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CRÓNICA DE UN ATENTADO ANUNCIADO

jueves 17 de agosto de 2017, 21:58h
Desde hace muchos meses se acumulan en mi mesa de trabajo informaciones off the record dando...

Desde hace muchos meses se acumulan en mi mesa de trabajo informaciones off the record dando cuenta de intentos de atentados que fueron abortados por los servicios de inteligencia españoles y por nuestras Fuerzas de Seguridad. Con evidente acierto, los responsables de la seguridad nacional no han divulgado las operaciones desarticuladas para evitar que se generalizaran las alarmas. Pero el Gobierno elevó a la cota 4 el riesgo de atentado terrorista, multiplicando las medidas cautelares en manifestaciones públicas, procesiones, actos deportivos, plazas de toros, aeropuertos y estaciones. Al final se ha producido lo que era desgraciadamente inevitable. España, por razones históricas y actuales, es objetivo preferente del yihadismo y los criminales terroristas han atentado en una ciudad española sembrando de muerte y de sangre las calles barcelonesas. Crónica de un atentado anunciado, reproduzco a continuación algunos de los artículos en los que he venido haciéndome eco, sin quebrar el off the record, del riesgo de lo que acaba de ocurrir.

ESPAÑA, CARNE DE ATENTADO YIHADISTA

El Imparcial – 11 marzo 2015

Los dirigentes del nuevo califato citan de forma expresa a España. Consideran a nuestro país Al-Andalus y reivindican la soberanía islámica sobre él. Inútil hacerse ilusiones. Absurdo el voluntarismo. Somos carne de atentado yihadista. Lo fuimos en 2004. Después de las Torres Gemelas en Nueva York, el 11-M español superó todas las vesanias. El terrible atentado de Charlie Hebdo no pasó de una anécdota al lado de lo que ocurrió en los trenes madrileños.

Estamos, pues, en vísperas de un atentado yihadista. Las Fuerzas de Seguridad ya han abortado en Melilla lo que pretendían dos agentes del terrorismo. Pero no hay sistema capaz de prevenir y dominar a los terroristas que están dispuestos a suicidarse. Ciertos contactos políticos subterráneos podrían incidir, como ocurrió el 11-M, en que la descarga terrorista se produzca alterando las elecciones, las autonómicas y municipales o las próximas generales. José María Aznar podría explicar en qué consistieron ciertas “casualidades”.

No hay que alarmar a la ciudadanía pero sí conviene trasladar a la opinión pública que la Al-Andalus de la obsesión islámica puede ser objeto de la violencia yihadista. Basta contemplar el degüello de prisioneros occidentales o la salvajada de quebrar esculturas milenarias para comprender que nada se opone a los yihadistas desquiciados. Solo se terminará con esa locura o negociando desde la firmeza con los cafres o venciéndoles militarmente.

RIESGO DE ATENTADO

El Mundo – 3 septiembre 2015

No se trata de crear alarmismos estériles pero el ministerio del Interior del Gobierno Rajoy ha hecho bien al advertir del riesgo en España de un atentado perpetrado por agentes del terrorismo islámico. Nuestra nación está claramente bajo el punto de mira del Estado Islámico y de su Califato avasallador. No sería la primera vez que se consumara una amenaza terrorista de ese género porque España padeció el 11 de marzo del año 2004 uno de los más atroces atentados de nuestra Historia.

Cuando un italiano se asombra en la contemplación del acueducto de Segovia o del teatro de Mérida, no experimenta deseos de reivindicación. Cuando no todos pero sí muchos árabes se recrean ante la Alhambra de Granada, el Alcázar de Sevilla, la Aljafería de Zaragoza, la Mezquita de Córdoba, la ciudad de Medina Azahara, el castillo de Gormaz, los baños de Toledo, Baza o Palma de Mallorca, la Alcazaba de Almería, la Torre del Oro o la Giralda, se sienten dominados por la nostalgia y anhelan la recuperación de las maravillas perdidas. Aunque los cristianos reaccionaron desde el principio -Pelayo y Covadonga- frente a la invasión e iniciaron la Reconquista, no hablamos de una fugaz pirueta histórica. Los árabes estuvieron en el dominio de gran parte de nuestra nación entre los años 711 y 1492, es decir, cerca de ochos siglos sobre todo en Andalucía, al-Ándalus en árabe clásico, que forma parte hoy de la reivindicación de un sector del mundo islámico, encabezado por el Califato que decapita a periodistas, soldados y sacerdotes, que dinamita los vestigios arquitectónicos de las ciudades históricas de Oriente Medio, que fragmenta esculturas milenarias, que comete atentados en las grandes naciones europeas, que lo devasta todo.

