política exterior! Por eso la renegociación del TLCAN está en las peores manos mexicanas para emprenderla, empezando por Peña Nieto y acabando donde usted quiera. Incluidos sus empleados en Economía y Exteriores.

Se nos viene encima la exigida por Washington, renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN/Nafta en inglés) a partir de agosto. El descalificado por Trump aduciendo que ha sido perjudicial a su país

y por ello lo ha usado de bandera electorera. No quedará en eso, pues pasará a los hechos intentando imponer reglas favorables solo a Estados Unidos. Esas que llama “justas”. La justicia siempre es relativa, desde luego. Y según lo es para quién. Y en manos yanquis es todavía más relativa.

Lo que hoy sabemos y pretende Trump es una verdadera declaración de guerra. Porque de no aceptar la imposición estadounidense, queda salirse, reventar así los nexos comerciales actuales y quedar a expensas de nuevas y más drásticas imposiciones de Estados Unidos. Salirse no es tan fácil como arguyó Peña Nieto dando muestras de un desconocimiento brutal de la situación, como siempre.

Y así, por fin el 17 de julio de 2017 después de meses de descalificar el TLCAN, Trump ha comunicado sus pretensiones en la renegociación forzada que ha emplazado a México y a Canadá. Meses antes Peña Nieto lanzó adelantándose, unas directrices tan vagas sobre la materia, que no concretan mayor cosa del lado mexicano, que será arrastrado a lo que proponga la agenda Trump y no la mexicana por inconsistente. No nos extrañe. El gobierno del PRI carece de agenda, no sabe del exterior y dará muestras de que así es, nuevamente.

Este momento lo precede las declaraciones de Trump acerca de que fue un mal acuerdo. Desmemoriado olvida que lo impuso Estados Unidos justo para sacar más ventajas. Que sencillamente no le resultó, explica porqué lo cañonea ahora. Lo he expresado antes: el TLCAN no habría existido de no serle favorable a EE.UU.. Que ahora lloriquee Trump solo revela que los insaciables quieren más.

Promete Trump que impondrá condiciones ventajosas para EE.UU. para conseguir que se revierta el déficit comercial de su cada vez menos competitivo país –hoy cifrado en los 64 millones de dólares– callando que mientras no hubo TLCAN, EE.UU. imponía el boicot a los mejores productos mexicanos, que fueron liberados en litigios posteriores a la vigencia del TLCAN, utilizando los paneles de controversia previstos en él, figura legal que también quiere revertir Trump, como cabía esperar. Preferiría abusivo, no dejarle márgenes a México. También exigirá que se cumplan condiciones laborales justas, apegadas a la OIT, como si las empresas yanquis en México pagaran altos sueldos y no efectuaran prácticas ilegales a todas luces. Y expresa que exigirá a los otros dos países que cese la manipulación del tipo de cambio frente al dólar, debiendo mantener su costo real –el costo irreal ha favorecido las ganancias de los exportadores mexicanos–.

Como siempre poniendo el pie en el cuello y pretendiendo la política de todo para el vencedor. Y recurrirá al proteccionismo sin admitirlo y a la imposición de mayores cuotas de presencia a sus productos en los otros mercados, implicando ello forzar aperturas, cambio de porcentajes de su presencia y de las condiciones favorables a los “socios”, que no serán tratados como tales. En sentido contrario no se ofrece mejor posicionamiento a los productos de los “socios”, sino modificar su presencia a la baja. La ley del embudo en pocas palabras. No sabemos aún cómo reaccionarán los otros dos países. No son buenas noticias ni para México ni para Canadá, a los que más les vale explotar la palabra interdependencia para impedir que Trump se salga con la suya y unirse frente a él. Es imprescindible.

Solo así contrarrestarán las posturas estadounidenses. Hace unos meses Canadá dio muestras de querer ir solo a negociar. Trump insistió. Declaraciones contradictorias, filtraciones y desmentidos dejaron en claro una sospechosa postura canadiense en el mal entendido de que llegan mejor posicionados y preferían actuar solos. Pero eso es un decir. A raíz de estos dimes y diretes que molestaron en México evidenciando que estamos solos frente a Estados Unidos, en todos los temas, absolutamente en todos, el embajador canadiense en México expuso un dato interesante: Estados Unidos depende en 9 millones de empleos por su trato comercial directo con Canadá por el TLCAN. Con relación a México solo le involucra a 6 millones de puestos laborales. Esto es llamativo porque revela que Canadá quizás es más la pieza clave de la relación y de la continuidad del TLCAN de lo que pueda serlo México. Y podría ser la parte más vulnerable en las negociaciones al estar más expuesta a los intereses de EE.UU., y no ser la mejor posicionada como hasta ahora se cree.

El priista Peña Nieto –que preside un gobierno vendepatrias a cabalidad– no ha sostenido la misma firmeza en el tema que en la mostrada negativa a pagar el muro fronterizo. Ha pasado de decir que nos saldremos del TLCAN o Nafta si no nos conviene la hasta hace poco desconocida propuesta de Trump, a sentarse a renegociar, más para no perder lo ganado que por ánimo de conseguir mejores condiciones, aunque adentro insiste en que llegarán, lo cual no casa con las intenciones yanquis ya manifiestas.

Mal augurio que presida el priista Peña Nieto. Y no hablo por hablar. Ya vimos como cedió en el nuevo reciente acuerdo azucarero bilateral exigido por Trump, que redujo de 50 al 30% la presencia del azúcar refinado mexicano en el mercado estadounidense, con la vaga y dudosa promesa de que seremos llamados primero a venderles más si EE.UU. lo requiere. El otro 70% será sin refinar, lo que nos desindustrializa a largo plazo. Fue un pésimo acuerdo para México. Y nos anticipa cómo serán las imposiciones venideras. Mientras, el empresariado y grupos intelectuales mexicanos siguen sosteniendo que será benéfico renegociar con la falsa esperanza de que obtendrán mejores ofrecimientos y porcentajes. No casa nada de eso con lo requerido por Trump. Es que no se enteran de nada oyendo al gobierno Peña Nieto y a sus vaguedades, que va extraviado en el tema como en tantos, pues se trata justo de las condiciones que Trump quiere endurecer. Y considere usted que Peña Nieto se irá en diciembre de 2018 (Deus gratia), con lo cual lo que negocie a partir de agosto próximo, será visto como hipoteca irresponsable para el sucesor, antes que como una política de Estado. A saber si será patriota al negociar. Y encima habrá también elecciones internas en EE.UU. en 2018 que apremian a una negociación acelerada para que la apruebe el actual Congreso estadounidense.

En resumen, Trump está forzando las cosas ahora en el frente de América del Norte. Y con la que está cayendo….

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