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UN MOSSO D’ESQUADRA CANTA LAS CUARENTA A LA CÚPULA POLÍTICO-POLICIAL DE CATALUÑA

miércoles 23 de agosto de 2017, 12:35h
No se trata de una crítica desde fuera sino desde dentro. Un mosso d’Esquadra, que quiere mantenerse en el anonimato...

No se trata de una crítica desde fuera sino desde dentro. Un mosso d’Esquadra, que quiere mantenerse en el anonimato, ha escrito una carta que se ha multiplicado en las redes sociales. En ella elogia a sus compañeros, agentes, cabos, sargentos… y denuncia a la cúpula político-policial ayuna de capacidad.

“La cúpula político-policial -escribe el mosso d’Esquadra- ha fallado estrepitosamente. No supieron detectar una célula terrorista afincada en Cataluña, no quisieron ver el riesgo (y que no digan que no les avisaron) de atentado en Barcelona y se negaron a colocar jardineras o bolardos en las Ramblas y otros lugares de gran afluencia de personas”.

“Después de la explosión en Alcanar -prosigue el mosso d’Esquadra-, no fueron capaces de atar cabos hasta después del atentado, prohibieron a la Guardia Civil (que se presentó en el lugar) acceder al lugar del incidente, la cual, gracias a su mayor experiencia en terrorismo, hubiese podido aportar otra visión distinta. La cúpula político-policial negó el acceso a los agentes de seguridad ciudadana, a las identidades de quienes los servicios de información tenían fichados como radicales yihadistas y eso que muchos agentes de seguridad ciudadana se lo pidieron y ante la negativa, la petición se hizo llegar al anterior conseller, el cual también negó esa información a quienes patrullan cada día nuestras calles”.

“Señores políticos -concluye el mosso d’Esquadra-, Major, comisarios del CME y a todos los que habiendo jugado con nuestra seguridad, no les vamos a hacer responsables de las muertes, porque responsables únicos son los asesinos, pero no se autoalaben tanto su trabajo para tapar sus miserias y tengan la dignidad de pedir perdón y de apartarse a un lado, seguro de que habrá otros que hagan mejor su trabajo”.

Demoledor testimonio, en fin, de un hombre que, desde dentro, denuncia la miseria de la cúpula político-policial catalana, cuya preocupación máxima no ha sido la sangre derramada sino sus obsesiones secesionistas.