La opinión pública española debe estar advertida de que en cualquier momento nos podemos estremecer ante una acción terrorista en un avión comercial, un crucero vacacional, un tren de alta velocidad, un metro abarrotado, un estadio multitudinario, una plaza de toros o una avenida pública. No estamos ante una especulación utópica ni con los pies fuera de la realidad. Las Fuerzas de Seguridad españolas han rendido el gran servicio al pueblo de detener a terroristas que preparaban atroces atentados en España al servicio de la ideología del Estado Islámico, de ese nuevo Califato que condensa las ambiciones desmesuradas de un sector del mundo musulmán.

La relación entre algunos grupos de la extrema izquierda española y los activistas islámicos podría provocar la incidencia del atentado en fecha significativa y de alcance político. Los servicios de inteligencia españoles, tan certeramente dirigidos por Félix Sanz, están haciendo todo lo posible y casi lo imposible por detectar lo que se nos viene encima y cercenarlo a tiempo. Pero ni siquiera la primera potencia del mundo, con su Cia y su Pentágono, con su torrente de dólares y su abigarrada seguridad, puede evitar un atentado. Por eso es necesario alertar a la ciudadanía del riesgo en el que nos encontramos. Parece claro que el Estado Islámico prepara un acto terrorista en España y que es necesario abortarlo o, si se llegara a producir, que no altere la convivencia democrática de la vida española.

FERNÁNDEZ, ACONGOJADO ANTE UN POSIBLE ATENTADO

DEL ESTADO ISLÁMICO

El Imparcial – 5 octubre 2015

Habrá que reconocer la eficacia de la gestión del ministro Fernández al desbaratar una y otra vez la actividad yihadista en España. A la vista de lo ocurrido en Francia, en conocimiento de planes concretos para atentar en nuestra nación, está claro que la actividad de nuestros servicios de inteligencia y Fuerzas de Seguridad ha desbaratado hasta ahora las maniobras terroristas del Estado Islámico en España.

En sus proclamas y declaraciones en televisión, los yihadistas se refieren a Al-Andalus como territorio propio a reconquistar. Una parte de España forma parte del Califato que se pretende reconstruir. Esa es la realidad cruda y dura. De ahí la necesidad de la vigilancia extrema y la contundente eficacia.

La última operación del CNI y las Fuerzas de Seguridad se culminó ayer con la desarticulación de una red que captaba mujeres en España y Marruecos -Al-Andalus norte y Al-Andalus sur- para incorporarlas al Estado Islámico. Excelente operación robustecida por la colaboración marroquí.

El ministro Fernández sabe que el atentado terrorista en un tren, un aeropuerto, un supermercado, un puerto, un espacio urbano puede producirse en cualquier momento. Y si no ha ocurrido ya ha sido por la eficacia de nuestros servicios de inteligencia y de seguridad. A España, en fin, le conviene más que a nadie que las potencias internacionales aplasten al Estado Islámico que se enseñorea hoy en varios territorios de Irak y Siria. Conviene no olvidar el 11-M y mantener alta la guardia ante la amenaza que acongoja a nuestros dirigentes mejor informados.

LA SOMBRA DE UN ATENTADO YIHADISTA ES ALARGADA

El Imparcial – 3 noviembre 2015

No se trata de especulaciones. La célula yihadista que las Fuerzas de Seguridad acaban de desmantelar en Madrid tenía el propósito de alterar la campaña electoral con un atentado. Que la opinión pública haya podido conocer, la Guardia Civil ha desbaratado, solo en los últimos meses, tres equipos terroristas que en nombre del Estado Islámico habían proyectado atentar en España.

