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CARLOS PUIGDEMONT SE ARRUGÓ ANTE LA CONVOCATORIA DE ELECCIONES AUTONÓMICAS

miércoles 09 de agosto de 2017, 10:21h
Estaba cantado. Unas elecciones autonómicas desmontarían de la poltrona de la Generalidad a Carlos Puigdemont...
Estaba cantado. Unas elecciones autonómicas desmontarían de la poltrona de la Generalidad a Carlos Puigdemont. El presidente sabe con las encuestas en ristre que el beneficiario sería Oriol Junqueras. Y, naturalmente, no ha querido hacer lo que destacados secesionistas le pedían: la convocatoria de elecciones autonómicas para el 1 de octubre, lo que hubiera garantizado censo y urnas pero también el desalojo del PDeCAT del palacio de San Jaime.

Carlos Puigdemont se lo juega todo a la carta del referéndum. Si consigue llevarlo adelante, la situación electoral de su partido mejorará. En caso contrario, se produciría el hundimiento. Por eso juega su órdago sin reparar ni en gastos ni en esfuerzos y contando con la debilidad y la lenidad de Mariano Rajoy.

Aseguran sus colaboradores más cercanos que el presidente del Gobierno tiene una carta en la manga que mostrará cuando llegue el momento. Y que por eso afirma una y otra vez que el referéndum no se celebrará. Quedan solo unas semanas para que sepamos en qué queda el choque de trenes tan anunciado. En todo caso, habrá que pensar en el 2 de octubre. Habrá que pensar en negociar hasta la extenuación y encontrar la fórmula para que, dentro de la ley, Cataluña recupere la satisfacción perdida.

Carlos Puigdemont y el pobre Arturo Mas saben que se quedarían fuera de juego si pierden el órdago secesionista. Oriol Junqueras se frota las manos. Descuartizó a Unió, luego a Convergencia y ahora está a punto de merendarse al PDeCAT. En unas semanas, el pobre Arturo Mas tal vez tenga ocasión de contemplar las ruinas de su política disparatada y de su ambición sin límite.