El recuerdo del 11-M se hace inevitable. La tremenda agresión del terrorismo islamista en aquella ocasión conmocionó a España y trastocó los previsibles resultados electorales. José María Aznar se ha referido vagamente en alguna ocasión a los propósitos de aquel atentado, asegurando que si hubiera convocado las elecciones para el mes de febrero se habría producido unos días antes.

El ministro Fernández vive sin vivir en él a causa de las informaciones que se acumulan sobre su mesa de trabajo. El excelente trabajo del Centro Nacional de Inteligencia y de las Fuerzas de Seguridad ha conseguido cercenar la acción de tres grupos de terroristas en los últimos meses. Pero todos los expertos saben que es imposible prever acciones de este tipo de forma segura. Ni en Estados Unidos ni en Inglaterra ni en Francia, a pesar de sus excelentes servicios de seguridad, se ha conseguido. Así que la incertidumbre planea sobre una España aludida de forma permanente en las declaraciones del Estado Islámico y considerada como Al-Andalus norte, un territorio que para un sector del islamismo es obligado reconquistar.

Aunque nadie abre el pico sobre la amenaza terrorista, es de esperar que el Partido Popular tenga preparada la respuesta en caso de atentado y que no suceda lo que políticamente ocurrió el 11-M, al margen de la atrocidad de aquel espeluznante atentado.

ESPAÑA, RIESGO TERRORISTA

El Mundo – 29 diciembre 2016

El ministro Fernández, en lugar de alardear y apuntarse el éxito, tuvo la prudencia, para evitar alarmas, de disminuir o silenciar la acción de las Fuerzas de Seguridad al desarticular en los últimos años varios atentados del terrorismo yihadista que hubieran ensangrentado España en proporción no inferior a lo ocurrido en Francia o Alemania. Si la prudencia política aconsejaba la discreción, el deber periodístico exige la información, como ha hecho Oscar López-Fonseca en Vozpopuli. Los periodistas solo somos los administradores de un derecho ajeno: el que tienen los ciudadanos a la información.

Y bien. Sin tapujos ni veladuras, es necesario afirmar que España está en el punto de mira del califato, es decir, del Estado Islámico. Gracias a la eficacia de nuestras Fuerzas de Seguridad y servicios de inteligencia, así como de la estrecha colaboración con Marruecos y otras naciones, se han conseguido abortar atentados yihadistas de considerable magnitud.

En 2016 se han contabilizado, según el informe de López-Fonseca, 42 advertencias a España en los medios audiovisuales del Estado Islámico y sus cómplices de Al Qaeda y otras bandas terroristas. Cuando un italiano contempla el acueducto de Segovia no experimenta el menor sentimiento de reivindicación. Cuando un yihadista se detiene ante la Alhambra granadina o la mezquita de Córdoba, se despiertan en él vehementes deseos de reconquista. “Esta será la generación que conquistará Damasco, Bagdad, Jerusalén, la Meca, Medina, Roma y Al Andalus”, se decía en La generación del Califato, un espacio audiovisual del Estado Islámico.

Para los yihadistas y una parte no desdeñable del entero mundo árabe, existe un Al Andalus norte, que es España, y un Al Andalus sur, Marruecos y su entorno. Tierra de musulmanes, una parte sustancial de España forma parte de la reivindicación yihadista. Sus instrucciones de atacar a los “criminales españoles” están claras: “Secuéstralos, decapítalos”, “vamos a matar a cualquier infiel español si lo encontramos en tierras musulmanas”. Y tierras musulmanas son para el yihadismo las de España.

No se trata de crear innecesarias alarmas. Sí conviene advertir que nuestra nación está en el punto de mira del mismo yihadismo que ha provocado los últimos atentados en Francia y Alemania. No se trata de una especulación. Tuvimos un 11-M especialmente sangriento. Desde entonces han sido desarticulados varios comandos yihadistas que estaban preparados para atentar. Hay que confiar en que los servicios de inteligencia españoles, nuestra policía y nuestra guardia civil, continúen teniendo éxito en la compleja lucha contra el yihadismo. Pero sin hacerse demasiadas ilusiones. Se puede combatir a los terroristas cuando estos aspiran a salvar sus vidas. Es casi imposible evitar los atentados perpetrados por suicidas. Los musulmanes en España son, en su inmensa mayoría, pacíficos y en gran parte de las mezquitas reina la espiritualidad profunda de la doctrina coránica. Está claro, sin embargo, que existe una minoría yihadista dispuesta al crimen y hay que estar preparados para reaccionar con serenidad si se produjera una situación como la que recientemente han padecido en Francia o Alemania.

ESPAÑA, EN EL PUNTO DE MIRA DEL YIHADISMO

El Imparcial – 24 marzo 2017

Al menos en seis ocasiones que yo conozca, la Guardia Civil, la Policía Nacional y los servicios de inteligencia desarticularon en los últimos cinco años operaciones yihadistas que hubieran reproducido en España lo que ha ocurrido en París, Londres, Berlín o Bruselas. La inteligente prudencia del exministro Fernández impidió que se divulgaran los eventuales atentados para evitar la alarma social. Sería injusto no reconocer lo que ha supuesto la ayuda de Marruecos que ha contribuido a desarticular lo que el yihadismo podía haber desencadenado en España.

Nuestra nación está en el punto de mira del califato islámico y del terrorismo yihadista. Una buena parte de España es, para un sector relevante del mundo árabe, Al Andalus norte y eso multiplica, más que en los casos de Francia, Bélgica o Inglaterra, el espíritu de la reivindicación.

El pueblo español ha padecido durante cuatro décadas el salvaje terrorismo de Eta y sabe reaccionar ante las atrocidades con la serenidad debida. El 11 de marzo lo demostró también cuando el terrorismo yihadista sembró de cadáveres la vida española. Estoy seguro de que si se produjera lo que nadie desea, un atentado del yihadismo en Madrid o en otra ciudad de nuestra geografía, los españoles reaccionarían como lo han hecho siempre y los terroristas no conseguirían extender el miedo entre nuestros ciudadanos.

Eso no quita para estimular al CNI, a la Guardia Civil y a la Policía para que permanezcan alertas e intensifiquen sus investigaciones. España es el manjar más goloso de Europa para la voracidad del terrorismo yihadista.

ALARMA EN ESPAÑA ANTE EL TERRORISMO ISLÁMICO

El Imparcial – 11 abril 2017

Gracias a los servicios secretos de Marruecos y a la actitud impagable de nuestro CNI y de nuestras Fuerzas de Seguridad, España, que padeció el atroz 11-M, se ha librado hasta ahora de acciones terroristas similares a las padecidas en Francia, Inglaterra, Italia o Alemania.

Con buen sentido político, no se ha informado de las operaciones terroristas desbaratadas para no causar alarma. Pero los responsables de la seguridad en España, salvo algún inconsciente, saben que somos objetivo preferente del Califato. Una parte de nuestra nación es territorio histórico a reivindicar. Somos Al Andalus norte y eso nos coloca en el centro de la diana del yihadismo.

El Corán es un monumento a la espiritualidad y la inmensa mayoría de los musulmanes son pacíficos y solidarios. No solo hay que evitar las fobias contra ellos sino, por el contrario, tenderles la mano y trabajar juntos. Eso no quita para extremar la vigilancia hacia los terroristas. En Europa hemos padecido a Eta en España, al Ira en Irlanda, a la Baader Meinhof en Alemania, a las brigadas rojas en Italia y a grupos terroristas en Córcega y Bretaña.

Ahora corresponde al yihadismo sembrar la devastación y la zozobra. Y hay que estar preparados. Sin alarma ni miedos porque, tras derrotar a Eta, está claro que venceremos también al terrorismo yihadista. Por eso no hay que confiarse sino extremar la vigilancia, sobre todo en estas fechas de Semana Santa.